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Denuncia y salida de Kulfas, entrada de Scioli: Crisis inesperada, errores no forzados

Se fue uno de los funcionarios más criticados por Cristina. Su movida, la reacción del presidente. El reencuentro en Tecnópolis. Los dos discursos. Las palabras, los gestos de Cristina, la lapicera en primer plano. Guzmán sin un aliado en la gestión.

El presidente Alberto Fernández vivió una larga jornada este sábado en Olivos, atareado en varias reuniones. Una de las primeras, un palique con el canciller Santiago Cafiero preparando el viaje hacia Los Ángeles a la Cumbre de las Américas. El ministro le acercó material escrito para el discurso en el cónclave. Faltarán presidentes de la región, sobrarán sillas vacías: el presidente estadounidense Joe Biden inventó un “derecho de admisión” ilegal, a pura prepotencia.

AF comenzaba a trazar el borrador de su intervención pidiendo “un proceso de integración sin exclusiones”, insertando planteos sobre la seguridad alimentaria. Se propone subrayar la falta de solidaridad de los poderosos del planeta para ayudar al resto del mundo frente a la pandemia. Y propugnar que sea distinto el modo de afrontar las tremendas secuelas de la guerra en Ucrania.

Los ejes de la jornada viraron pronto; desembocaron en el pedido de renuncia al ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas. Los detalles se despliegan en otras notas de este diario. Para ésta, es crucial señalar que AF reaccionó con reflejos veloces, de volea. Salvando distancias como cuando le pidió la dimisión al ex ministro de Salud, Ginés González García. En esta contingencia tuiteando “comparto el malestar expresado por Cristina”.

El detonante parece asombroso: nadie aconsejaría a un ministro instalar un conflicto dentro del Gobierno después del reencuentro de la fórmula presidencial en Tecnópolis. Pero los seres humanos fallan, más en situaciones de presión. En el plazo corto, AF y Cristina armonizaron. El equipo económico sufrió una baja importante.

En la caldera de Twitter detonó un debate sobre el uso o abuso del off the record, aludido por Cristina. Desde el entorno presidencial marcaron una diferencia: subrayaron que la inconducta sancionada fue la falsa denuncia de un acto de corrupción oficial; no el modo de difundirla.

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Funcionarios en jaque: La primera pregunta del millón es si recrudecerá la ofensiva contra el ministro de Economía Martín Guzmán, el de Trabajo Claudio Moroni y el presidente del Banco Central Miguel Pesce. Los principales “funcionarios que no funcionan” según la lectura kirchnerista.

En el Gobierno replican que ese efecto cascada no sucederá, que Kulfas cometió una torpeza imperdonable, individual. Que las aguas deben calmarse. Al fin y al cabo, la continuidad (en un contexto más espinoso) de la táctica elegida por AF tras el enfriamiento en las relaciones con Cristina. Concentrarse en la gestión, minimizar referencias o repercusiones sobre las recriminaciones internas. Objetivo declamado que no siempre se cumple, pongalé. Pero que está fijado como meta.

El clima venía caldeado desde anteayer pero, a la vez, dejaba la impresión de estar bajo control. Las lecturas del sector albertista oscilaban. Un ala optimista destacaba la confluencia, los intercambios, las señales de unidad. La consigna era “seguimos unidos, hay un solo proyecto del Frente de Todos para la Argentina más allá de las divergencias. YPF, Tecnópolis, el desarrollo, la industrialización”. Una mirada voluntarista, tal vez. Un mensaje tranquilizador, en cualquier caso.

Un ala menos conforme rumiaba malhumor en silencio. Dentro del equipo económico se percibían broncas pero ningún protagonista las verbalizaba. La intención era dejar transcurrir el fin de semana, seguir laburando en tareas para la próxima. Guzmán dejo trascender que estaba consagrado a full a esos menesteres, cuando ardía la tarde del fresco sábado otoñal.

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El modelo en debate: Hasta ayer, Kulfas era uno de los funcionarios predilectos del presidente. Lo acompañaba desde el Grupo Callao. Los resultados económicos “macro” ensalzados por el presidente y su entorno se reconocían, en alta dosis, como consecuencia del desempeño del ahora exministro.

Quizá, estilizando o simplificando un poco, puede decirse que el Gobierno ha concretado, hasta ahora, un proyecto desarrollista exportador con bajos salarios. Lo antedicho no es un juicio de valor definitivo sino la descripción de su estadio actual.

La divergencia con otros sectores del peronismo es que el presidente Alberto y sus allegados piensan que ese “modelo” (resaltamos las comillas) evolucionará. Confían en que se sostendrán crecimiento y creación de empleo, sobrevendrán mejores niveles salariales. Para los críticos internos, se trata de un progreso (o “derrame” para los más sarcásticos) dudoso o imposible. Hacen falta medidas distintas, novedosas, tensando la relación con las grandes patronales. Este cronista opina parecido: el gobierno necesita relanzarse, promover políticas audaces, crear derechos, pegar un salto cualitativo.

Guzmán pierde un compañero de gestión con el que sintonizaba muy bien, un aliado permanente. Dato no menudo. Un funcionario albertista dotado de memoria y de sentido del humor recuerda una anécdota del cuadrazo brasileño Celso Amorim quien fuera ministro de los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff. En sus albores, Amorim no provenía del PT, la fuerza política de Lula. Tenía contradictores que le refregaban su falta de pertenencia y que nadie lo había votado. Amorim, con amable sorna, reconocía y retrucaba: “tengo un solo voto, el de Lula”. El caso de Guzmán podría ser similar. AF lo viene bancando ostensiblemente, le da espacio. La designación de Guillermo Hang en reemplazo de Roberto Feletti como Secretario de Comercio Interior constituye el ejemplo más reciente de una larga saga.

