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La revolución de los hongos, la materia prima del futuro

Hay millones de especies, pero recién en el último tiempo se las está investigando y utilizando para diferentes productos. En Argentina se empezó en los ’40 con el cultivo de champiñones. Hoy se hacen desde hamburguesas y camperas hasta sustitutos del telgopor.

Casi cualquier verdulería de barrio los vende hoy en bandejitas, pero no siempre fue así. Recién en la década del ’40 se empezó en el país con el cultivo de champiñones. Hoy el menú es mucho más amplio y, si bien no son un clásico de la cocina nacional, es razonable incorporarlos conscientemente en la dieta: son altos en fibra –lo que mejora la digestión–, tienen gran cantidad de vitaminas (que varían según la especie) y aportan proteínas de tan buena calidad como la carne, aunque su impacto en el organismo es mucho más benéfico. Prácticamente todas las especies comestibles poseen, además, un efecto benéfico en el sistema inmune. Pero más allá de su creciente importancia gastronómica y de su histórico papel medicinal, los hongos protagonizan aplicaciones cada vez más novedosas en la industria, lo que genera que ya se los denomine la “materia prima del futuro”.

Hay registro de que los pueblos originarios de toda América los consumían, pero su uso estaba más vinculado al aspecto medicinal y espiritual-lisérgico que gastronómico. En cualquier caso, los recetarios familiares heredaron a los hongos mucho menos de estas experiencias precolombinas que de la inmigración europea. La explosión gourmet que tuvo lugar en las primeras décadas de este siglo abrió el juego para que “hongos” deje de ser sinónimo de “champignones”, y entraron en escena los portobellos, los shitake, las gírgolas y los hongos de pino. Este aprovechamiento aún está muy por debajo de las potencialidades: hay más de 3000 especies comestibles. La venta online que explotó con la llegada del Covid-19 y la cuarentena los tuvo como protagonistas: “En la pandemia nuestro crecimiento fue descontrolado –relata Milton Muller, productor de hongos y fundador de Hongos Mü–. Producimos bastantes gírgolas pero siempre estamos con faltante. Siempre hay más demanda que nuestra capacidad de producción. Y eso es así desde hace más de un año”.

Flora, fauna y funga

Hasta hace poco se los clasificaba dentro del reino vegetal, aunque los estudios contemporáneos determinan que son un reino aparte y que, incluso, están más vinculados al reino animal. Cada día cobra mayor aceptación la propuesta de denominar funga a la diversidad de especies de hongos que habitan una zona determinada, como una categoría equivalente a flora y fauna. La idea surgió de un grupo de científicos entre los cuales se encuentra el argentino Francisco Kuhar, investigador del Conicet:

“Hasta el momento, se la llamaba mycobiota o micoflora, un término muy técnico que no se enseña en la escuela.

Nunca va a pegar flora, fauna y mycobiota”. El cambio de denominación tiene otros alcances: “Se busca que en las leyes de protección y financiamiento de las investigaciones se pueda incorporar la funga porque en los programas se habla solo de flora y fauna”. La aceptación fue tan grande y tan veloz que ya hay propuestas de legislación en países como Estados Unidos o para la nueva Constitución chilena. Muchas universidades del mundo cambiaron sus portales e incorporaron la palabra «funga» con igual estatus que flora y fauna.

Una atracción, por lo que aún falta conocer, es la científica. La micología es una de las áreas de la biología más extensas y diversificadas, y su potencial es incalculable porque todavía hay niveles de imprecisión muy altos acerca de la cantidad de especies diferentes de hongos que habitan el mundo: se habla de entre 3 y 15 millones. En consonancia, la producción de hongos comestibles experimenta un aumento fúngico: según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lo elaborado por los 20 principales productores mundiales de hongos y trufas entre 2000 y 2011 se incrementó en un 85,5 por ciento.

Todo con hongo

A los usos gastronómicos y medicinales que se le dan desde hace milenios se sumaron, en los últimos años, las novedosas aplicaciones industriales que convierten a los hongos en un universo prometedor.

En 2019, la empresa sueca IKEA anunció la introducción de packaging producido a partir de hongos y de cultivo agrícola, en reemplazo de los embalajes a base de poliestireno expandido. Con su potencia de marketing “sustentable”, la compañía de muebles y diseño asegura que así genera una reducción del 90% de las emisiones de carbono y ahorra energía en el proceso de producción, además de la reducción de residuos.

Pero no es necesario ser una transnacional europea para tentarse por las oportunidades que brinda el mundo fungi. El Consejo de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, junto con investigadores del Conicet, elaboró un producto que reemplaza al telgopor, que también le permite a la industria maderera patagónica disminuir sus desechos. A diferencia del presentado por IKEA, que se basaba en los hongos como materia prima, este proyecto aprovecha la capacidad de ciertos hongos de transformar estos residuos en un aglomerado de características semejantes al telgopor. El Covid dejó en suspenso ciertas inversiones en este sentido, pero la mejora del escenario pandémico va descongelando también los proyectos sustentables.

Kuhar tuvo participación en esa innovación, aunque sus motivaciones actuales se reorientan hacia el mundo de la alimentación en base a fungi: «Estoy armando una empresa de alimentos derivados de mycelio». Habla desde País Vasco, donde fue a presentar su empresa Innomy. «Estamos lanzando la hamburguesa y después vamos a lanzar los cortes de carne», anuncia. El producto tiene textura, sabor y aroma muy similares a la carne de vaca, pero con proteína de origen fúngico, más saludable. “La idea es lanzarlo en Argentina aunque todavía no encontramos la inversión como la que sí tuvimos en España y otros países europeos”.

