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Delta. La postal turística que es una pesadilla para los isleños y pronto podría desaparecer

Las lanchas de madera son de 1952, tienen poca frecuencia y resultan peligrosas

Texto: Jesús Allende // Fotos: Hernán Zenteno

No es fin de semana, pero la estación fluvial de Tigre por la tarde es un hervidero. Allí se concentra el 80% del tráfico de la población de las islas del Delta que todos los días viaja por rutas pavimentadas con agua.

Grupos de personas esperan una “colectiva”, las lanchas con casco de madera que son la insignia del lugar y decoran toda postal turística, adornos y recuerdos que los artesanos tigrenses venden en la estación. La bandera argentina ondea sobre la cabina de la que está próxima a partir.

Los pasajeros forman fila en la estación y descienden por una rampa metálica hasta el transporte. Dos operarios arriba de la embarcación reciben el equipaje, bolsos, mochilas, bicicletas, bidones de agua, carbón y compras de supermercado que ubican en el techo. Otro asiste a la gente para que no caiga al canal durante el embarque.

Un testigo desprevenido imaginaría un éxodo, o personas que se están mudando. No son turistas. Se trata de trabajadores que vuelven a sus hogares después de una jornada laboral, familias que viajan con sus hijos después de ir a la escuela en Tigre, e isleños que fueron al médico del “continente”, el modismo que usan para referirse a la ciudad y la tierra firme. Dentro, al bajar por la escalera hay un dispositivo de SUBE con la luz apagada que los pasajeros ignoran antes de tomar asiento. Una vez llena, la colectiva ruge y su chimenea expide humo negro por el diesel que quema el motor.

La lancha viaja por el Sarmiento, un nexo troncal que hace de avenida acuática, deja la ciudad, pasa por el Parque de la Costa y los astilleros y areneros de la zona hasta adentrarse en un humedal selvático. Las ventanas vibran por la presión del agua, contra la madera del casco, que ese día tiene un color leonado ante la subida del Río de la Plata. Un operario que controla los boletos se abre paso entre la muchedumbre y el equipaje del interior. El que no pudo guardarse en el techo de la cabina se acumula sobre una tarima que cubre el sistema de propulsión del embarque ubicado por encima de la línea de crujía. Está caliente al tacto y los bolsos allí apilados también levantan temperatura.

El empleado corta a mano los boletos de cada persona para marcar que ya fue chequeado. La lancha se mueve entre los juncos con ritmo cansino y desprende una estela aceitosa. Los pasajeros vociferan. El sonido del motor ahoga las conversaciones y ahuyenta garzas y cardenales a su paso. Se vuelve ensordecedor cuando se hacen las maniobras para levantar nuevos pasajeros de los diferentes muelles de camino hacia el Paraná.

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Inconvenientes. Las lanchas de madera sufren averías constantes, con horarios de llegada y salida inciertos y frecuencias que se redujeron desde la pandemia

La lancha es una de las 68 embarcaciones de una flota histórica que en 73 años no fue renovada. La imagen que para los no residentes es una postal, para los isleños se trata de un transporte que sufre averías constantes, con horarios de llegada y salida inciertos y frecuencias que se redujeron desde la pandemia. A esa realidad se suman los paros recurrentes de transportistas -casi una huelga por mes-, la falta de dragado en los canales principales y arroyos que inmovilizan el tráfico en la isla y los deja aislados.

La red de transporte del Delta se encuentra hoy en crisis. Para la mayoría de los residentes poseer una embarcación propia es una ilusión por los elevados costos de las lanchas, de las amarras y guarderías, así como del combustible. Ser dueño de una lancha no mejora la ecuación. La escasez de surtidores en la enorme extensión de islas instaló una práctica de “contrabando de combustible”, actividad prohibida por la Prefectura por los riesgos que implica, pero que los propietarios confiesan realizar para no quedar varados en las zonas más alejadas.

Ante la falta de medios alternativos, toda situación que afecte el transporte público se vuelve crítica: los alumnos no asisten a las escuelas, los trabajadores pierden la jornada y en casos de emergencia no hay garantía de llegar a tiempo a los hospitales. El servicio lo operan pocas empresas que dependen de los subsidios estatales para que el negocio y la rentabilidad se mantenga a flote. Frente al panorama, los vecinos reclaman al Estado que ejecute un proyecto diseñado por la Universidad de San Martín que propone retirar las clásicas lanchas colectivas de madera y reemplazarlas por catamaranes.

“Estamos aislados. Seguimos con las mismas lanchas de 1952. No renuevan la flota, viajamos como ganado porque sube más gente de la que tiene que subir. Son muy lindas para el turismo pero para el isleño el sistema se quedó en el tiempo. Con la escasez de combustible se acortó la frecuencia de las lanchas. Cada vez tenemos menos transporte, y menos posibilidades de salir a comprar, ir al médico o tener vida social”,

dice Giovanna a LA NACION. La isleña es ayudante terapéutica y reside en el barrio Tres Bocas, uno de los más poblados de la primera sección del Delta, muy concurrido en temporada alta por sus restaurantes. Llegó hace 36 años desde Uruguay y se instaló en la zona. Hace una semana se propuso con la ONG que gestiona llevar a 40 chicos del barrio para que conozcan el Parque de la Costa por primera vez. “Nos subimos a la lancha en el muelle de Tres Bocas y a los pocos minutos se rompió con todos los chicos arriba, más el resto de los pasajeros. Nos quedamos varados media hora en el agua, los chicos ansiosos, hasta que mandaron un refuerzo para pasarnos a otra lancha y poder llegar a Tigre. Se murió el motor, algo que sucede muy a menudo”, agrega Giovanna.

