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Kayaks y piraguas salen este miércoles con proa a Buenos Aires por la cajoneada ley de Humedales

La convocatoria es a las 7.30 en la Rambla Catalunya. Calculan que, tras algunas paradas, llegarán a Tigre el martes próximo. Un día después, habrá marcha desde Plaza de Mayo hasta el Congreso. Son más de 300 kilómetros a remo por ambientes devastados ante la falta de regulación y control estatal

Los recientes incendios en las islas entrerrianas frente a Villa Constitución, la persistencia de la sequía y bajante del río Paraná y el augurio de un próximo verano con poca agua suman amenazas sobre el humedal del Delta y otros en el país que, todavía y pese a las declamaciones, no tienen una ley que los proteja y les fije un marco regulatorio de actividades productivas y uso de suelos. Por eso, ante el peligro de que pierda estado parlamentario el proyecto que unifica 15 textos y fue presentado el año pasado en el Congreso, la Multisectorial Humedales de Rosario (MH) confirmó que este miércoles a las 7.30 arrancará la gran travesía a remo por el “Río Marrón” desde la Rambla Catalunya hasta jurisdicción porteña. Una vez en la ciudad de Buenos Aires, la movida continuará por tierra hasta las sedes de las Cámaras de Diputados y Senadores.

Kayaks y piraguas recorrerán más de 300 kilómetros por el Paraná para hacer visible y revertir la deuda legislativa. Los organizadores tienen previsto, luego de varias paradas ya pautadas, llegar a Tigre el próximo martes 17 de agosto. Un día después, habrá una marcha desde la Plaza de Mayo hasta la sede del Poder Legislativo nacional.

El esfuerzo es grande. Tanto como la depredación del humedal del Delta del Paraná. Y no sólo por el fuego, que en la mayoría de los casos es fruto del desborde de prácticas productivas insustentables por su escala (quema para renovación de pastizales destinados a la ganadería). También, por la intervención con terraplenes para instalaciones pecuarias y agrícolas, que modifican el patrón de escurrimiento de las aguas y ponen en riesgo la fauna ictícola. Y por los desarrollos inmobiliarios que irrumpen en los paisajes frágiles de las islas. Una suma de factores con el común denominador de una exportación de actividades propias de la Pampa Húmeda a un ambiente que no las puede sostener.

Nada cambió, y la ley no sale

“El fuego volvió recargado por la codicia e ilegalidad que desde hace años lo alienta. En 2020 ardió más del 20 por ciento del Delta, casi 40 mil focos y 500 mil hectáreas quemadas. La caída en la biodiversidad está presente aún en áreas no afectadas por los incendios, lo que da cuenta de la modificación profunda que está sufriendo el territorio de
modo íntegro”, pone en contexto un reciente documento de la MH.

El año pasado, los incendios en el Delta del Paraná afectaron alrededor de 400 mil hectáreas, superficie equivalente a más de veinte veces (22,5) lo que ocupa la ciudad de Rosario completa, incluyendo las zonas no urbanizadas. La región es definida como un humedal: con una dinámica dominada por las aguas superficiales y subterráneas, cambiante y frágil, reservorio de biodiversidad, prestadora de servicios ambientales, constructora de identidad geográfica y cultural de sus habitantes.

Partirá de Rosario una remada de 7 días y 350 kilómetros para sacudir cajoneo de la ley de Humedales

Que esos ambientes se vean recurrentemente asolados por intervenciones humanas no es casualidad ni sorprende. No hay normas específicas que regulen su uso, ni agencias estatales con presupuesto y capacidad de control o sanción. El ecocidio de 2020 reavivó a la fuerza el debate: se recuperaron iniciativas anteriores, se presentaron 15 nuevas y se llegó a un texto de consenso con los aportes de todas. Pero quedó ahí.