Otra de las aplicaciones locales recientes es la del diseñador industrial Silvio Tinello. Elabora cueros y telas en base a hongos y yerba mate. La biofabricación de sillas o las células vivas que crean hilos similares a la seda son algunos de los proyectos que, aunque pase el tiempo, no generan problemas de contaminación. Simplemente se degradan. Tinello toma como inspiración la propuesta de la diseñadora inglesa Suzanne Lee, quien cultiva células bovinas que se dividen y fusionan en un material denso similar a la piel de vaca, un «biocuero» bautizado Zoa con el que diseña camperas sin despellejar animales.

La frase “aburrido como un hongo” está en proceso de franca retirada. Con su silencio y su paciencia, los hongos están conquistando el mundo.

Tienen experiencia: la ciencia cuenta con suficiente evidencia de que, tras la lluvia de meteoritos que acabó con los dinosaurios, el reino fungi heredó la Tierra. Desde esa perspectiva, podrían ser los responsables de la vida tal como la conocemos. «

Con propiedades pero sin legislación

Como suele suceder, la tarea de difusión de productos sanos y sustentables choca contra los intereses de quienes vienen trabajando de otra maneras más tradicionales y enquistadas. La mayoría de los hongos comestibles se comercializan en el mundo como suplementos dietarios.

Argentina está todavía lejos de elaborar de manera sistemática productos medicinales extraídos del reino fungi porque esa actividad no está legislada.

El Código Alimentario Argentino incorporó estas especies recién en 2012. Antes, estaban erróneamente clasificadas como “plantas aclorofílicas”. Todos los hongos comestibles poseen sustancias betaglucano, utilizadas en terapias para prevención del cáncer y para favorecer el sistema inmunológico ante afecciones inmunodepresivas o autoinmunes. Quizás el ejemplo más absurdo de la necesidad de actualizar la legislación esté en el hongo reishi, el que mayor propiedades medicinales tiene y sobre el que más estudios se realizaron en el mundo. Su producción está prohibida en el país. Su importación, no.

Un ejemplar gigante y cooperativo

La ciencia encuentra en los hongos un terreno fértil de investigación. Son decenas de millones de especies con funcionamientos específicos, propiedades que lo adaptan a diferentes usos de la cotidianeidad, características únicas y una presencia antigua en el planeta.

Los sombreritos, esa parte visible que habitualmente llamamos «hongo», es el órgano reproductor que asoma para esparcir sus esporas, el equivalente fúngico de las semillas. Pero bajo la superficie se extiende la parte más importante, el micelio, una red de filamentos pluricelulares denominados «hifas», que pueden crecer más de 1 milímetro por hora.

De hecho, el ser vivo más grande de la Tierra es un micelio. Una criatura subterránea que crece muy lentamente desde antes de Cristo. Está ubicado bajo la superficie de Michigan, en Estados Unidos. Tiene una edad de al menos 2500 años, un peso de cerca de 400 toneladas (equivalente al de tres ballenas azules) y se extiende a lo largo de 75 hectáreas,

El micelio vive en simbiosis con las raíces de los árboles, con las cuales intercambia los minerales que obtienen del suelo por los azúcares que aquellos producen. Pero recientemente se descubrió que los árboles utilizan esta red como medio de comunicación para enviar señales de alerta o nutrientes a sus congéneres. La más prometedora de las conclusiones de este descubrimiento es que la naturaleza no tiene la competencia ni la supervivencia del más apto como motor –tal el dogma naturalista que se resiste a abandonar los libros de texto– sino que la cooperación ocupa un lugar fundamental en la evolución.

FUENTE: Tiempo Argentino

Estudian el impacto en la fauna de los incendios en Corrientes

Investigadores y técnicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) participan de un proyecto para determinar la cantidad de animales muertos y el efecto en poblaciones de especies amenazadas o recientemente reintroducidas.

Foto Diego Varela

Los incendios que se registraron en la provincia de Corrientes y Misiones desde el mes de enero impactaron en poblaciones de especies amenazadas. Ante esta situación, investigadores y técnicos del Conicet iniciaron un proyecto colaborativo -que involucra a varias instituciones públicas y privadas-, para evaluar los efectos de este desastre en los animales vertebrados.

La iniciativa busca estimar -mediante recorridos por las zonas quemadas- la densidad de animales muertos por los incendios, en particular de especies amenazadas y/o en peligro de extinción o que han sido recientemente reintroducidas en la ecorregión del Iberá.

Para ello, configuraron una aplicación para teléfonos celulares que permite tomar información geolocalizada en terreno y generar automáticamente una base de datos.

Mediante estas estimaciones y el procesamiento de imágenes satelitales que permitirán medir la superficie quemada y el momento en que ocurrieron, se podrá obtener una aproximación de los efectos del fuego en la fauna silvestre.

En el caso de los Esteros del Iberá, las áreas más severamente afectadas por el fuego fueron el Sector Norte, el corredor Mburucuyá-San Roque, Colonia Carlos Pellegrini, Lomada de Caa Catí a Mburucuyá y el Corredor Iberá-Mburucuyá.

Estos sectores protegen especies amenazadas y/o en peligro de extinción. Además, albergan aves emblemáticas de la provincia, como el yetapá de collar, la monjita dominica, el tachurí coludo, los capuchinos, el atajacamino ala negra y el águila coronada, entre otros.

En estas áreas se realizó también la reintroducción del guacamayo rojo y de muitú, así como la restauración de poblaciones de oso hormiguero y pecarí de collar. Asimismo, existen poblaciones de ciervo de los pantanos, aguará guazú, monos carayá y grandes concentraciones de carpinchos y diferentes anfibios y reptiles endémicos.

Detalles

El fuego no ha sido considerado hasta ahora un fenómeno que pueda amenazar a las poblaciones de estos ambientes, donde hay frecuentes focos de incendios naturales. Sin embargo, ante el actual escenario de cambio climático global, conocer cuáles son sus amenazas sobre las especies animales y vegetales es muy importante para diseñar medidas de mitigación basadas en evidencia científica.