Restricciones para movilizarse 

La isleña relata las restricciones para movilizarse dentro del Delta, sobre todo en situaciones de emergencia. “Si no tenés embarcación propia es imposible moverte. Y tenerla es muy cara. En casos de emergencia médicas tenemos dos lanchas ambulancias para todo el Delta, cuando funcionan, pero si el agua está baja no entran en la mayoría de los arroyos”, cuenta. Giovanna tuvo que ser atendida de urgencia en una oportunidad por un fuerte dolor de pecho que se le manifestó muy entrada la tarde. ”Como la ambulancia no andaba me trasladó la Policía de Isla, que tienen la obligación de hacerlo en los casos que no funciona la ambulancia. Me llevaron hasta el hospital del continente. Después de los estudios, el alta médica me lo dieron a las 9 de la noche. Antes había una lancha colectiva en ese horario, pero la frecuencia ya no existe”, dice. Como no tuvo medio para volver a su casa pasó la noche en un banco de plaza en Tigre, a la espera que retome el servicio de transporte a las 7 de la mañana.

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Lidia, tiene 60 es jubilada, reside en el arroyo Espera y vivió la mayor parte de su vida en el Delta. “Las lanchas que ves ahí, yo viajaba en el techo cuando era chiquita y siguen siendo las mismas. Es la misma que usaba mi mamá. Nunca las arreglaron, nunca las renovaron”, cuenta.

El transporte es un problema muy grande para los residentes, dice. “El servicio ya era deficiente y durante la pandemia quitaron lanchas que no volvieron a reponer. Los días que hay paros de operarios nos quedamos aislados. Sabemos que al día 4 o 5 de cada mes si no les pagaron a los empleados el sueldo a tiempo van a parar el servicio. Estamos atentos siempre por esas fechas porque seguramente van a parar. Es una práctica que se hizo muy común desde la pandemia”.

Para Lidia hay un “Delta turístico” y uno “de vivienda”, con realidades muy diferentes.

«Se está dejando caer el Delta para que los que vivimos en la isla lleguemos al momento en que no podamos vivir acá. No tenemos transporte, y no tenemos facilidades ¿En qué otro lugar del mundo hay un Delta como este a solo 40 minutos del microcentro? Se está dando un fenómeno de gentrificación para expulsar al isleño”,

Con ella coincide Virginia, docente de música en del jardín de infantes 912 del Delta, que conoce en profundidad y experimenta diariamente las afectaciones del transporte al sistema educativo isleño. “Me manejo siempre con el transporte público. El problema es grave. Hay razones naturales, como la niebla, la marea y la falta de agua, y otras que se podrían evitar. Con los paros nunca sabés si es de la patronal, de los marineros, porque falta gasoil, o no se paga el subsidio, pero la realidad es que por una razón u otra no hay servicio y nos quedamos sin clases. El año pasado ocurría, pero este año ya se instaló como una práctica de todos los meses. A veces paran 4 o 5 días seguidos y no se dan clases porque no hay otra forma de llegar. Esos días se pierden.

Es un problema porque los chicos comen en la escuela, así que esos días no comen”, dice Virginia. A los alumnos les afecta que haya pocas lanchas destinada para las escuelas, y que la incertidumbre con los horarios hace que tengan que esperar en los muelles durante varios minutos, incluso horas, y en algunos caso no llega nunca.

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Precios. El servicio de lancha tiene un costo de $135 para viajar hasta la primera sección del Delta y los isleños tienen una tarifa diferenciada

Un paro extendido por cinco días a principio de abril, motorizado por el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) generó la reacción de los isleños. Decidieron formar una asamblea que reunió en su primera audiencia a 300 vecinos para reclamar a las autoridades. “Esos cinco días fueron para sufrir. No se podía hacer las compras, no se podía ir al hospital, no se podía ir a la escuela. Fue la gota que rebasó el vaso. Nos organizamos como emergencia”, dice Omar Espíndola, miembro de la Asamblea de Vecinos del Delta. Desde entonces participaron en movilizaciones activas frente a la Estación Fluvial y la Dirección Provincial de Islas, que representa al gobierno de la provincia de Buenos Aires en esa zona.

Las marchas generaron la intervención del gobierno bonaerense con los armadores (empresas dueñas de las lanchas) para encontrar una solución y abrieron el camino a discutir la reconfiguración de la red de transporte público en reuniones que empezaron a tener con el ministerio de Transporte provincial. En el Delta hay 5 empresas operadoras que controlan 42 rutas. Una encuesta vecinal mostró que más del 90% de los isleños viaja por la empresa Interisleña. El resto lo hace por Líneas Delta y El Jilguero, que realizan recorridos muy específicos. El 90% de las embarcaciones son de madera y tienen una capacidad máxima para 36 pasajeros, aunque es normal que viajen excediendo el límite . El motor se encuentra en la sección media de las lanchas, donde viajan los ocupantes. Son propulsados mediante sistemas de diesel muy antiguos, de alta emisión de gases invernaderos y no cuentan con diseños para transporte de pasajeros con discapacidad. El servicio de lancha -por tramo- tiene un costo de $135 para viajar hasta la primera sección del Delta, la más cercana a la ciudad de Tigre., mientras que ir hasta la zona más remota el precio es de $495. Los isleños cuentan con una tarifa diferencial para residentes que está subsidiada por el estado. El pasaje a la primera sección lo pagan $35 y hasta la última, $125. Uno de los reclamos más inmediatos es la falta de implementación de la SUBE. “Cuando queres pagar con la Sube por más de que está instalado el sistema no te la aceptan. A veces te la aceptan para volver, pero no para ir al continente”, dice Daniel Bracamonte, de 65, periodista e isleño. Desde la empresa Interisleña no contestaron las consultas de LA NACION.

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Aislados. Los paros recurrentes de transportistas y la falta de dragado complica los movimientos

“Se viaja muy mal, todos encimados, amontonados con los bolsos. El sistema de transporte está agonizante. El problema es que agoniza con nosotros arriba. Ya hubo casos de lanchas que se prendieron fuego. Ayer me volví en una a la que le salían chispas”, sostiene Espíndola.