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El día antes: Es frecuente que los abogados reciban lapiceras de regalo, tradición que se remonta a cuando escribían mucho a mano. Alberto Fernández habrá acumulado muchas, ninguna tan dotada de sentido y de mandatos como las que le entrega (o le impone) la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. “La lapicera” equivale al poder, a la decisión política, a la resolución de conflictos, a tomar partido. Ningún presidente tendría que “firmar al pie”, proclama con otras palabras Cristina ante escenarios que ella misma configura.

El peculiar formato del viernes llegó cargado de simbolismos: Tecnópolis, el centenario de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y el aniversario de su expropiación. Exaltación de lo estatal y de lo público, de la larga tradición nacional-popular iniciada por el presidente Hipólito Yrigoyen. Y de los gobiernos kirchneristas.

La coreo fue iniciativa de Cristina. Mediaron sonrisas, usos abundantes del vocativo (“vos, Alberto”, “vos Cristina”) algunas bromas sobre una letra de Luis Alberto Spinetta u otra menos acre sobre un libro de la académica Chantal Mouffe. Pero el mensaje fue claro: sin estridencias ni eufemismos, Cristina plantea a viva voz que “Alberto” debe asumir los conflictos, no gobernar como si la Argentina fuera Suiza.

Entre otras demandas exigirle al Grupo Techint que produjera “acá las chapas laminadas” que usará para construir un gasoducto, que no se valga de su condición de multinacional para fabricarlos en Brasil

Se sabe: ese reclamo dista de ser el único o el principal. Fue preciso, minucioso… encaja dentro de planteos más vastos. Entre otros, el combo referido al desacople de los precios de los alimentos. La necesidad de aumentar retenciones que el presidente rehúsa alegando que no sería posible conseguir las mayorías necesarias en el Congreso. En las semanas recientes se añade la urgencia de medidas complementarias. Reforzar cupos a exportaciones, aumentar controles de precios.

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El contorno y “la política”: A AF le cayeron en (mala) suerte dos catástrofes planetarias: la pandemia y la guerra europea. Como pocas veces, acaso como ninguna, todos los países atravesaron simultáneamente desafíos, dolores, pérdidas o tragedias similares. No idénticas porque todo crece desde el pie, desde las condiciones originales. Peor aún, las hecatombes acentuaron las concentraciones de poder y las desigualdades preexistentes.

La guerra en Ucrania cumplió cien días, todo indica que se prolongará mucho. Rusia fue el invasor. La Organización del Atlántico Norte (OTAN) provocó las condiciones previas. Y escaló la contienda con Estados Unidos a la cabeza. Tallan vendedores de armas, mercenarios. No lo diga en voz alta, que queda “cipayísticamente incorrecto”, pero a Joe Biden lo favorece el conflicto porque lo inviste de un liderazgo inesperado. Hay demasiados interesados en que la guerra no cese abruptamente… ni siquiera pronto. En este mundo cruel hay poco espacio para milagros.

Las elecciones presidenciales ulteriores a la pandemia fueron tendencialmente aciagas para los oficialismos. Con matices locales, con diferencias que están en el inventario, a los gobernantes les fue mal. El expresidente estadounidense Donald Trump encabeza la lista de derrotados porque el tamaño importa. El presidente francés Emmanuel Macron hizo excepción a la regla pero sin cambiar la tendencia. Las poblaciones que padecieron muertes y privaciones de libertades se inclinan (de nuevo, en general aunque no unánimemente) por cambiar de gobierno. La reciente primera vuelta en Colombia ofrece un ejemplo matizado, muy de época. El uribismo, que dominó la escena durante largo rato, no llegó al ballotage en el que contienden dos candidatos “críticos” de dispar ideología. Pero, en una de esas, el sesgo pro derecha de la coyuntura mundial sea confirmado en la segunda vuelta. Nunca se sabe hasta que se cuenta el último voto.

El Frente de Todos perdió las elecciones de medio término. Precisa mejorar “la vida de la gente” para conservar posibilidades para las presidenciales de 2023. La derechización es un fenómeno mundial que se condimenta con el desencanto ciudadano, la apatía, el repliegue al individualismo. La ya mencionada Chantal Mouffe escribió en Europa muchos años atrás que “la principal experiencia de los individuos en la actualidad es la propia destrucción de las condiciones de solidaridad colectiva” (“En torno de lo político”). El texto podría haberse redactado ayer en la Argentina.

Deprime la productividad del sistema político institucional y de la mayoría de los medios. Discusiones banales, griteríos o hasta agresiones.

El Gobierno propone una reforma de la Corte Suprema impracticable, de dudosa constitucionalidad, ajena a las vivencias o percepciones de la gente común. Incomprensible para la mayoría, para colmo.

El nombramiento del exgobernador, exembajador, exvicepresidente, Daniel Scioli privilegia el perfil político sobre la formación económica.

Para la interna del Frente de Todos: se fue un aliado «de la primera hora» del presidente e ingresó un arquetípico centrista. Scioli es un componedor nato, un protagonista que sabe convivir y sobrevivir sin generar reyertas. Amén de un funcionario con largo rodaje como comprueba la incompleta lista de “ex” reseñada renglones arriba. Scioli pidió unos días para organizar el regreso desde Brasilia. Jurará cuando el presidente retorne desde Los Angeles. Fernández tomó la decisión mientras concretaba con una seguidilla de reuniones pre programadas.

La renuncia de Kulfas sucede a una seguidilla de enfrentamientos, errores e irresponsabilidades. La magnitud de la crisis, el impacto sobre la continuidad del equipo económico se irán dilucidando día tras día. El lunes se empezará a medir si la interna frentetodista se encauzó o se aceleró. Todas estas historias continuarán.