Al respecto, un estudio reciente sobre los efectos de los incendios en la región del Pantanal brasileño en 2020, reveló que 17 millones de vertebrados murieron calcinados durante esa catástrofe, incluyendo mamíferos de gran porte como monos y ciervos, hasta pequeños reptiles y anfibios. El estudio colaborativo que se desarrolla en Corrientes apunta a tener una segunda estimación en un ambiente similar, aunque con un muestreo aún mayor que el realizado en Brasil.

Adrián Di Giácomo, investigador del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal, Conicet – Unne) y uno de los integrantes del proyecto resaltó que este estudio será un hito en la investigación científica de la ecología del fuego en Sudamérica. Por su parte, profesional asistente del Instituto de Biología Subtropical (IBS, Conicet – Unam), compartió con preocupación su reciente experiencia relevando campos y malezales de la reserva privada Guazutí, que fue completamente arrasada por los incendios en la zona de Galarza.

También anticipó que pudo observar la presencia del amenazado Venado de las Pampas alimentándose entre las cenizas de los rebrotes verdes. En el desarrollo de este importante trabajo también participa el Dr. Alejandro Giraudo, especialista del Instituto Nacional de Limnología –INALI –Conicet/UNL, quien explica que en las tareas en el terreno implementan “los censos por transectas lineales”, una metodología que se emplea al recorrer caminando las áreas quemadas para detectar los animales muertos a raíz de los incendios.

Esta iniciativa generará no solo un conocimiento fundamental para el manejo de los ecosistemas del noreste de Argentina, sino que además fortalecerá los lazos entre las numerosas instituciones que participan.

Los grupos del Conicet que forman parte de este proyecto pertenecen –además del Inali–, al Instituto de Biología Subtropical (IBS, Conicet – Unam), el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal, Conicet – Unne), el Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente (Icbia, Conicet-Unrc); quienes trabajan en forma conjunta con el personal técnico de la Administración de Parques Nacionales (APN), la Dirección Nacional de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación (Mayds), el Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico (Ceiba) y la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Investigadores del Conicet descubrieron con qué estaba combinada la cocaína adulterada

Un equipo de la Unidad de Microanálisis y Métodos Físicos Aplicados a la Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires logró identificar al opioide carfentanilo.

Un grupo de científicos liderado por el Dr. en Química Gerardo Burton fueron los responsables de la identificación del opioide sintético carfentanilo, compuesto utilizado en la cocaína combinada con una sustancia fulminante que produjo más de una veintena de muertes y decenas de internaciones en la provincia de Buenos Aires y la ciudad de Rosario. El carfentanilo no se fabrica ni se utiliza en el país, por lo que en función del pedido del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Buenos Aires, los científicos se aplicaron a descubrir la sustancia introducida en la droga.

Los investigadores pertenecientes al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) se desempeñan en Unidad de Microanálisis y Métodos Físicos Aplicados a la Química Orgánica UBA (UMYMFOR) ubicada en el Pabellón II de la Ciudad Universitaria. Mediante un método conocido como cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas lograron resolver cuál era el componente letal que se empleó para adulterar la cocaína.

“Esta es la sustancia más dañina que hemos detectado en un caso como este”

Gerardo Burton

señaló el director del UMYMFOR, Gerardo Burton, quien relató que la hipótesis de base apuntaba a identificar un compuesto de tipo opioide similar al fentanilo, en base al relato de los médicos que trataron a las personas intoxicadas.

A través de equipos de alta tecnología, los investigadores del UMYMFOR trabajaron “de la forma en la que se procede cuando se hace investigación” según Burton. Es decir, en lugar de confiar el resultado a un software que investiga en una base de datos buscando resultados similares en sustancias ya identificadas, cruzaron los datos obtenidos con la bibliografía existente, lo que les posibilitó identificarlo.

“Este espectrómetro ofrece el dato de masa con mucha precisión, lo que permite determinar la fórmula molecular más probable de aquello que se está buscando”, explicó Burton. El equipo en cuestión no requiere de una base de datos para contrastar, así que luego de este resultado los investigadores rompieron la molécula obtenida y caracterizaron así sus fragmentos “como si fuera un rompecabezas”, identificando así al carfentanilo.

Adicionalmente, el grupo de expertos se encuentra trabajando en el análisis de las impurezas de las muestras enviadas para determinar elementos que puedan servir de apoyo a la causa judicial en curso, tales como la identificación de los métodos de síntesis ya conocidos que son indicativos del país de procedencia de la cocaína.

FUENTE: Tiempo Argentino

El Conicet creó un equipo que potabiliza el agua de mar

Las sequías extremas que atraviesa la Argentina demandan soluciones innovadoras. Mientras especialistas y asociaciones internacionales alertan que “no podemos seguir dependiendo de las lluvias”, el Conicet creó un equipo que potabiliza el agua de mar.

El calentador que permite desalinizar agua de mar para consumo humano fue desarrollado por un equipo del Conicet de Caleta Olivia, en la provincia de Santa Cruz, donde el agua potable escasea. Según afirmaron, no genera consecuencias ambientales nocivas.

¿Con qué funciona? Con algo muy nombrado en los últimos meses: hidrógeno verde, un generador de energía que permite reducir las emisiones contaminantes de la atmósfera. Así lo comentó Adrián Brunini, científico del Conicet en la Unidad Académica Caleta Olivia (UACO, Universidad Nacional de la Patagonia Austral), e impulsor del proyecto: «Tratamos de buscar una solución, algo que tuviese impacto en la comunidad. Comenzamos a trabajar en una tecnología que reproduce el ciclo del agua. Es una energía térmica, eficiente y que no requiere grandes avances tecnológicos para funcionar en una planta desalinizadora».