Desde la asamblea reclaman que se ejecute un plan de modernización que elaboró la Universidad de San Martín (Unsam) a pedido del gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

El diagnóstico preliminar del informe de la Unsam al que accedió LA NACION constató: mal estado de los muelles, los principales arroyos están afectados por las bajantes del río y hace muchos años que no se realizan tareas de dragado para remover los sedimentos acumulados por las corrientes. Sobre el servicio, registraron bajas frecuencias y falta de cumplimiento en los horarios. Falta de comunicación entre usuarios y las empresas. Mala atención personal de las últimas. Problemas con las embarcaciones, en especial averías y daños, relacionados a la antigüedad de la flota, que generan demoras o la pérdida de frecuencias.

De una encuesta que realizaron a los usuarios desde la universidad, para recabar en el informe, recopilaron reclamos relacionados con los conductores, con situaciones de maltrato verbal a los pasajeros, malos tratos del personal de las empresas y situaciones reiteradas de falta de detención en los muelles. En cuanto al servicio de lanchas para las escuelas, identificaron que no cuentan con celadores que acompañen a los alumnos en el trayecto. La mayoría de los recorridos son muy largos, en algunos casos los estudiantes viajan entre 3 y 4 horas por tramo para llegar a la escuela. También registraron demoras de hasta una hora con chicos esperando en los muelles con bajas temperaturas.

El diagnóstico final de la universidad determinó que para modernizar la flota se necesita cambiar las lanchas clásicas por barcos de tipo catamaran, preferiblemente con diseños de propulsión eléctrica. Desde el ministerio de Transporte provincial sostuvieron a LA NACION que el costo estimado para renovar todas las embarcaciones es de US$50 millones.

La falta de dragado en los canales y arroyos llevó a los vecinos a cotizar por su cuenta un presupuesto con una empresa privada. Desistieron de avanzar porque el valor por la tarea -que requiere estudios de impacto ambiental y tareas de saneamiento antes de pasar la draga – implicaba un desembolso de US$800.000.

Para los operarios de las lanchas la falta de dragado es el principal problema que afecta a la red de transporte, porque las embarcaciones no pueden llegar a la mayoría de los arroyos que se están volviendo innavegables y solo entran lanchas particulares de muy poco calado.

En cuanto a la problemática del pago de sus salarios fuera de término y las medidas de fuerza adoptadas, LA NACIÓN se comunicó con Guillermo Centurión, secretario de la seccional de San Fernando del S.O.M.U, que regentea toda la zona del Delta, buques areneros, de La Plata a Zárate. “El tema de las lanchas está muy latente, hace bastantes años que venimos con este problema. Las empresas aducen que les llega tarde el subsidio, que no llegan a cubrir toda su estructura de costos. Cuando el subsidio no les llega a las empresas, nosotros no cobramos los salarios. Cuando no pagan a tiempo tomamos una medida de acción directa, haciendo una retención de tareas hasta que aparezcan los salarios de los trabajadores.

Para nosotros no es grato llegar a estas medidas, porque sabemos el inconveniente que es que perjudica a la gente de la isla, los chicos que no pueden ir al colegios y también a nivel sanitario, pero tenemos que llevar adelante estas medidas de acción para ser escuchados y se nos pague”,

Guillermo Centurión

También se refiere al estado de las lanchas: “pasaron a ser obsoletas, son lanchas artesanales de muchos años, cada vez que salen a seco los trabajos de mantenimiento lo hacen artesanos porque la madera hay que trabajarla en el estado natural que tiene la embarcación. Que renueven la flota sería importantísimo para el sector, los usuarios y los trabajadores. Gastan mucho combustible. Hubo accidentes, se incendiaron lanchas con gente a bordo por los motores que están en la mitad de la embarcación donde los pasajeros viajan habitualmente”.

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“Seguimos con las mismas lanchas de 1952. No renuevan la flota, viajamos como ganado ”

Giovanna

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“Los cinco días de paro fueron para sufrir. No se podía hacer las compras, no se podía ir al hospital”

Omar Espíndola

LA NACION también se comunicó con Jorge D´Onofrio, ministro de transporte de la Provincia de Buenos Aires.

“Hoy tenemos un sistema preparado para cuando habían 60.000 habitantes en el Delta y hoy viven 12.000.»

Jorge D´Onofrio

Ahí tenés la primer causal en el deterioro con lo que tiene que ver con el transporte público en el Delta. No hay empresas que puedan hacer rentable el negocio. Por eso en tantos años no se renovó el parque flotante. No hay la actividad económica que había en otras épocas, no existe la población que iba a trabajar a las islas, antes tenías producción frutícola y hasta ganadera. Salvo la maderera, no hay prácticamente ningún tipo de producción interna. Llevar energía a la zona también es complicado y costoso”, explicó. D`Onofrio señala que los subsidios que reciben las empresas de lancha colectiva representan el 30% del total de sus ingresos. El otro 70%, lo obtienen del servicio transporte escolar, que en parte también lo subsidia la provincia. De acuerdo con el ministro proyectan inyectar más subsidios al sector.

“Es un tema político que se mezcla con lo socio ambiental”, sotiene Martín Nunziata, ecologista y vecino histórico del Delta, que impulsó acciones para que se declare la zona como un humedal. “Las lanchas son del siglo pasado. Son todas muy viejas y de los mismos empresarios y sus hijos que fueron heredando las empresas. Por eso tienen las mismas mañas y se resisten a cualquier intento de cambio o mejora, inversión y actualización. El transporte público acá no está declarado esencial, lo que quiere decir que a diferencia de otros lugares, acá cuando hay huelgas no hay ningún medio alternativo en el cual viajar. No podemos caminar arriba del agua”, dice Nunziata.