Largo derrotero, grandes presiones

El primer proyecto normativo en el país que hizo foco en esos territorios en riesgo descritos como humedales data de 2013. Lo presentó la entonces senadora nacional del Frente para la Victoria por Entre Ríos Elsa Ruíz Díaz. La Cámara alta lo aprobó, pero se estancó en Diputados y, tres años después, perdió estado parlamentario. Lo mismo pasó con otro, que llevaba la firma del santafesino Rubén Giustiniani. Tampoco siguió su curso la reinstalación de la iniciativa por parte del fallecido Fernando Pino Solanas, en 2015.

Entre ese año y 2018, hubo ocho nuevos intentos que naufragaron al compás de los lobbies ejercidos por quienes resisten las regulaciones ambientales y la exposición social sobre sus actividades productivas.

Lo que está en danza ahora es el proyecto de ley de “presupuestos mínimos de protección ambiental para el uso racional y sostenible de los Humedales”. Hubo trabajo puesto ahí: se tomaron las 15 iniciativas presentadas y se consiguió una redacción que las contuviera.

La iniciativa obtuvo el 20 de noviembre de 2020 el visto bueno de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de Diputados. Y ahí se terminó el impulso. Falta el tratamiento en las de Agricultura y Ganadería, Presupuesto y Hacienda y la de Intereses Portuarios, Marítimos, Fluviales y Pesqueros para que, si hay dictamen favorable, pase a debate en el recinto. Lo que sigue, de conseguirse la media sanción, es el envío al Senado. La MH pide un tratamiento conjunto de comisiones en la Cámara baja para acelerar el trámite.

No queda tiempo

Los incendios más recientes, frente a Villa Constitución. Foto: @ProfetaReynaldo.

Numerosas organizaciones y colectivos ambientales, instituciones académicas e investigadores destacan la urgencia de dar esos pasos. En el Delta, por ejemplo, las quemas –según declaraciones oficiales, el 95 por ciento es producto de acciones humanas– continuaron este 2021. No importaron las acciones judiciales en trámite contra los presuntos responsables, ni la instalación de “faros” de conservación, ni la promesa de controles más intensos.

No sólo son los ganaderos o empresarios inmobiliarios, que ponen sus fichas de negocios en las islas del Paraná sin consideraciones ambientales, los que obturan una ley. Los humedales reconocidos internacionalmente en el país incluyen, por ejemplo, las lagunas y esteros del Iberá en Corrientes, la región protegida Jaaukanigás en el departamento santafesino de General Obligado y las zonas de salares en la Puna en las que se realiza minería. Todos, ambientes regidos por las dinámicas de las aguas superficiales y subterráneas, cambiantes y frágiles.

El daño causado por el fuego en el Delta, como uno de los tipos de humedal que pretende proteger la ley, está siendo documentado y estudiado. Entre otros, por la Plataforma Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario, que trabaja en la Isla de Los Mástiles y ya comprobó pérdida de calidad de suelos y alteración del equilibrio de especies de insectos terrestres por las quemas.

FUENTE: El Ciudadano

Qué es «Expedición Humedales», el juego que pretende concientizar sobre las reservas naturales

Sadop, Sindicato de Docentes Particulares Rosario realizó este martes una charla virtual sobre los peligros que corren las especies naturales de las islas.

El juego de cartas «Expedición Humedales», una creación de cuatro docentes rosarino a través del cual se busca concientizar sobre el peligro que corren las especies naturales de ese amplio espacio que baña el río Paraná se presentó este martes, a las 15, en el marco de una charla en vivo denominada «Humedales: reservas de vida en peligro de intención» organizada a por el Sindicato de Docentes Particulares Rosario (Sadop).

Participaron, además, la periodista especialista en temas ambientales Jorgelina Hiba, uno de los creadores del juego, Franco Toffoli, y Jorge Bartoli, de la Multisectorial por los Humedales.