“El hidrogeno sólo produce vapor de agua y eso es importante porque no genera ningún gas de efecto invernadero”, argumenta el investigador. Y comenta que la tecnología imita el ciclo natural del agua:

“Se calienta el agua de mar y se la pone en contacto con aire seco, al hacer eso inmediatamente el aire seco se humedece. El aire absorbe la humedad del agua; la cuestión es que sólo absorbe el agua, no la sal”.

El siguiente paso será condensar la humedad del aire para recuperar el recurso que se encontraba, hasta ese momento, en forma de vapor.

El equipo tiene un diseño termodinámico especial que permite recuperar la mayor parte de energía utilizada. Brunini sostiene que si a este proceso se le sumara la producción de hidrógeno por medio de energías limpias, como paneles solares o molinos eólicos, sería posible hablar de un circuito “doblemente noble”.

Mirando al futuro, el científico afirma que la intención es continuar mejorando el rendimiento en aspectos como la presión y la incorporación de nuevos prototipos que puedan contribuir a la mejora de la tecnología, entendiendo que el desarrollo tecnológico es indispensable para afianzar la soberanía como país: “Tenemos que desarrollar la tecnología necesaria no solo para producir el hidrógeno, sino también para utilizarlo”.

Dile a la lluvia

Mientras tanto, la sequía sigue generando una crisis socio–económica aguda en todo el país, desde el Río Paraná hasta el Colorado y el Chubut, todos atraviesan bajantes históricas. En ese marco, la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), salió a expresar su preocupación ante las respuestas que las instituciones regionales vinculadas a la gestión del agua y saneamiento dan al problema del abastecimiento del recurso frente a las cada vez más frecuentes crisis hídricas por insuficiencia de lluvias.

Para Carlos Rivas, representante de ALADYR en Argentina, los responsables de la gestión del agua y saneamiento deben ser “proactivos” con la aplicación de tecnologías que permitan el reciclaje de efluentes: “Si persistimos en el paradigma pasivo de esperar a las lluvias o la recarga de embalses por efectos del deshielo, entonces el cambio climático hará inhabitables e improductivas regiones de nuestro país históricamente frágiles, amenazadas por la escasez”.

Sostuvo que siguen de cerca la situación de Mendoza y San Juan, cuyas persistentes sequías “han dejado de ser una emergencia para conformar un cuadro de déficit hídrico crónico” y describió cómo tanto en la capital como en ciudades de la provincia de Salta, procuran paliar con camiones cisterna una “desesperante falta de agua” y que panoramas como este se repiten en las zonas de Yacanto en Córdoba, cuyo ríos y arroyos están secos, y en Comodoro Rivadavia:

“Ante esto nos preocupa que la respuesta de las instituciones y prestadoras de servicio se limite al racionamiento del servicio a espera de las lluvias, especialmente porque existen tecnologías que pueden garantizar el acceso constante al agua potable, bajo estándares de eficiencia y sostenibilidad ambiental”.

El problema es que, de acuerdo al último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Climático, los fenómenos de calor y sequía extremos seguirán sucediendo con frecuencia creciente y con “alto grado de certeza”.

Los últimos 11 años fueron los más “calientes” del mundo desde que se toman registros periódicos, y el 2021 estuvo entre los 6 con más temperatura promedio de la historia argentina. En ese marco, depender de las lluvias se vuelve algo quimérico, parecido a la Fe.

“Dos tercios del territorio nacional son tierras semiáridas, hídricamente frágiles y hoy día sometidas a máximo stress”, alerta Rivas. Para él, los racionamientos y los llamados a la reducción del consumo “no son suficientes” porque estamos en un momento de crecimiento de la demanda del recurso hídrico y reducción de la disponibilidad natural, así que “inevitablemente” es necesaria la adaptación con las herramientas que la tecnología proporciona.

“Si al reúso de efluentes se suman las buenas prácticas de riego por goteo y la desalación de agua de mar en lugares con costas cercanas o de pozos salobres en tierra continental, entonces es posible robustecer el sistema hídrico y hacer frente a las sequías que serán cada vez más intensas”, plantea. Y concluye que

“a pesar de lo que se suele pensar, no se requiere de grandes obras o inversiones inalcanzables porque la tecnología permite avanzar con plantas modulares que faciliten proyectos descentralizados”.

FUENTE: Tiempo Argentino

El Conicet y Acumar desarrollan un biosensor para el monitoreo de calidad del agua

Por menos de un dolar y en media hora, «Rosalind» puede detectar 15 contaminantes, incluidos metales y es de un uso y aplicación sencilla. Los investigadores buscan validarlo para el uso abierto de los distintos sectores.

El equipo de investigadores, liderado por la científica Daiana Capdevila, desarrolló el dispositivo pensándolo como una herramienta sencilla que llegue a ser usada masivamente.
Científicos del Instituto Leloir y Conicet avanzan en la adaptación y validación de un biosensor que permite detectar la presencia de contaminantes en el agua que consumen los habitantes de la Cuenca Matanza-Riachuelo.

«Lo que hace el biosensor es detectar la presencia del contaminante por la producción de una molécula de una sustancia fluorescente; esa sustancia se ‘sintetiza’ si el contaminante está presente y se ‘enciende’ una luz verde», describió a Télam Daiana Capdevila, líder del proyecto y jefa del Laboratorio Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas en la Fundación Instituto Leloir (FIL).

El biosensor es uno de los 147 proyectos seleccionados para financiar en la convocatoria «Ciencia y Tecnología contra el Hambre», del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, en el marco del Plan Nacional de Argentina contra el Hambre.

El proyecto es desarrollado por el equipo de Capdevila, ganadora delPremio Nacional L’Oréal-Unesco «Por las Mujeres en la Ciencia» 2020 en la categoría Beca por este biosensor,en cooperación con la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar).