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Condición. Al servicio lo operan pocas empresas que dependen de los subsidios estatales para que el negocio y la rentabilidad se mantenga a flote

FUENTE: LA NACIÓN

AySA interrumpió por los feriados el suministro de agua potable al Delta

La provisión de agua potable al Delta se venía realizando últimamente con muy buena regularidad por parte de la empresa AySA la cual sorprendió al anunciar que «se toma vacaciones» generando cierta controversia y algunas excusas poco creíbles por parte de la empresa.

En efecto, al recibir reclamos en el WhatsApp de la empresa para éste servicio se alegó que Prefectura Naval Argentina no les permitía navegar por cuestiones de seguridad en la navegación por ser feriado largo. Aclaramos que es invierno y si bien hay movimiento por el feriado el mismo no es ni el 10 % de lo que sería un fin de semana en verano.

Por otro lado, Prefectura habría desmentido ya telefónicamente a una usuaria que consultó al respecto. Esperamos tener próximamente una aclaración oficial.

Cabe aclarar que en las islas del Delta, históricamente sus habitantes se han auto-abastecido de éste recurso que los rodea, potabilizando el agua del río con simples procesos de filtrado. Pero décadas de abandono del Estado en lo que respecta a aplicar políticas ambientales y efectuar controles de acuerdo a las leyes existentes han arrebatado éste beneficio con consecuencias, también, para la salud de quienes habitan las islas y están muy en contacto con las aguas.

En tanto la discusión está abierta y hay una amplitud de opiniones, que debe ser gratis, que debe pagarse o que el Estado debería descontaminar el río Reconquista, tan contaminado de materia orgánica, químicos y metales pesados como también de corrupción, incluso hay quienes plantean que se debería indemnizar a la población dañada directamente por los efectos de una contaminación que no tendría que existir si se aplicaran la leyes y los controles pertinentes.

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Avistaje de yacarés overos en el Paraná Miní

Ante la presencia de ejemplares de yacaré overo (Caiman latirostris) en aguas del Paraná Miní (afluente menor del Paraná inferior), desde el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, se comunica que esto ocurre debido a que, tal como sucede con las poblaciones naturales de otras especies, los individuos se dispersan y transitan áreas distantes a su núcleo de distribución poblacional, valiéndose en este caso de los cursos de agua.

Si bien puede tratarse como un componente ajeno de la fauna “habitual” para el residente local y ser motivo de alerta, es una especie autóctona más que recorre los cursos fluviales de la cuenca del gran Paraná, trasladándose a través de los grandes corredores biológicos que vehiculizan fauna del humedal.

Desde el Ministerio de Desarrollo Agrario, a través de la Dirección de Flora y Fauna, se articulan instancias de comunicación permanente con personal de los entes municipales tendientes a monitorear y registrar estos eventos con la fauna silvestre.En caso de avistaje de estas especies, agradecemos su comunicación a través de los canales habilitados a tal fin: líneas telefónicas 221-4295236/06 y línea FAR (Fauna asistencia remota) 221- 3533702, correo electrónico: dflorayfauna@mda.gba.gob.ar

Solicitamos a la población local no intentar capturar ni lastimar a este u otro ejemplar de yacaré.

Son animales que no atacan al ser humano pero pueden generarse accidentes si se manipulan de forma incorrecta.El trabajo entre todos ayuda a generar conciencia ambiental y a valorar nuestra fauna silvestre en sus ecosistemas de pertenencia.

FUENTE: Tigre Noticias

Agoniza el Transporte Fluvial de pasajeros del Delta Bonaerense, falta de combustible y rumores de paro.

A las 14 hs. de ayer (lunes) Interisleña anunció la suspensión de un servicio por falta de combustible, luego el servicio salió. Ya hay rumores de paro para el miércoles. Todas las señales están para sospecharlo. Como siempre: Incertidumbre total. Empresas, sindicatos y Estado ya entran todos en la misma bolsa.

Julio 2018. Una acción con consenso de la comunidad. 600 personas, un solo grito!

Que si hay gasoil, que si no hay, que si pagaron, que si no pagaron. Todo especulación a costa de la comunidad. El maltrato es moneda frecuente, isleños que quedan “varados” por lanchas llenas de turistas, que pagan mas, pero también son maltratados y odiados además por los vecinos que los ven partir y deben quedarse una hora o mas hasta la próxima lancha, esperando, para volver a sus hogares.

Ley de Emergencia Ya!

Seguimos pidiendo la Ley de Emergencia del Servicio Público Fluvial de pasajeros en el Delta Bonaerense, como primera medida para garantizar el sostenimiento del servicio para la comunidad local. Estamos siendo discriminados de nuestro derecho básico y fundamental a trasladarnos. Creemos muy importante, ahora, hacer foco ahí, en las declaraciones del ministro de Transporte Jorge D´Onofrio que anunció la emergencia a los 4 vientos al momento de asumir el cargo.

Éste pedido tiene que llegar al Gobierno de la Provincia, tiene que llegar a los medios de comunicación, tiene que inundar las redes sociales, tiene que ser un reclamo multitudinario de quienes habitamos el Delta, por todos los medios debemos difundir el reclamo, sin empeorar la situación con “acciones directas” sin un mínimo consenso de la comunidad, que directamente complican mas la vida a los isleños y son funcionales a las especulaciones de empresas y sindicatos y no le mueven un pelo al Estado.

Hay un camino recorrido y mucho camino por recorrer, pueden sumarse los que tengan paciencia, perseverancia y compromiso. ¡Mas de 50 años de abandono no se remontan con una sola acción!