FUENTE: Página 12

YPF, una historia marcada por los vaivenes políticos de la Argentina

Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) cumple el 3 de junio 100 años de su fundación, cuando el Estado nacional creó la Dirección General de la compañía, hito fundamental en la historia de la industria petrolera local, que marcó no sólo buena parte del desarrollo productivo del país sino que acompañó los vaivenes políticos y sociales de la Argentina.

Los antecedentes de YPF pueden encontrarse en el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, en 1907, por parte de un grupo de operarios que cavaba pozos en busca de agua y se encontraron con el «oro negro».

Ilustración Pablo Blasberg

En 1910, bajo la presidencia de José Figueroa Alcorta, se creó la Dirección General de Explotación del Petróleo, con el objetivo de regular la actividad de las compañías extranjeras que comenzaban a establecerse en el país.

Los cambios más significativos comenzaron a producirse a partir del 3 de junio de 1922, cuando el Estado nacional, durante el mandato de Hipólito Yrigoyen, creó por Decreto la Dirección General de YPF, convirtiéndola en la primera petrolera estatal integrada verticalmente en todo el mundo.

En octubre de ese mismo año asumió la presidencia Marcelo Torcuato de Alvear, quien nombró al general Enrique Mosconi como director general de YPF, cargo que ocuparía durante ocho años y que significó un impulso decisivo a la actividad y a la expansión del nacionalismo petrolero.

Debido su carrera militar, Mosconi consideraba a YPF como un instrumento de patriotismo argentino a tal punto que la defensa de la empresa se transformaba en la defensa de la soberanía nacional, al tiempo que valoraba las intervenciones empresariales en relación a la vivienda obrera, a la asistencia educativa y sanitaria.

En 1930, Mosconi renuncia forzosamente y se exilia tras el golpe de Estado que encabezó el general José Félix Uriburu, lo que dio lugar a la llamada Década Infame, el puntapié inicial del avance del capital extranjero en la actividad petrolera.

Durante las primeras dos presidencias del general Juan Domingo Perón, YPF fue una de las empresas estatales que contribuyeron al nacimiento de muchas localidades, colaborando en la construcción de infraestructura, asignando viviendas, promoviendo la creación de escuelas y hospitales para sus empleados, sus familias y la comunidad.

La producción de petróleo pasó de 2.300.000 toneladas en 1946 a 7.500.000 en 1955. YPF creció de modo significativo con el peronismo, siguiendo el horizonte de nacionalización de los recursos naturales que se plasmó en la Constitución Nacional de 1949.

Ese mismo año se inauguró Gas del Estado y se tendió el gasoducto más largo del mundo financiado con capitales nacionales; en ese entonces, el 54% del petróleo consumido era nacional, un ritmo de desarrollo estuvo nuevamente demorado con la irrupción de un nuevo golpe militar en 1955.

El autoabastecimiento se obtuvo por primera vez durante la presidencia de Arturo Frondizi, en el marco de su «batalla» del petróleo (15.600.000 toneladas), por la cual, además, Argentina estuvo en condiciones de exportar petróleo por primera vez en su historia.

Tras el Golpe militar de 1962, asumió en 1963 Arturo Illia, quien ordenó anular los contratos petroleros con compañías extranjeras firmados por Frondizi; lo cual llevó a YPF a una pérdida del autoabastecimiento, de la producción petrolera y de la perforación de nuevos pozos.

Con la llegada del presidente de facto Juan Carlos Onganía, YPF perdió el monopolio ya que esa administración abrió las puertas a nuevas concesiones.

En 1976, llegó una nueva dictadura cívico militar –la autodenominada Proceso de Reorganización Nacional- y en este contexto se designó como interventor de YPF al General de Brigada Juan Carlos Reyes.

Durante ese ciclo, la política petrolera consistió en la intervención ascendente de las empresas privadas en detrimento de la firma estatal: se desfinanció la compañía ya que el Ministerio de Economía retenía una parte del precio de la nafta en el surtidor; se alcanzó una deuda de 1.613% hasta llegar a los US$ 6.000 millones y se despidieron a 13.000 empleados; mientras que hasta el momento se tiene conocimiento sobre otros 30 detenidos desaparecidos.

Con la llegada a la presidencia de Carlos Saúl Menem, YPF comenzó su proceso de privatización: entre 1991 y 1992 dejó de ser una Sociedad del Estado y se convirtió en una Sociedad Anónima.

En 1999 fue vendida a la firma española Repsol, que adquirió el 14,99% de las acciones en aproximadamente 13.500 millones de euros, pero la experiencia privada rápidamente reflejó una caída de inversión, la consecuente merma de producción y a la falta de proyectos de exploración el agotamiento de los yacimientos maduros.

El 16 de abril de 2012, la por entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, motivada por la disminución de las reservas de petróleo y la voluntad de retomar el control estatal de la petrolera, presentó el proyecto «Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina» para que el Estado Nacional recupere la propiedad de YPF y asegurar el autoabastecimiento energético del país.

En su discurso, Cristina Fernández remarcó que el modelo elegido no era de estatización sino de «recuperación de la soberanía y del control de un instrumento fundamental», lo cual alejaba a YPF del modelo del nacionalismo petrolero del siglo pasado.

Así, el Estado nacional declaró el 51% del patrimonio de YPF de utilidad pública y sujeto a expropiación; de ese 51% expropiado a Repsol y a la familia Ezkenazi, un 49% iría a las provincias y el 51% restante al propio Estado.

Con lo cual, además de su centenario, YPF también celebra los 10 años de su expropiación, con grandes desafíos a mediano plazo para incrementar su producción con el incremento de infraestructura de transporte, como la construcción del gasoducto Néstor Kirchner en Vaca Muerta, anunciado en abril último por el presidente Alberto Fernández.