«Estamos poniendo el foco en la Cuenca Matanza Riachuelo por la posibilidad de contar con información que es útil para la validación y para pensar su uso concreto. Al ser Acumar una institución que no sólo se encarga del monitoreo constante sino que se propone garantizar el derecho al acceso al agua potable, trabaja con todos los sectores sociales; entonces 

la idea es hacer lo más abierto posible el uso del sensor y validarlo para distintos actores«

Daiana Capdevila

Por sólo un dólar, y en media hora, el biosensor de Capdevila es capaz de detectar 15 contaminantes en agua, incluyendo metales como cobre, plomo, zinc y cadmio; varios tipos de antibióticos; y hasta elementos presentes en maquillaje.

Fue desarrollado durante el postdoctorado de la científica en la Universidad de Indiana, Estados Unidos, junto a colegas de la Universidad Northwestern y bautizado como «Rosalind» en honor a Rosalind Franklin, científica que cumplió un rol clave en el descubrimiento y caracterización de lo que hoy se conoce como ADN.

Consiste en un tubo con un polvo en la parte inferior que contiene el sistema bacteriano que funciona como sensor. Cuando entra en contacto con la muestra de agua, se «prende» -muta a color verde- si el agua tiene compuestos tóxicos, o queda del color original del agua si no hay sustancias contaminantes presentes.

«Es un sensor natural, lo cual hace que el costo sea más económico: aprovechamos el conocimiento que ya tienen las bacterias a lo largo de la evolución, para detectar estos compuestos peligrosos. Los sensores los obtuvimos de materias patógenas, como la bacteria que causa la tuberculosis, y le pedimos gentilmente a otras bacterias menos patogénicas que expresaran esta proteína. Todo esto lo podemos hacer porque hace más de treinta años tenemos buenas herramientas para insertarle códigos genéticos a bacterias que no son peligrosas», explicó Capdevilla.

Ahora, la científica y su equipo trabajan para extender el uso de Rosalind para detectar diferentes contaminantes perjudiciales para la salud como arsénico, nitrato y plomo, y determinar si la muestra de agua analizada resulta apta para consumo humano.

«Los sensores de los nuevos contaminantes usan una tecnología un poco más nueva que la que utilizamos con Rosalind; se trata de una especie de ‘puré de células’ (lisados celulares) en lugar de las proteínas aisladas que usábamos antes; eso nos da mucha más versatilidad en el número de contaminantes a medir y en el rango de concentraciones a las que responde el sensor», detalló.

«El objetivo es tener los sensores en el campo de acá a un año.Se trata de un sensor portable, rápido y barato, además es sencillo de utilizar», añadió.

Capdevila señaló que «la falta de acceso al agua potable es un problema global y también afecta a un porcentaje de la población de nuestro país. Desde el principio me vengo enamorando de este proyecto que para mí es una evidencia muy fuerte de que hacer ciencia básica en Argentina puede ayudar a resolver problemas de las argentinas y los argentinos».

Del proyecto también participan Sofía Liuboschitz, tesista de licenciatura, y Matías Villarruel, becario del Conicet, ambos integrantes del grupo de Capdevila.

La investigadora también realiza ciencia básica para aportar al desarrollo futuro de terapias eficaces contra las bacterias multirresistentes a antibióticos que figuran en la lista de prioridad de la Organización Mundial de la Salud: Enterococcus faecalis, Acinetobacter baumanii y Streptococcus pneumoniae.

FUENTE: Télam

Un primer paso académico para el cannabis medicinal

Marcelo Morante habla sobre los alcances de la diplomatura que comenzará a dictarse en la Universidad Arturo Jauretche.

Con gran afluencia de inscriptos, la Universidad Nacional Arturo Jaureche comenzó a dictar esta semana la Diplomatura en Cannabis y sus Usos Medicinales, a partir de un convenio entre el Ministerio de Salud, el Conicet y el Hospital “El Cruce Dr. Néstor Carlos Kirchner”, de Florencio Varela. Tiempo dialogó sobre esta iniciativa con el profesor, médico y especialista en la materia, Marcelo Morante, quien coordinará junto a Silvia Kochen, integrante de la Red de Cannabis y del Conicet, el flamante curso.

“Considero a la educación como una estrategia transformadora. Más allá de que soy médico y qué formo médicos, creo que la capacitación y el conocimiento tienen que tener un impacto en la sociedad; y esto que iniciamos no tiene que servir solo para un desarrollo farmacéutico, sino para acompañar procesos sociales”, explica Morante, quien desde 2013 impulsa espacios académicos en los que se aborda el estudio de los aspectos terapéuticos del cannabis.

–¿En qué se diferencia esta diplomatura de otros cursos, incluso universitarios?

–Viene a consolidar esta idea de que el Estado presente debe acompañar este proceso con un producto de calidad. Hay una expectativa muy alta respecto al uso terapéutico del cannabis, a la vez que hay mucho conocimiento de la sociedad, y nos parecía que había que fortalecer estos canales de comunicación y la información en una diplomatura que contuviera a todos los actores. Soy director del curso de posgrado “Endocannabiología y usos medicinales del cannabis” en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata, en la cátedra de Farmacología, pero allí me dirijo solamente a esos alumnos. En este escenario vamos a tener un desafío más profundo.

–¿Qué tipo de perfil tienen los inscriptos?

–Es para la población en general, aunque habrá integrantes de organizaciones civiles, cultivadores, profesores universitarios, científicos, bioquímicos, médicos, docentes, aquellos que quieren hacer desarrollos productivos, también hay intendentes de distintos municipios, abogados, emprendedores, miembros de organismos vinculados con la ciencia y la técnica, como el Conicet. Está dirigido a todos aquellos que de alguna forma están interesados en la temática. De estas áreas también provienen quienes estarán al frente de las clases. El cannabis exige la necesidad de esa convivencia en donde todos tienen algo que decir.

–Se ve un gran espaldarazo de los organismos públicos.

–Es una política de Estado. La ministra Carla Vizzotti busca ese camino de consenso. Más allá de que (el THC) sea una molécula controversial, este acompañamiento se planteó como estratégico. La diplomatura consolida un aspecto central de la Ley 27.350, que es la capacitación.