Desde Unidad Isleña proponemos una línea de trabajo de largo plazo con diálogo con el Estado, que cambiará de “color” según la elección y pasarán como ya han pasado tantas administraciones, pero nosotros, acá estamos, siempre, reclamamos lo mismo. Y lo vamos a seguir reclamando! Hasta conseguirlo!


Crece el Río Iguazú, el Paraná recibe sus aguas y en un mes aprox. llegarán al Delta y se podrá navegar mejor

El río Iguazú experimenta una notable crecida luego de copiosas lluvias en Brasil en la zona de su nacimiento.

Recordemos que venimos de una bajante histórica en el Río Paraná cuyas consecuencias llegaron a sentirse en el bajo Delta Bonaerense poniendo en evidencia el retraso en materia de dragados y mantenimiento de las vías navegables por parte del Gobierno de la Provincia.

La llegada de mas caudal hídrico disimulará el problema que se le adjudica erróneamente (y mentirosamente) a la bajante extraordinaria del Paraná, la verdad es que la misma no debería sentirse como un problema en el Delta si se mantuviera el dragado regular de los ríos y arroyos, una tarea que no se practica desde la privatización del Río Paraná (Hidrovía). Desde ese entonces la Dirección de Hidráulica de la Provincia, desmantelada, ya no asume el dragado del Delta, afectando así, incluso, el funcionamiento del Transporte Público Fluvial de pasajeros

Imágenes: Canal 9

El consejo deliberante de tigre declara de interés municipal la laguna del gambado y el árbol de cristal ubicado sobre el Rio Toro.

Esta ordenanza constituye una herramienta para el cuidado ambiental, su revalorización para el uso y disfrute de actuales y futuras generaciones, como también la promoción y generación de conciencia ambiental. 

Desde el CAPI, explicaron: Se trata de un proyecto que presentamos el año pasado sobre los patrimonios tangibles e intangibles de la isla. Éste es un logro de la articulación con el municipio y las organizaciones y vecinxs que participan del CAPI.

Festejamos éstos logros compartidos entre el Estado y la comunidad que son faros de guía y esperanza para seguir sumando acciones positivas cada vez mas profundas y significativas para la vida en las islas.

Compartimos el texto de la Ordenanza:

DECRETO N° 558 del 28/04/2022. PROMULGA ORDENANZA N° 3891/22
Cpde. Expte. HCD-275/2021.-
VISTO:
La Ordenanza Nº 3891/2022, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Tigre en Sesión Ordinaria del 26 de abril de 2022, que textualmente se transcribe:
O R D E N A N Z A
ARTICULO 1º.- Declárase de Interés Municipal la Laguna Gambado, identificada catastralmente como Sección 1, Fracción 547, Parcela 188, popularmente conocida como “La Lagunita del Gambado”.-
ARTICULO 2º.– Declarar de Interés Municipal al “Árbol de Cristal” o Agathis Alba ubicado en la parcela identificada catastralmente como Sección 1, Fracción 591, Parcela 4 en lo que fuera la Quinta Brunnet.-
ARTICULO 3º.- Establécese la incorporación de un cartel con la leyenda “ATENCIÓN –
NAVEGUE DESPACIO, PRIORIDAD EMBARCACIONES A REMO” conforme tamaño y tipografía establecidos en la Ordenanza 169/73 y 2291/00.-
ARTICULO 4º.– Comuníquese al D.E., a sus efectos.
SALA DE SESIONES, 26 de abril de 2022.

Por ello el Intendente Municipal del Partido de Tigre en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 108, inciso 2), de la Ley Orgánica de las Municipalidades.
D E C R E T A
ARTÍCULO_1.- Promúlgase la Ordenanza Nº 3891/2022, cuyo original se anexa al presente

Fuente: Consejo Asesor Permanente Isleño C.A.P.I.

Kelpers en el Delta

Pesadilla a 30 kilómetros de Casa Rosada: cortes de energía, pésimo transporte y monopolios sin control

Corte del Río Tigre en protesta contra EDENOR. Un clásico isleño, hasta la pandemia.

Por Horacio A. Feinstein

Reclamos a Edenor, el año pasado. Foto Control Ciudadano Delta.
Hace ya muchos años se ha ido instalando en la opinión pública el discurso según el cual el turismo es la industria del futuro, una industria sin chimeneas, adecuada a la actual época de cambio climático.

El Delta del Paraná, a sólo 30 kilómetros de la Casa de Gobierno Nacional, es un área natural inmejorable para el turismo, que atrae público nacional y extranjero (ya que por ser el único delta en el mundo que desemboca en un estuario de agua dulce, presenta características especiales). Y se presta muy especialmente para un turismo intensivo en recursos humanos y culturales (existentes entre la población isleña) que no requiere de costosas inversiones fijas. Si se implementaran políticas públicas consistentes, rápidamente podría haber en el Delta un interesante flujo turístico todo el año, que al mismo tiempo aporte sinergia al turismo recreativo de educación ambiental, fundamental para hacer conocer el humedal en escuelas y colegios señalando su relevancia (para uso recreativo, por el contacto de las personas con la naturaleza, por ser regenerativo del aire y agua, para la biodiversidad, etc.) para los 15 millones de habitantes de la región metropolitana bonaerense.

Mientras tanto, la población isleña vive cotidianamente de drama en drama por el abandono del Estado. La especificidad del humedal para la vida isleña nunca fue comprendida por las autoridades públicas (tal vez el peor disparate haya sido el tendido de líneas eléctricas como si el delta fuese una extensión del continente) probablemente porque la escasa población (unas 20.000 almas) poco importa cuando hay elección de autoridades.

Es así que, después de la “plaga” que azotó al país entre 2015 y 2019, hacia finales de ese año la población isleña recibió a las nuevas autoridades con entusiasmo ya que imaginaba que ¡por fin! –frente a tantos problemas para la vida isleña– iba a empezar a ser escuchada. De hecho, sucedió de inmediato. Sin embargo, a los pocos meses la comunicación desde el sector público empezó a ralear, las promesas no se concretaron y el servicio eléctrico sigue siendo pésimo (cortes reiterados y prolongados) mientras la empresa Edenor responde con ineptitud y displicentemente a los cortes de energía por problemas con las líneas aéreas, continuamente castigadas por la caída de árboles.