El nuevo gasoducto conectará el parque industrial Tratayen (Neuquén) con la ciudad bonaerense de Salliqueló (558 kilómetros) y se estima que esté finalizado para el invierno de 2024, lo que promete abrir una nueva etapa para Vaca Muerta y para la petrolera nacional, en particular.

FUENTE: Télam

Encuesta: cómo impacta la interna del Frente de Todos en la gestión

Un estudio de opinión pública de la consultora IPD (Innovación, política y desarrollo) que se realizó el mes pasado reveló que 7 de cada 10 argentinos consideran que la interna del Frente de Todos entre el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Kirchner, definitivamente impacta negativamente en la gestión.

La encuesta de opinión pública, desarrollada en abril de 2022 por la consultora privada, relevó a más de 1.500 hombres y mujeres mayores de 16 años pertenecientes a las provincias más habitadas del país, a los que se le preguntó como analizaban la fuerte pulseada política que atraviesa el Gobierno en todos sus niveles.

Ante la consulta a los sondeados de cómo influye la interna del Frente de Todos en la gestión, el 67% creyó que el impacto es negativo, el 16% no notó una influencia marcada en el resultado de la gestión, el 5% se inclinó por “positivo” y el 12% no eligió ninguna de las opciones anteriores.

Los conflictos dentro del oficialismo surgieron este año a raíz de la inestable situación económica y del acuerdo firmado por el Gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI), firmado el pasado marzo. A partir de estas dos cuestiones, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se distanciaron.

A su vez, la interna del Frente de Todos se alimenta del cuestionamiento al desempeño del ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán. El titular de la cartera económica nacional, la semana pasada, fue víctima de ataques de figuras del camporismo referenciadas en Cristina Kirchner.

En línea con esto, el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque; la presidenta del bloque de senadores bonaerenses del Frente de Todos, Teresa García; el diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner; y la titular de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, apuntaron contra Guzmán respecto a su idoneidad.

No obstante, los ataques por parte de miembros del kirchnerismo continúan, ya que esta mañana el “Cuervo” Larroque acusó a Alberto Fernández de “adulterar el contrato electoral” y de “querer llevarse el Gobierno a la mesita de luz”. Asimismo, el funcionario acusó a Guzmán, Kulfas y Moroni de estar “construyendo la derrota” del Frente de Todos.

En base a los dichos de varias figuras del oficialismo, el Estudio de Opinión Pública de la consultora IPD reveló que, en cuanto a la evaluación general del Gobierno nacional, el 70% desaprobó a la administración del Frente de Todos, ya que el 46% opinó que es “muy mala” y el otro 24% la consideró “mala”.

Respecto al “Contexto socioeconómico y gestión” la encuesta mostró que el 37% de los consultados afirmó que la economía es el principal aspecto a resolver. La intranquilidad sobre este tema se visualizó ante la consulta puntual acerca de ese rubro, dado que el 56% evaluó la situación como negativa, el 32% regular y solo el 11% consideró que el rumbo económico es positivo.

También, el estudio realizado por IPD indagó sobre las elecciones presidenciales de 2023. En ese apartado, el 37% manifestó su intención de votar a la coalición opositora, Juntos por el Cambio; el 26% a la oficialista, el Frente de Todos; el 15% a los libertarios; y el 2% al Frente de Izquierda (6% otro, 5% en blanco y 9% no se inclinó por ninguna opción).

Asimismo, la consultora preguntó por el candidato que elegirían los votantes en caso de que cada coalición dirima la postulación en las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). De esa forma, la encuesta reveló que el 56% se inclinaría por Cristina Kirchner y el 41% por Alberto Fernández, si ambos se enfrentaran en una elección.

Los números recuperados en el Estudio de Opinión Pública de IPD revelan que el impacto de la interna del Frente de Todos en la gestión, la situación económica actual y la intención de voto de los ciudadanos, son tres datos que se relacionan entre sí.

FUENTE: Diputados Bonaerenses

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La despedida de Cristina al general que bajó los cuadros de los represores

Falleció Roberto Bendini, extitular del Ejército durante el Gobierno de Néstor Kirchner. Cristina Fernández destacó su “enorme responsabilidad”. Fue protagonista de un hecho de gran impacto simbólico el 24 de marzo de 2004.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner lamentó este jueves el fallecimiento del general Roberto Bendini, extitular del Ejército durante el Gobierno de Néstor Kirchner y en el primer año de la Presidencia de la actual titular del Senado, y destacó su «enorme responsabilidad».

«Lamento mucho el fallecimiento del general Roberto Bendini, un hombre que con enorme responsabilidad ejerció el cargo de Jefe del Estado Mayor General del Ejército durante el Gobierno de Néstor y el primer año de mi Presidencia. Mis condolencias para su familia y amigos»,

CFK

Bendini tenía 76 años y se desempeñó como jefe del Estado Mayor General del Ejército del 2003 al 2008. Fue protagonista el 24 de marzo de 2004 de un hecho simbólico en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia: por instrucción de Kirchner, procedió a bajar los cuadros de los represores que habían sido antiguos directores de esa institución ubicada en la localidad bonaerense de El Paloma

Ingresó en el año 1965 al Colegio Militar de la Nación y egresó como subteniente de Caballería a finales de 1968.

A días de haber asumido en 2003, Kirchner lo designó como jefe del Estado Mayor General del Ejército y, luego de participar en el considerado “acto de reparación histórica” en el Colegio Militar, tuvo varios enfrentamientos con sectores castrenses del Ejército y los familiares que defienden a los represores condenados por la Justicia por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar.

Uno de esos momentos tensos fue cuando -como jefe del Ejército- decidió pasar a disponibilidad al mayor Pedro Mercado, cuya esposa, Cecilia Pando, había escrito una carta con durísimas críticas al Gobierno nacional por su pelea con el obispo castrense Antonio Baseotto.