–¿Cómo se construyó el temario de la diplomatura?

–Fue un trabajo mancomunado. Se tomó mucho de lo hecho por la red que encabeza la doctora Kochen desde el Conicet, con aportes del Ministerio de Salud, algo muy lógico porque venimos trabajando con ellos desde hace años. Son los mismos actores que nos dieron insumos para desarrollar la reglamentación de la ley y nos brindaron nuevas miradas sobre el cannabis. Fue también un ejercicio de contener a la sociedad, porque de la sociedad surgieron también las soluciones a las dificultades que se fueron presentando.

–Hay un proyecto de ley que espera sanción definitiva en el Congreso para regular también el cáñamo industrial. ¿Está contemplado en la diplomatura?

–Para uno de los módulos está convocado el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y los diputados que dieron origen a ese proyecto. Creemos qué el desarrollo productivo industrial es parte de un mismo proceso integral respecto de cómo miramos a la planta.

–Este es un punto de partida. ¿Cómo imagina que puede seguir este tema vinculado con la academia?

–Tengo muchas expectativas. Ojalá sea un primer paso de muchos otros que tenemos que dar, porque así como apuntamos a esta diplomatura como una etapa de vinculación con la sociedad en general, posteriormente esto debería ir escalando para llegar a la sociedad científica, y a médicos que tengan un uso más específico de esta temática. Me parece que va a dar origen a otras miradas y capacitaciones cada vez más específicas.

FUENTE: Tiempo Argentino

Un estudio argentino probó que la acción neutralizante de los anticuerpos que genera la Sputnik V aumenta a los 6 meses

Un grupo de investigadores liderado por Andrea Gamarnik demostró que si bien disminuyen en cantidad, su eficacia se incrementa contra todas las variantes del virus. Un dato alentador para el intervalo entre primeras y segundas dosis.

Un grupo de investigadores argentinos liderados por Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigadora del Conicet, comprobó que la capacidad de los anticuerpos generados por la vacuna Sputnik V para bloquear todas las variantes del SARS-CoV-2 aumentan con el tiempo, a seis meses desde la aplicación.

El estudio, coordinado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, analizó 1800 muestras de suero de personas, con y sin infección previa por Covid-19, que fueron inmunizadas con la vacuna rusa. Y demostró que, a contramano de la idea de que la eficacia de los anticuerpos desciende luego de cierto período, en realidad se da un aumento de su potencia neutralizante en función del tiempo transcurrido tras la inoculación.

“Si bien los anticuerpos disminuyen en cantidad, lo que pudimos observar es que la calidad y la potencia neutralizante de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 original y las variantes aumentan con el paso del tiempo a partir de la administración de la vacuna Sputnik V”, indicó Gamarnik, y explicó que el efecto se verificó a largo de los seis meses que duró el estudio. “Esto se explica –agregó– porque esos anticuerpos atraviesan un proceso gradual de maduración que aumenta su calidad para bloquear al virus e impedir la infección”.

La investigadora consideró que “los resultados de nuestra investigación van a dar tranquilidad a la población”, en referencia a la polémica sobre las segundas dosis demoradas de la vacuna rusa, que en parte fueron resueltas con la administración de dosis de AstraZeneca y Moderna a quienes habían recibido Sputnik en los primeros meses del año.

Un estudio publicado en julio en la revista especializada “Immunity” ya había constatado que en personas infectadas la cantidad de anticuerpos decaía paulatinamente, pero que su potencia neutralizante aumentaba con el paso del tiempo. Ahora, este estudio argentino comprueba que el mismo proceso inmunólogico ocurre en personas vacunadas con Sputnik V. La investigación se publicó como preimpresión en el sitio especializado medRxiv y será difundida más adelante en una revista científica revisada por pares.

El estudio midió la cantidad de anticuerpos y su capacidad de neutralización del Covid-19 en 1800 personas inmunizadas con Sputnik V, antes de la vacunación y a los 21, 42, 120 y 180 días. El efecto se midió contra todas las variantes del virus: Alfa (primero identificada y caracterizada en Reino Unido), Beta (Sudáfrica), Gamma (Manaos), Delta (India) y Lambda (la llamada variante “andina”).

“Se observó un escape menor por parte de la variante Delta a los anticuerpos producidos tras la vacunación con Sputnik V. Esto quiere decir que los anticuerpos son capaces de bloquear la infección causada por esta variante que origina mucha preocupación en este momento”, destacó Jorge Geffner, quien participó en la coordinación del estudio y es investigador superior del Conicet en el INBIRS.

“Lo sorprendente –explicó Gamarnik– es que, a lo largo del tiempo transcurrido desde la vacunación, la potencia de neutralización de los anticuerpos contra las variantes aumenta, y este aumento de potencia es de mayor magnitud para las variantes Beta y Gamma. En otras palabras, después de los 4 o 6 meses de iniciada, la vacunación la calidad de los anticuerpos generados mejora también para neutralizar a las variantes”.

La investigadora agregó que la información crucial que arroja el estudio para el manejo de la pandemia fue posible gracias a la “inédita articulación del sistema científico, autoridades sanitarias y personal médico y de enfermería de casi una decena de hospitales de la Provincia de Buenos Aires, y el apoyo del Conicet y del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación”.

FUENTE: Tiempo Argentino

¿Qué es la carragenina? El spray nasal que podría prevenir el coronavirus

Investigadores argentinos que forman parte del proyecto Unidad Coronavirus COVID-19 (conformada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) estudian los efectos de un spray nasal, que ya se comercializa en el país, que podría funcionar en la prevención del coronavirus. 

El principio activo del spray es la carragenina, un polisacárido producido por algunas algas rojas utilizadas también como espesantes y estabilizadores en la industria alimentaria. Según se evalúa, este compuesto químico podría ayudar a reducir el número de casos de covid-19.