Análogamente, cuando a comienzos de 2022 asumió con rango elevado el ministro de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, formuló declaraciones altisonantes acerca de cambios de fondo en el servicio de transporte fluvial de pasajeros.

Sin embargo, cuatro meses después, la crisis del transporte se ha agudizado y los paros de lanchas son sorpresivos y por tiempo indefinido, por lo cual la población isleña está en el peor de los mundos dado que no hay transporte público alternativo.

Otro inmenso revés ha significado la pérdida de estado parlamentario de la Ley de Humedales. Luego de varios años de tratamiento por el Congreso de la Nación, a finales de 2021, cuando parecía que finalmente esa ley tan importante para el Delta iba a ser realidad, todo pasó a fojas cero, con el agravante de que la promesa de esa norma fue utilizada en la campaña electoral por el actual gobierno.

Es así que la desazón no sólo es creciente entre la población isleña sino que la vida cotidiana se le ha vuelto una pesadilla. Para tener una impresión de primera mano entrevistamos a Martín Nunziata, quien vive en el Delta hace 44 años, es miembro fundador de diversas organizaciones sociales isleñas y uno de los grandes luchadores por los derechos ciudadanos isleños.

“¿Qué hacer? Ahora, ante un paro indefinido de lanchas colectivas; poco antes fueron masivos cortes de energía, la educación (intentaron cerrar escuelas), la salud (hay una deuda estatal tremenda). Otras crisis ocurrieron por fenómenos críticos de contaminación (peces muertos, basura, cianobacterias) a las que se agrega el escollo creciente por la inexistencia de surtidores de combustible en islas y así sucesivamente a lo largo de los meses y años. Todo ello evidencia que estamos poco menos que desheredados de los Estados (Municipio, Provincia, Nación) y surge nuevamente la pregunta: ¿Qué hacer?”, reflexiona Nunziata.

“Tenemos que salirnos del mundo del WhatsApp, no nos queda otro remedio ya que del WhatsApp no van a surgir las soluciones a situaciones críticas”, se responde.

“En momentos en que se reivindica la soberanía de las Islas Malvinas –con lo que estamos totalmente de acuerdo–, en un territorio insular soberano como es el Delta, por el cual no hay que luchar con potencias extranjeras, la situación es tan crítica para los isleños que los grupos de WhatsApp específicos se ven todo el tiempo desbordados por el tema más urgente y ello pasa una y otra vez frente a la gravedad del problema y la desolación ante un Estado que no gestiona, no controla ni regula a los monopolios (Edenor, Interisleña). Ello a pesar de que diversas organizaciones isleñas se han trasladado a La Plata para realizar gestiones ante las distintas autoridades y en numerosas ocasiones hemos llevado propuestas elaboradas y concretas, algo poco común en la sociedad contemporánea. En este sentido, el CAPI (Consejo Asesor Permanente Isleño) y la Dirección de Plan de Manejo Delta de Tigre, no tienen la suficiente entidad para atender todo lo que está pasando”, advierte.

Nunziata plantea la necesidad de superar esta etapa de anomia del Estado y también de la propia población isleña, escasamente movilizada.

Frente al discurso reiterado sobre la falta de recursos para enfrentar los problemas, destaca que “en el caso del Delta hay muchos tributos potenciales que podrían implementarse debido a los diversos recursos que del Delta se extraen, y sólo falta decisión política de ponerlos a disposición del territorio donde se generan: la tasa de embarque pagada por los pasajeros de lanchas colectivas que vienen al Delta a recrearse, el canon arenero por la extracción del lecho del río, guarderías con miles de lanchas que navegan por el Delta (erosionando las costas) y que deberían pagar una tasa que solventara la protección de esas costas así como la rotura de muelles y amarras.

Las empresas de turismo deberían pagar una tasa por la actividad que aprovecha el paisaje y la naturaleza sin dejar un peso en el Delta; el agua que se extrae y luego se potabiliza (plantas de Aysa en Palermo y Escobar) para ser provista a la población del área metropolitana; el río Paraná usado como si fuera una hidrovía, por donde circulan buques que transportan millones de toneladas al año sin dejar un centavo a pesar de contaminar con hidrocarburos y erosionar las costas (ver Paren de secar al Río Paraná)”.

“La gesta de Malvinas y el reclamo por nuestra soberanía en esas islas es legítima y nos dignifica; en cambio, en las islas del Delta –donde no hay potencia extranjera acosando– la población está abandonada a su merced frente a condiciones monopólicas en los servicios básicos que atentan seriamente contra la vida isleña. Por ello –y ante la crónica falencia de la Dirección Provincial de Islas– se requiere la presencia personal del gobernador para que conozca directamente la realidad isleña y a la comunidad organizada con propuestas, y se comprometa inmediatamente a empezar a dar soluciones concretas”, reclama.

Las autoridades provinciales deberían prestar atención al Delta y a su población, ya que es la principal zona de esparcimiento y de regeneración ambiental en la región metropolitana bonaerense. Se trata además de una zona que, en la actual época de cambio climático, tenderá a valorizarse sólo si se mantiene como humedal, con su población isleña, para deleite de las 15 millones de habitantes de la región.