En septiembre de 2008, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, Bendini presentó su renuncia al ser acusado de participar en una presunta causa de corrupción, de la cual fue sobreseído en el 2013.

Bendini, además de haber sido jefe del Ejército, tuvo una basta trayectoria militar con participación en el plano internacional, ya que prestó servicio como jefe de Operaciones en el Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en Irak y en 1993 fue jefe del Batallón Ejército Argentino III desplegado en Croacia integrando la operación “Unprofor”.

Durante el año 1993, fue representante militar argentino en la Reunión para la Organización de las Fuerzas Armadas de Paz en Bosnia-Herzegovina.

En septiembre de 1996, fue codirector en el ejercicio Morning Star llevado a cabo en el Colegio de Guerra de las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica.

En 1997 cursó en el Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos hasta mediados de 1998 cuando fue designado como agregado militar adjunto en la Agregaduría Militar en Norteamérica.

Desde julio de 1998 hasta julio de 1999, fue delegado del Ejército Argentino ante la Junta Interamericana de Defensa

FUENTE: Tiempo Argentino

Detuvieron en San Isidro a un sospechoso del ataque contra el despacho de Cristina Fernández de Kirchner

El sujeto, perteneciente a a la agrupación «Teresa Rodríguez», fue atrapado en la localidad de Acassuso. Es el segundo detenido por el hecho.

Un integrante del movimiento social Teresa Rodríguez fue detenido en San Isidro en las últimas horas acusado de ser una de las personas que arrojó piedras contra el despacho de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Congreso el jueves pasado durante la movilización para rechazar el acuerdo del gobierno con el FMI que se trataba en la Cámara de Diputados.

Fuentes policiales informaron que los primeros allanamientos se llevaron a cabo en la calle 519 al 2500 de la localidad de Gobernador Costa, en el partido de Florencio Varela, pero finalmente al sospechoso se lo apresó en la calle Güemes al 500 de la localidad de Acassuso, en San Isidro. El detenido fue identificado como Jaru Alexander Carrero Rodríguez, de nacionalidad venezolana.

El procedimiento fue llevado a cabo por personal de la comisaría Florencio Varela 1° de la Policía Bonaerense, ya que el sujeto tiene residencia en esa jurisdicción, en cuyo domicilio se llevó a cabo un allanamiento con la orden de detención correspondiente.

El pedido fue ordenado por el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas número 23, a cargo de Norberto Circo, quien investiga ese delito. Los operativos están a cargo de la Policía de la Ciudad, pero al ser un distrito bonaerense se pidió la colaboración de la fuerza provincial.

El lunes, ocho sospechosos de haber arrojado las piedras que causaron destrozos en el despacho de la Vicepresidenta habían sido identificados mediante un software de reconocimiento facial utilizado por la Policía Federal. Se trata de personas jóvenes, sin vínculos aparentes entre sí ni militancia política reconocida por las fuerzas que motorizaron la protesta contra el acuerdo del Gobierno con el FMI, con media sanción en Diputados la semana pasada.

Los datos de seis de los identificados fueron cotejados con los registros de domicilios y arrojaron resultado positivo, en tanto que la tarea se prolonga con otros dos. Los reconocimientos se efectuaron a través de las capturas de rostros de los videos aportados por fuerzas de seguridad y otras tomadas directamente de los medios de comunicación que cubrieron los disturbios que se registraron el jueves pasado.

FUENTE: Que Pasa Web

Cristina Fernández mostró imágenes de la cámara de la Policía Federal que registró el ataque a su despacho

Cómo los agresores señalaron desde afuera las ventanas de la oficina de la vicepresidenta.

La vicepresidenta Cristina Fernández publicó un video en el que muestra imágenes del ataque a su despacho, desde dentro y desde afuera, lo que calificó como “grave”, ya que sostuvo que alguien “planificó y mandó a ejecutar” esta acción contra una alta funcionaria.

“El video que vas a ver te muestra en tiempo real, desde el exterior y desde adentro (en este último caso recién a partir de los 12 minutos de haber comenzado la pedrada), el ataque contra la Vicepresidenta de la República Argentina que alguien planificó y mandó a ejecutar. Grave”, posteó Cristina Fernández.

Durante el fin de semana, dirigentes kirchneristas y funcionarios nacionales se cruzaron por la falta de pronunciamiento público del presidente Alberto Fernández. Es que en el kirchnerismo razonan que si no hay una pronunciación contundente desde el gobierno, se naturalizan los hechos de violencia, en especial, los dirigidos de manera selectiva hacia la vicepresidenta.

El que dio cuenta del enojo fue Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires y dirigente de La Cámpora, quien dijo: “Aturden el silencio y la parsimonia del gobierno frente al ataque al despacho de la vicepresidenta”. Le respondieron el ministro de Seguridad Aníbal Fernández y la portavoz presidencial Gabriela Cerruti, quienes enfatizaron los intentos por comunicación privada que había hecho el presidente para saber sobre el estado de la vicepresidenta. Pero el pronunciamiento público nunca llegó. De hecho, el presidente sí comunicó su visita de este sábado a un hogar infantil de Punta Indio.

Ahora la vicepresidenta comunica las imágenes a través de las cuales intenta dar cuenta de que fue un hecho planificado contra ella, por lo que refuerza el reclamo de una pronunciación política e institucional contra la violencia. Para ello utiliza el material fílmico de la Policía Federal, ubicada en la esquina de Entre Ríos e Yrigoyen.