No es la primera vez que se estudia las propiedades antivirales de la carragenina. Ya se realizaron ensayos in vitro y en animales para la influenza B, virus herpes tipos 1 y 2, virus de la inmunodeficiencia humana, del papiloma humano, influenza A H1N1, dengue, rinovirus, hepatitis A, enterovirus y algunos coronavirus.

“La acción antiviral de la carragenina se debería a que este compuesto polimérico funciona como una barrera eléctrica que, gracias a su carga negativa, se uniría a las partículas virales, cuya envoltura contiene proteínas con carga positiva, impidiendo así que el virus se una a la superficie de las células y bloqueando su ingreso a las mismas. La carragenina puede también ‘capturar’ las partículas virales que liberan las células que ya fueron infectadas”, detalla un artículo publicado por el Conicet.

El investigador superior del Conicet y director científico del proyecto, Osvaldo Uchitel, explicó que el estudio del uso de la carragenina persigue dos objetivos. “Por un lado, frenar la infección por la vía nasal en individuos sanos, mediante el blindaje de las células que forman el epitelio de la mucosa nasofaríngea. Por otro, en el caso de pacientes infectados que fueron recientemente diagnosticados, impedir que la partículas virales liberadas por las células que mueren colonicen nuevas células, por ejemplo del epitelio olfatorio, y que eso le permita al patógeno esparcirse hacia nuevas vías, para terminar llegando al sistema nervioso central”, detalló en la publicación del Conicet. 

Si dicho compuesto químico inhibe la llegada del virus al cerebro o a los bronquios y pulmones sería posible reducir los pacientes graves de covid-19.

El equipo comenzó el estudio del uso de este spray hace seis meses en diez centros médicos del país, a través de un ensayo a doble ciego, aplicado en 395 personas mayores de edad sin antecedentes de haber padecido covid-19. A todos ellos se les asignó al azar cuatro dosis del spray -o placebo- durante 21 días. Los resultados hasta ahora son alentadores: su uso redujo un 80 por ciento las chances de adquirir el virus.

Pese al optimismo por los resultados, los investigadores sostienen que antes de aprobar el uso masivo en la población aún son necesarios nuevos estudios para corroborar la efectividad de la droga. 

Por Luciana Bertoia

FUENTE: Página 12

La ciencia avaló a los ambientalistas: informe del Conicet contra la megaminería en Chubut

Cuando en las asambleas ambientalistas de Chubut comenzaba a invadir la desesperación ante una votación legislativa que amenazaba con convertirse en derrota, un informe técnico-científico apareció como una “bocanada de aire fresco” y, sumado a la gran movilización popular y a una resolución judicial, contribuyó a frenar el avance de la megaminería en esa provincia, donde la lucha sigue. 

El estudio fue elaborado por una mesa técnica conformada por investigadores del Centro Nacional Patagónico (Cenpat) y del Conicet y fue remitido el miércoles a la Legislatura chubutense.

El documento desaconseja la instalación de un proyecto minero en los departamentos de Gastre y Telsen y advierte sobre los peligros de la megaminería para la cuenca del río Chubut, en un marco de cambio climático y falta de gestión ambiental estatal.

“Aplaudimos de pie al Conicet cuando vimos eso. Estábamos muy desesperados hace dos días. Veíamos que, a pesar de todos los escándalos, corrupción incluida, decían que los votos los tenían”, contó Pablo Lada, vecino de Trelew y militante ambientalista.

“Sentimos como una bocanada de aire fresco del lado de la ciencia. Muchos de los argumentos que nosotros decimos están ahora en un documento técnico científico donde repasan cuestiones sociales y ambientales y piden que retiren el proyecto.»

Pablo Lada

«Hablan de las escasas fuentes de agua, de cómo por el cambio climático hay modelos que dicen que el caudal del río va a bajar y esta actividad va a impactar”, enumeró Lada, en diálogo con Tiempo. 

Además de desarrollar la falta de agua en varias zonas de la provincia, el estudio resalta el rol de los acuíferos subterráneos y advierte que podrían contaminarse. “La megaminería representa un escenario de amenaza, frente a un sistema ambiental vulnerable que cobra especial relevancia cuando se trata de una provincia donde los recursos hídricos superficiales son escasos”, concluyeron las y los científicos en un informe de 22 páginas. 

El documento es lapidario contra el proyecto “Desarrollo Industrial Minero Metalífero Sustentable de la Provincia de Chubut”, enviado por el gobernador, Mariano Arcioni (Chubut Somos Todos), a la Legislatura provincial en noviembre.

A fines del año pasado la sesión para tratarlo de forma exprés se cayó por la movilización popular. Estaba pautada otra sesión para este viernes, pero volvió a frenarse por el reclamo popular, en medio del impacto del informe científico y un fallo judicial que dictaminó la suspensión del tratamiento legislativo.

“Se cayó la sesión diciendo que iban a juntar los votos para la siguiente semana, pero no creo que lo consigan, aunque el gobierno pueda apelar. Hay una desesperación por sacarlo antes del período ordinario. Pero está muy deslegitimado el gobierno”, consideró Lada. 

La movilización en contra de la nueva sesión creció en los últimos días –replicando la que frenó la sesión anterior-, y coincidió con la marcha ambientalista de cada día 4 en Chubut, que recuerda el contundente “No a la Mina” de 2003. Tras la caída de la sesión de hoy, según se supo en las asambleas, había mucho enojo en la gobernación.

Este viernes, otro “triunfo” de la lucha ambientalista se sumó al informe científico y la suspensión de la sesión. La jueza Mirta Moreno ordenó desarchivar –en contra del planteo de fiscalía- la causa por falsedad ideológica que denunció la tergiversación de estudios del investigador del Conicet Guillermo Velázquez sobre índices de calidad de vida y minería. El material fue utilizado por la propia gobernación al presentar el proyecto de zonificación en disputa.