Mientras tanto, ante el agravamiento de las condiciones básicas de vida –difícilmente sostenibles para la población isleña– la conclusión frente a la desidia gubernamental (nacional, provincial y municipal) es que todo tiende a favorecer el despoblamiento de las islas (ver Agonía y resurrección del Delta) para que sean adquiridas a precio vil por los “desarrolladores inmobiliarios”, que procuran por todos los medios aprovechar tierras baratas para construir barrios cerrados o countries rodeados de naturaleza, vender luego los lotes y obtener fabulosas ganancias en detrimento del ambiente del humedal y del remanente de pobladores isleños, quienes sufren mayores y más frecuentes inundaciones debido a los alteos (polders) que hacen los especuladores para que esos terrenos queden por encima del nivel de las mareas altas.

El Delta cuenta con una población de personas inquietas capaces de aportar muy positivamente al desarrollo sostenible e inclusivo del humedal, de manera que prosiga brindando a la región metropolitana bonaerense servicios ecosistémicos fundamentales para la vida humana: provisión de agua y oxígeno, captura de carbono, amortiguación de inundaciones y esparcimiento en contacto con la naturaleza. Todo ello, en lugar de ser transformado en una extensión del continente por las presiones de la actividad especulativa inmobiliaria que lo quiere destinar exclusivamente a unos pocos.

FUENTE: El Cohete a la Luna

El paraíso olvidado, mas allá del paro del Transporte en el Delta.

El Delta Bonaerense está literalmente a la deriva. Desde esta madrugada rige un paro del transporte de pasajeros. Éste no es sólo uno mas de los problemas que lo aquejan, sino uno muy importante, seguramente sea el problema “troncal”, el que justamente permite, o no, la movilidad de “todas las cosas”

Si no hace tanto en la isla pensábamos  que “Dios es isleño” hoy a este “Dios” … le “cortaron las piernas” 

La crisis del transporte fluvial de pasajeros en el Delta Bonaerense data de varias décadas, una historia larga tantas veces contada y tan predecible, lamentablemente. Ésta se desarrolla paralelamente a la crisis de energía eléctrica (EDENOR) o mas bien dicho, la desidia casi perversa de la compañía prestataria. 

Ambas calamidades llevan también muchos años de lucha de parte de la comunidad isleña con organizaciones como Unidad Isleña y Control Ciudadano Delta, ambas integradas al Consejo Asesor Permanente Isleño (CAPI) y articulando con el Municipio de Tigre con la Dirección General de Plan de Manejo Delta. 

Éstas dos, transporte y energía, son las aristas mas visibles, en lo social, pero no los únicos hechos que deterioran cada vez mas el buen desarrollo de la región. Ningún aspecto esta siendo tomado en cuenta por el Estado provincial ni Nacional y el maquillaje de los municipios con las buenas intenciones de participación de la ciudadanía isleña a través, incluso, de organizaciones con trayectoria, no alcanza ni a compensar un poco lo que ya se ve como con cierta intencionalidad por parte del “poder”, ese fantasma medio anónimo pero que también tiene muchos nombres y apellidos, y que “palanquea” en la política que debe definir soluciones a las necesidades de la gente, para que defina en favor de la productividad para unos pocos.

“Donde hay una necesidad, existe un derecho” Éste concepto no esta siendo honrado hoy por el peronismo Bonaerense en el Delta, definitivamente.

En lo ambiental, ni hablar! Desde aspectos reconocidos por la opinión pública a nivel nacional, como los grandes incendios y la tan frustrada Ley de Humedales sumemos el eterno problema del segundo río mas contaminado del país, el río Reconquista que riega las aguas del Delta de Tigre con variada contaminación de todo tipo quitándole a la población isleña el acceso al agua  que hace unas décadas era potabilizable fácilmente. 

Hoy la isla, paradójicamente, necesita agua potable! y se reparte precariamente desde la pandemia, en chatas con tanques cisterna que contrata y provee AySA. 

Lo mas perverso es que la contaminación del río Reconquista es manejable si se aplicaran y se cumplieran las reglamentaciones vigentes. O sea que no hay que inventar nada nuevo, solo hay que aplicarlo, hay que controlar y corregir. Es sólo trabajo y tal vez ese sea el problema: que sea trabajo y que no sea “negocio”

Escribo éstas líneas desde el Delta de Tigre, cerca del río Sarmiento (la 9 de julio de la isla) reina la música de la naturaleza y hoy sobra el silencio del rugido de las colectivas que en este día de paro descansan. En los medios locales, apenas un “murmullo” sobre el Delta, de “paro por atraso en el pago de salarios” de los dos gremios de la actividad, marineros y patrones, pero en la isla todos sabemos que el transporte está en riesgo de desaparecer, hay muchos problemas mas. 

No se pagó todavía el servicio de transporte escolar que es lo que sostiene el “negocio” con hilos. No hay una adjudicación regular del servicio. No hay un sistema serio de subsidio al servicio. No Hay dragado de los ríos. No hay gasoil para las lanchas. No hay lanchas! …

Sí hay un montón de promesas, todas recogidas, “(letra tomada literal), de los reclamos y el trabajo de los usuarios por lograr un servicio digno. Supuestamente es el momento político donde se “alinean las fuerzas” y sin embargo todo sigue quedando en el tintero, en la dimensión de las promesas postergadas una y otra vez.

Las instancias participativas promovidas en el municipio de Tigre, aún no tienen la fuerza necesaria para la determinación de políticas acordes a las necesidades del territorio. Territorio que ha sido abandonado al azar y al caos que, paradójicamente, a contramano de la caída de la calidad y cantidad de servicios, ve crecer su población desordenadamente y con fuertes antagonismos sociales. 

Se multiplican los conflictos y las problemáticas son mas variadas y complejas, es precisamente el tema del manejo del territorio lo que mas quita el sueño, en éste momento, a las org. socio ambientales que integran el CAPI y el punto que mas se insiste al municipio para que tome una acción clara y determinante. Sin embargo parece haber una fuerte pulseada “por detrás”, algún “brazo pesado” que opone resistencia a la acción ciudadana. 