Allí se muestran cómo se arrojan bombas de pintura roja para señalar el despacho de la vicepresidenta. Luego se muestra cómo ingresa un empleado del Senado ingresa con un celular para registrar el ataque desde dentro del despacho. Por último, la cámara de la Policía Federal, fuerza que conduce el ministerio que encabeza Aníbal Fernández, como un grupo de varones arrojan piedras con gomeras dirigidas a los ventanales de la presidenta del Senado.

Este lunes, Aníbal Fernández dijo a Radio Diez: “Estoy convencido de que había un grupo específico dedicado a lanzar piedras a la oficina de Cristina Fernández”.

FUENTE: Tiempo Argentino

Cristina llamó a ratificar la «vigencia del peronismo» en la movilización de este 17 de octubre

Cristina Fernández se convirtió en la primera oradora de los festejos por el Día de la Lealtad, al convocar a la militancia, en especial a la juventud, a movilizarse a Plaza de Mayo este domingo. De esta manera, la vicepresidenta desafió las indicaciones de consultores y dirigentes de su partido que habían vacilado o desaconsejado movilizar. Es que el aniversario del partido de gobierno puso de manifiesto la crisis interna que atraviesa el peronismo con dos actos en dos días distintos, con consignas diferentes y lugares de convocatoria disímiles.

“Todos y todas van a estar en la plaza mañana seguro, ¿no? Es importante que cuando vayan a la plaza a recordar esa gesta histórica fundacional de nuestro movimiento, no sea con una actitud meramente recordatoria, casi nostálgica. De ningún modo. Porque el peronismo le pese a quien le pese sigue hoy más vigente que nunca. ¿Saben por qué? Porque esa propuesta de incorporar a los trabajadores al sistema de decisión de la política nacional sigue hoy más vigente que nunca”, desafió Cristina este sábado en la ex Esma en un plenario de La Cámpora en donde les habló a los jóvenes sobre los alquileres y los derechos laborales. “En Europa la derecha le echa la culpa de todo lo que va mal los inmigrantes. En Argentina la culpa lo tienen los derechos de los laburantes”, dijo para poner en el centro del debate la crítica a la propuesta electoral de la oposición de quitar las indemnizaciones.

Pero también lanzó un mensaje filoso a sus compañeros de partido. “¿Qué el peronismo es más de centro? ¿Qué están diciendo? ¿De dónde? Perón fundó la tercera posición. El centro de algo tiene izquierda y derecha. El peronismo no es algo entre izquierda y derecha, es algo muy superador”, sintetizó la vicepresidenta.

Con la dirigente a la cabeza

El retuit a la convocatoria del PJ que había hecho el presidente Alberto Fernández no alcanzó. Cristina tuvo que salir a llamar a movilizarse, muy a pesar de los consejos del asesor de la campaña electoral del Frente de Todos Antoni Gutiérrez-Rubí, quien insistió con llevar a cabo actos acotados, no masivos. No quería repetir la postal del acto de los movimientos sociales en el estadio de Chicago donde, si bien no se incumplió el cupo de aforo, los medios y la Justicia de la Ciudad insistieron con que había amontonamiento de personas.

En medio de un proceso electoral que viene de tener un mojón adverso para el oficialismo, Alberto Fernández le hizo caso a su asesor y desactivó la movilización.

Sin embargo, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, había empezado a gestionar no un acto sino un plenario partidario, parecido al de Chicago, pero esta vez en el estadio de San Lorenzo. Si bien se iba a realizar el mismo 17, tal como reclamaban sectores militantes en las redes sociales, estaba destinado a la dirigencia y no a la militancia masiva. Pero tampoco funcionó. Manzur no pudo traccionar a los representantes partidarios de las provincias que no querían viajar a Buenos Aires en el Día de la Madre. Entonces, tuvo que anunciar la suspensión de la actividad.

La convocatoria de la CGT se propuso con la intención de no incluir al resto de la militancia peronista ni tampoco a las otras centrales obreras que también integran el Frente de Todos. En consecuencia, la CTA se terminó plegando al acto del 17. Su titular, Hugo Yasky, dijo que la CGT “no abrió sus brazos, no hubo una convocatoria unitaria”. “El 17 fue un verdadero acto de rebeldía argentina y nos parecía que teníamos que recuperar la Plaza el 17”, declaró Yasky.

Hay un antecedente histórico. El 17 de Octubre de 1948 también cayó un domingo Día de la Madre. Y se congregó una multitud en Plaza de Mayo. Hablaron José Espejo, entonces secretario general de la CGT, Eva Perón y Juan Domingo Perón. Desde la recuperación de la democracia que la central obrera mayoritaria no moviliza un domingo. Este lunes el acto de la central que conducen Héctor Daer y Juan Carlos Acuña no tendrá un orador ni un acto central. Habrá un documento que se leerá a lo largo de la movilización bajo el lema “Desarrollo, Producción y Trabajo”.

El descontento con el llamado a la desmovilizar el domingo 17 comenzó a crecer durante la semana. No solo Hebe de Bonafini convocó a la Plaza de Mayo sino también Daniel Catalano de ATE Capital. Se sumaron otros dirigentes  kirchneristas. Hasta que ayer la convocatoria la hizo la vicepresidenta. Fuentes cercanas a la presidencia aseguraron a Tiempo que la decisión de que Cristina hable en el plenario de La Cámpora se tomó “durante la semana”, su alocución se conoció de manera pública a último momento de este sábado. “Quería venir para el ejercicio de la militancia, convocar a la sociedad a que participe”, dijo Cristina ante una platea joven. “Hay que retomar la discusión política en serio, no podemos seguir dejándonos intervenir más, estuvimos cerrados un año y el único contacto era la televisión. Nada bueno puede salir de ahí. Es necesario volver a la participación y el debate”, convocó.