“Le tergiversaron el estudio diciendo que con la megaminería mejoraba la calidad de vida. Él salió en los medios escandalizado diciendo que su estudio arribaba a la conclusión opuesta: eso lo denunciamos a la justicia. Y también hay una causa por falsedad ideológica por estafa electoral, porque el gobernador hizo campaña en contra de estas actividades y hoy las promociona”, repasó Lada. Tras la decisión judicial de este viernes, celebró: “Creo que queda herido de muerte el proyecto por unos cuantos meses”.

FUENTE: Tiempo Argentino

Por Luciana Rosende

El Delta de Tigre registra una mejora considerable en la situación de las cianobacterias

Es producto de las condiciones meteorológicas en las últimas semanas. Desde noviembre del 2020, el Municipio ha trabajado junto a los Estados nacional y provincial en analizar la aparición de las floraciones, entre ellas la Microcystis Aeruginosa, potencialmente tóxica.

A partir de la aparición de cianobacterias en las aguas del Delta de Tigre, el Municipio ha trabajado arduamente junto al Ministerio de Ambiente de Nación y la Autoridad del Agua de la Provincia (ADA) en analizar las floraciones, como la Microcystis Aeruginosa, potencialmente tóxica. A raíz de esta situación, la comuna difunde diversas recomendaciones preventivas.

“A pedido del intendente Julio Zamora, seguimos trabajando para resguardar la calidad de vida de la comunidad y, además, para que la temporada de verano en Tigre sea provechosa.

Es importante recalcar que desde hace tres semanas ha disminuido la detección de cianobacterias en el Delta, lo que significa que no hay peligro, pero debemos seguir atentos.

Apostamos a la articulación con las y los vecinos isleños que cuentan con los saberes locales de los modos de vida y experiencias; y también las organizaciones socio ambientales, como por ejemplo el Observatorio Humedales Delta”, señaló el secretario de Gobierno Mario Zamora y agregó:

“Es una buena oportunidad para valorar el humedal, reflexionar sobre los problemas ambientales que estamos enfrentando y actuar en consecuencia por y para el cuidado de nuestro entorno natural”.

En noviembre del 2020, vecinos de Islas denunciaron la aparición de manchas verdosas en el río. En primera instancia, y a modo de prevención, se informó a la población que no tuviera contacto con el agua e inmediatamente se notificó a las autoridades nacionales y provinciales.

En coordinación con ADA se tomaron muestras en distintos puntos del Delta para medir parámetros físico-químicos y bacteriológicos. Fueron evaluadas por el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA) – CONICET – UBA, quienes detectaron la presencia de la bacteria Microcystis Aeruginosa.

A causa de la problemática, la gestión local ordenó la creación de un Comité de Crisis Intersectorial, integrado por las áreas de Subsecretaría de Desarrollo Urbano Ambiental, Gestión Ambiental, el Plan de Manejo del Delta, las secretaría de Gobierno, Turismo, Desarrollo Social, Salud y Comunicación, y la Delegación de Islas, entre otros; con la participación y colaboración de vecinos y vecinas, y organizaciones socio ambientales que trabajan y habitan el Delta.

“Durante las últimas tres semanas notamos un cambio en las aguas y esto se debe a las condiciones climáticas como tormentas, sudestadas, mareas, temperaturas bajas y ráfagas de vientos que favorecieron la disminución de cianobacterias.

Desde el Municipio seguimos brindando recomendaciones e información a vecinos y vecinas a través de nuestro Comité de Crisis Intersectorial. La situación es cambiante y si bien mejoró, tenemos que mantenernos en estado de alerta”, señaló la directora general de Gestión Ambiental, María Paz Mazzola y añadió que

“la comunidad debe seguir chequeando la información oficial y estar pendientes de la campaña de comunicación que estamos lanzando en todas nuestras plataformas”. 

Desde su creación, el Comité asesoró a la comunidad respecto de distintas alternativas de tratamiento de agua para uso de higiene personal y del hogar, a partir de niveles bajos y medios del ciano-semáforo difundido por el Municipio. Además, se llevaron a cabo análisis de calidad del agua de dichos tratamientos para evaluar la presencia o ausencia de cianobacterias y coliformes fecales.

El ciano-semáforo facilita la detección y el nivel de riesgo frente a las floraciones:

-Si la masa es oscura, amarronada o rojiza con aspecto de nata espesa en el agua y en el río, la presencia de cianobacterias es alta.

-Si la masa es de color verde brillante en la superficie y en la orilla, similar a la de “manchas de pintura”, la densidad de cianobacterias es mediana.

-Si la superficie del agua presenta una apariencia de “yerba dispersa”, la densidad de algas y cianobacterias es baja.

Es importante recordar que la situación varía día tras día, por lo cual es fundamental observar de manera constante las características del agua y compararla con el ciano-semáforo.

En sitios donde hay aguas lénticas, con baja circulación y bajo caudal, como lagunas, zanjones o canales, las floraciones se pueden dar con mayor frecuencia.

Frente a la presencia de floraciones, nuevamente se recomienda no utilizar las aguas para consumo humano y animal, higiene personal ni recreación. Ante síntomas como vómitos, diarrea, erupciones en la piel, conjuntivitis, temblores y/o debilidad muscular, llamar a los CAFyS Carapachay: 4728-0056 y Rio Capitán: 4728-0525; o comunicarse con telemedicina por Whatsapp: 15 6860-7325 o 15-5715-0600. En caso de emergencia llamar al SET a los siguientes números: 107 o 4512-9999/9998/9997. Se solicita a los vecinos difundir únicamente información oficial con recomendaciones.

Para más información, pueden contactarse vía Instagram @ambiente.tigre o por mail a gestionambiental@tigre.gob.ar; @TurismoTigre en Facebook e Instagram; y Tigre Sirve al 0800-122-84473.

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