Así la  participación, termina siendo propaganda marketinera y no tiene efectos contundentes en la definición de política. Deberíamos ir diseñando métodos de llegar a alguna instancia vinculante de las definiciones de los Consejos participativos.

Tigre tiene dos procesos participativos en la región, uno el CAPI, Consejo Asesor Permanente Isleño y el otro el Consejo Asesor Vecinal Río Luján con acciones mas centradas en la superficie continental del Delta (o lo que queda de ella) y cuenta, además éste municipio, con una legislación de avanzada en materia socio-ambiental: El Plan de Manejo Delta que si bien salió en la gestión de Massa, se baso en trabajos de organizaciones socio-ambientalistas de la isla y la comunidad activista isleña lo vive y siente como un gran logro de años de lucha. 

Lo mismo pasa con la creación del CAPI y el Consejo de Río Luján con la Gestión de Zamora, un poco mas amigo del acercamiento personal con los vecinos, un estilo mas vecinalista, a pesar de venir del Frente Renovador massista donde predominan los brillos del marketing y los “grandes anuncios” Esta instancias nacen también de la gente y la política las toma en un momento dado para hacer su “foto” y dar por cumplido un mandato constitucional. 

Éstos movimientos participativos necesitan imperiosamente crecer y madurar para instalarse en una nueva democracia moderna y para no frustrarse es también imperioso que tengan injerencia concreta en las definiciones de políticas para la comunidad.

Así vemos que el paro de hoy, uno mas de tantos de  los últimos años, porque en el paraíso no había paros de transporte antes, ¿Se acuerdan? Bueno, ese paraíso se está perdiendo y con él nuestros proyectos de vida se van yendo también. Y éste paro es solo un botón de muestra. Un botón, para muestra, debería sobrar y sin embargo a nadie en el Estado parece importarle. Por favor Sr. Gobernador Axel Kicillof, no se olvide, usted también, del Delta.

 Diego Renicoli para 360 Digital Noticias

“Fiestitas” en el área protegida del Delta

La ONG El Paraná No Se Toca denunció que continúan los encuentros de música electrónica “al palo”, alcohol, “cientos de personas y decenas de vehículos” en el área protegida de las islas, jurisdicción de la ciudad de Victoria.

Foto: El Paraná No se Toca

Precisamente se apuntó al municipio entrerriano cabecera departamental como quien autoriza por los encuentros bailables: “por unos billetes vende el alma”. Y describieron que “donde antes reinaba la naturaleza, hoy reina el descontrol”.

“En el humedal sin ley, vale todo”, lamentaron en una publicación a través de redes sociales desde la entidad ambiental El Paraná No Se Toca, para dar cuenta una vez más de las fiestas que se organizan bajo el amparo de la Municipalidad de Victoria en la zona de los humedales del Delta.

Acompañado de fotografías donde se pueden ver las multitudinarios encuentros de música y alcohol, la ONG señaló que uno de los boliches a cielo abierto funciona a unos “3 kilómetros isla adentro del humedal –en la ruta 174 que una Victoria con Rosario, a la altura del kilómetro 7,3), en un área natural supuesta mente protegida.

El dueño de esta isla pertenece a una nueva asociación civil llamada «Comunidad Islera«, indicaron. La referencia es a Enzo Federico Vignale, un empresario ganadero que es sindicado como uno de “los dueños del fuego”, ya que ha sido citado por la Justicia Federal en al investigación por los incendios en el Delta. Enzo Vignale posee un establecimiento de cría y engorde de vacas en las islas, y su hijo Federico regentea “Wetland” un ex centro de recreo y prácticas de deportes náuticos que reconvertido a boliche convoca a fiestas electrónicas bajo el nombre de “Waves Island”.

Foto: El Paraná No se Toca

Desde el Paraná No Se Toca recordaron que la asociación de ruralistas isleños que lidera Vignale no apoya la Ley de Humedales. “Están claritas las razones, otro integrante de esta nueva ‘asociación’ (Enzo Mariani) es quien se adueñó de parte de la reserva (perteneciente a la Municipalidad de Rosario) Los Tres Cerros, algunos kilómetros más adentro, islas (ubicadas en Entre Ríos) donadas a la ciudad de Rosario.

Estas fiestitas es un reparto de ganancias entre este privado que las organiza y la Municipalidad de Victoria, que por unos billetes vende el alma. Música al palo, luces psicodélicas, cientos de personas y decenas de vehículos, donde antes reinaba la naturaleza, hoy reina el descontrol”, fustigaron.

“Pueden comprar voluntades políticas, asesores letrados, pero en algún momento se destapará la olla”

En diálogo con ERA Verde, la asesora legal de la entidad lamentó lo que sucede en el humedal. “Es lo mismo de siempre: Fiestas electrónica en las islas. Pero ahora la Municipalidad de Victoria las autoriza. Antes eran irregulares. Esa zona es reserva natural. Las fiestas estaban en un gris. Se hacían sin permiso. Ahora son más grandes y Victoria pone hasta los efectivos para controlar. Todo un desastre”.

En efecto, donde se realizan las fiestas, se encuentran en el sector comprendido como reserva natural del Delta, declarada por ordenanza municipal 2.185/03 y también están reconocidas como áreas protegidas por la ley provincial Nº 10.671 que ampara a todos los humedales del ejido de Victoria. Asimismo, por otra ordenanza, la Nº 2.472, en su apartado 3.6 regula la utilización del “Suelo Litoral”, ese sector de las islas establece a “discoteca, bares, etc.” dentro de los “Usos no admitidos”. Pero oficialmente, desde la comuna entienden que las fiestas “no están prohibidas” ya que se las habilita como “eventos”. Para esto la Municipalidad de Victoria “retiene un 7% del valor de venta” de las entradas, que oscilan entre los $2.000 y $3.000.

FUENTE: ERA Verde