FUENTE: Tiempo Argentino

Cristina: «Solo le pido al presidente que honre sus palabras, sus convicciones y la voluntad de pueblo argentino»

Finalmente, Cristina Fernández de Kirchner se expresó públicamente. Lo hizo a través de una extensa carta que publicó en sus redes sociales, donde critica fuertemente al gobierno de Alberto Fernández, asegurando que advirtió reiteradamente que el Frente de Todos perdería las elecciones legislativas y que nunca fue escuchada.

La carta completa es la siguiente:

“Una vez más me dirijo a mis compatriotas como lo he hecho en otras oportunidades. No es la primera vez. Hace ya casi un año, el 26 de octubre de 2020, me dirigía a los argentinos y las argentinas con el documento “27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas”.

Allí desgranaba reflexiones acerca del funcionamiento institucional, y de lo que considero el problema central de la economía argentina y la necesidad de abordarlo desde un acuerdo amplio de las distintas fuerzas políticas.

Hoy, releo aquellas líneas de inusitada actualidad en las que también mencionaba que las decisiones en el Poder Ejecutivo argentino siempre las toma el Presidente de la Nación y en las que decía sin eufemismos ni operaciones de prensa en off, que había funcionarios y funcionarias que no funcionaban.

También recuerdo el acto que se llevó a cabo en el Estadio Único de La Plata el 18 de diciembre de 2020, del cual participamos muchos compañeros y compañeras del Frente de Todos junto al Presidente de la Nación, cuando expresé textualmente: “… pero ojo, yo no quiero que ese crecimiento -el crecimiento económico del año 2021 que acertadamente pronosticara el compañero que me había precedido en el uso de la palabra- se lo queden tres o cuatro vivos nada más. Para esto, me parece que hay que alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas.”. En esa oportunidad también señalé: “por eso le digo a todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, por favor… hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo, pero necesitamos gente en los sillones que ocupen de ministro, ministra, de legislador o legisladora… sean para defender definitivamente los intereses del pueblo”.

Como no soy mentirosa y mucho menos hipócrita (nunca digo en público lo que no sostengo en privado y viceversa), debo mencionar que durante el año 2021 tuve 19 reuniones de trabajo en Olivos con el Presidente de la Nación. Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional.

En las primeras 18 reuniones, la última de ellas el 07/09/2021, siempre le plantee al Presidente lo que para mí constituía una delicada situación social y que se traducía, entre otras cosas, en atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo, sin desconocer, obviamente, el impacto de las dos pandemias: la macrista primero y la sanitaria a los 99 días de haber asumido el gobierno. Igualmente, siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno.

También señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales. No lo dije una vez… me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente de la Nación. La respuesta siempre fue que no era así, que estaba equivocada y que, de acuerdo a las encuestas,  íbamos a ganar “muy bien” las elecciones. Mi respuesta, invariablemente, era “no leo encuestas… leo economía y política y trato de ver la realidad”. Una realidad que me indicaba que en el año 2015 perdimos las elecciones presidenciales en segunda vuelta y por escasa diferencia, con el mayor salario en dólares de Latinoamérica -que representaba más del doble del salario actual-, con una inflación que era menos de la mitad que la actual y con un candidato, Mauricio Macri, que decía que no le iba a sacar a nadie lo que ya tenía, sino que sólo iban a cambiar las cosas que estaban mal.

Fui, soy y seré peronista. Por eso pensaba que no podíamos ganar. Y se lo decía no sólo al Presidente. Muchos compañeros y muchas compañeras escucharon mis temores.

El domingo 12 de septiembre de este año el peronismo sufrió una derrota electoral en elecciones legislativas sin precedentes. Mientras escribo estas líneas tengo el televisor encendido pero muteado y leo un graph: “Alberto jaqueado por Cristina”. No… no soy yo. Por más que intenten ocultarlo, es el resultado de la elección y la realidad. Es más grave aún: en la Provincia de Buenos Aires, termómetro inexcusable de la temperatura social y económica de nuestro país,  el domingo pasado nos abandonaron 440.172 votos de aquellos que obtuvo Unidad Ciudadana en el año 2017 con nuestra candidatura al Senado de la Nación… con el peronismo dividido, sin gobierno nacional ni provincial que apoyara y con el gobierno de Mauricio Macri y su mesa judicial persiguiendo y encarcelando a ex funcionarios y dueños de medios opositores a diestra y siniestra.

Recuerdo que, cuando perdimos las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires del año 2009, con Néstor como candidato a Diputado Nacional -después de la 125 y de la crisis global del 2008-, quien Alberto considera con justicia el mejor presidente de la democracia, el día lunes siguiente a las elecciones no sólo renunció a la titularidad del Partido Justicialista, sino que yo como Presidenta de la Nación pedí la renuncia de quien fuera mi Jefe de Gabinete, entre otros. Y ¡ojo!… habíamos perdido en la Provincia de Buenos Aires pero habíamos ganado a nivel nacional. A Néstor Kirchner hay que recordarlo en versión completa y no editada.

Sin embargo ahora, al día siguiente de semejante catástrofe política, uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones. ¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?

El martes 14 tuvo lugar, otra vez en Olivos, mi última reunión con el Presidente de la Nación. Habían transcurrido 48hs sin que se comunicara conmigo y me pareció prudente llamarlo y decirle que tenía que hablar con él. Deje pasar 48hs deliberadamente, para ver si llamaba (debo decir que de las 19 reuniones, la mayoría fueron a iniciativa mía). Allí le manifesté que era necesario relanzar su Gobierno y le propuse nombres como el del Gobernador Juan Manzur para la Jefatura de Gabinete. Sé que sorprenderá mi propuesta, es de público y notorio las diferencias ya superadas que he tenido con quien fuera mi Ministro de Salud desde el año 2009, cuando debí remover a quien entonces era mi Ministra de Salud por el fracaso en el abordaje de la pandemia de la gripe A (H1N1). Juan permaneció en su cargo hasta que renunció para disputar la candidatura a Gobernador de la Provincia de Tucumán en el 2015, cargo que obtuvo y revalidó por el voto popular no sólo a través de su reelección, sino también en la elección del pasado domingo.

Aunque en realidad, nadie debería sorprenderse por mi propuesta: el 18 de mayo de 2019 le propuse a todos los argentinos y argentinas como candidato a Presidente de la Nación a Alberto Fernández.

¿Por qué cuento esto? Porque no voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial a través de su vocero se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político: Alberto Fernández quería que el Dr. Eduardo De Pedro fuera su Jefe de Gabinete y fui yo la que no estuvo de acuerdo. Mal podría ahora promoverlo para ese cargo.

A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio.

Por la misma razón me comuniqué con el Ministro de Economía cuando se difundió falsamente que en la reunión que mantuve con el Presidente de la Nación, había pedido su renuncia. Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido.

Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto. El año pasado, con ocasión de presentarse el mismo, se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021 -situación que no se verificó como es de público y notorio-. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones. A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año… con pandemia y delicadísima situación social. No estoy proponiendo nada alocado ni radicalizado. Al contrario, simplemente estoy recogiendo lo que en este contexto global de pandemia está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estados Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia.

He sido Presidenta durante dos períodos consecutivos. En el 2008 nos tocó atravesar la crisis global más grande después de la Gran Depresión del año ’30. Soportamos corridas cambiarias permanentes -con muchas menos reservas en el Banco Central que en la actualidad- y el asedio de los Fondos Buitre. Sé que gobernar no es fácil, y la Argentina menos todavía. Hasta he sufrido un vicepresidente declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo.

También estoy convencida que será imposible solucionar los problemas que dejó el macrismo de bajos salarios, altísima inflación, endeudamiento vertiginoso con acreedores privados y la vuelta del FMI con un préstamo de 44 mil millones de dólares, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc… votando al macrismo o votando sus ideas.

Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión… pero por sobre todas las cosas, tomando sus palabras y convicciones también, lo que es más importante que nada: que honre la voluntad del pueblo argentino”.

FUENTE: Tiempo Argentino

Alberto Fernández: «Escuchamos el mensaje del pueblo y en noviembre vamos a dar vuelta esta historia»

El presidente Alberto Fernández fue el único orador en el bunker del Frente de Todos. Después de una jornada en la que el oficialismo pasó del optimismo a la cautela y luego a la aceptación de una derrota que el gobierno no esperaba.

El jefe de Estado estuvo flanqueado por las principales figuras de la coalición peronista: la vicepresidenta Cristina Fernández, Sergio Massa, Axel Kicillof, Máximo Kirchner. También estuvieron los candidatos, la bonaerense Victoria Tolosa Paz, y el porteño Leandro Santoro.   

“Escuchamos el mensaje del pueblo. Y desde mañana comenzamos a trabajar para dar vuelta el resultado en noviembre”, fue el mensaje central del presidente.    

El jefe de Estado agradeció a la militancia. “Todos valoramos la democracia. Cuando el pueblo se expresa, para nosotros es un dato que tomamos muy en serio y que acatamos”.

El mandatario sostuvo que a pesar de la pandemia, el gobierno pudo “postergar esta elección y con eso pudimos vacunar a 12 millones de personas más antes de la votación”.   

Al momento de la autocrítica, Fernández reconoció: “Algo no habremos hecho bien para que la gente no nos acompañe como esperábamos que lo hiciera. Evidentemente hay errores que hemos cometido.  Hay una demanda en los votantes que no hemos podido resolver”.

“Todos los que estamos aquí queremos la felicidad de nuestro pueblo. Estas PASO para nosotros son un dato que vamos a escuchar y a partir de mañana vamos a trabajar para cambiar lo que sea necesario”.

El presidente retomó la lectura de que en el país hay “una disputa de dos modelos de país. Mañana empieza la campaña. Tenemos que ganar la elección de noviembre. Tenemos un compromiso con la Argentina, más salud pública, más educación pública. Escuchamos el mensaje del pueblo y sabemos que hay demandas que no supimos satisfacer”.

FUENTE: Tiempo Argentino

Alberto y Cristina cierran la campaña nacional del FdT en Tecnópolis

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cerrarán este jueves en Tecnópolis la campaña electoral nacional del Frente de Todos (FdT), de cara a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del domingo próximo.

El acto se realizará a las 14, en el predio ubicado en la localidad bonaerense de Villa Martelli, partido de Vicente López, se informó hoy oficialmente, y podrá seguirse a través de las redes sociales del Frente de Todos bajo el hashtag “la vida que queremos”.

Ayer, Fernández aseguró en Mar del Plata que “hay dos modelos de país” en pugna y pidió a los argentinos que el próximo domingo “voten por el pueblo y por los trabajadores”, al encabezar en Mar del Plata el acto de cierre de la campaña bonaerense del Frente de Todos de cara a las PASO.

“Hay dos modelos de país: hay un modelo que piensa en ustedes y uno que piensa en ellos. Por favor, voten por ustedes, voten por el pueblo, por los argentinos, por los enfermeros, por las maestras, por cada trabajador”, pidió Fernández durante el acto en el Teatro Auditorium de la localidad balnearia.

El jefe de Estado estuvo acompañado por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; y los dos primeros precandidatos a diputados nacionales por esa provincia, Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollan.

El Presidente fue el último orador del cierre bonaerense, que se realizó de forma simultánea desde Mar del Plata en conexión remota con otras dos ceremonias, una en Bahía Blanca encabezada por el jefe de la bancada del oficialismo en Diputados, Máximo Kirchner; y la otra en Junín, comandada por el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa.

FUENTE: Tiempo Argentino