Precisamente Toffoli, en diálogo con el programa «Trascendental», de LT8, señaló esta tarde que Expedición Humedales «es un juego de cartas sobre las especies de la flora y la fauna de los humedales del Litoral, que diseñamos junto a otros tres docentes amigos. Es para jugar, divertirse, y aprender sobre este tema tan importante».

Toffoli comentó que la gestación del juego fue «bastante curiosa». Aprovechando un día de asado y un partido de truco en la isla, los docentes conocieron un nuevo juego de cartas: «Era principios de 2018 y jugando al truco aprendimos un nuevo juego. Mirando el río y charlando pensamos que se podía adaptar con la flora y fauna de los humedales del Litoral. Así empezó el diálogo, las especies, qué tipo íbamos a usar. También nos pareció adecuado incluir el estado de conservación, si eran especies que estaban fuera de peligro, o eran vulnerable, o en peligro y así se fue gestando el proyecto, que nos llevó más de tres años».

El docente comentó que el juego se puso a la venta «la semana pasada» y que consta de cartas donde se reflejan «48 especies, 12 de árboles y plantas, entre las que se encuentran el irupé, el camalote, el sauce, ceibo, animales terrestres o anfibios, muchos de los que aparecieron por Rosario en estos meses, como el aguará guazú, el yaguareté, el tapir. Hay peces, los más conocidos como el sábalo y el dorado, y hay aves».

El diseñador explicó que para desarrollar el juego «investigamos mucho el tema y también consultamos con especialistas. Para nosotros esto es un hobby, pero nos interesa la cuestión educativa porque la mayoría de nosotros somos docentes y aparte nos gustan mucho los juegos de mesa».

Por último, resaltó que «como somos mayoría de docentes, tenemos la inquietud de cómo enseñar, de concientizar. Y los juegos nos parecen una herramienta muy idónea para este tipo de cosas».

FUENTE: El Ciudadano

Tras nueve meses de incendios, asoman brotes verdes entre las cenizas del humedal

15 noviembre, 2020dn

Para los ecologistas que recorren a diario las islas frente a Rosario, San Lorenzo y Puerto General San Martín, el rebrote de la vegetación “es un canto a la vida, un volver a renacer” después del desastre ambiental causado por los incendios.

Las quemas han mermado y hay islas de la zona donde rebrota la vegetación entre las cenizas

Mientras aún persisten focos de incendios en islas del Delta del Paraná, una incipiente vegetación comienza a brotar entre las cenizas del humedal, donde numerosas especies de fauna silvestre fueron diezmadas por las últimas quemas.

Para los ecologistas que recorren a diario las islas frente a Rosario, San Lorenzo y Puerto General San Martín, el rebrote de la vegetación “es un canto a la vida, un volver a renacer” después del desastre ambiental causado por los incendios.

“Si bien los focos se mantienen en lo profundo del Delta, las quemas han mermado y hay islas de la zona donde hemos visto cómo rebrota la vegetación entre las cenizas”, 

dijo a Télam, Pablo Cantador, del Grupo ecologista El Paraná No se Toca.

Precisó que eso sucede por ejemplo, en Isla La Enramada, en zona de El Paranacito (cerca del legado Deliot); en isla Rosita (frente a San Lorenzo) y otras islas ubicadas frente a la ciudad de Rosario.

“Hay brotes y una pequeña cubierta vegetal que asoma debajo de especies como aromitos, ceibos y timbó, aunque todo lo que era semilla y que se encontraba abajo, no están, se quemaron todas”, lamentó el ambientalista.

Hay brotes y una pequeña cubierta vegetal que asoma debajo de especies como aromitos, ceibos y timbó

Y agregó: “Algunos árboles también están brotando y otros se quemaron por completo. Hay un gran porcentaje de ceibos que empezó a brotar y que son los que más aguantaron el fuego”.

El ecologista trazó luego un triste panorama en cuanto a la fauna que habita el lugar: “En la recorrida por todas estas islas, donde antes se veían no menos de 50 especies, ahora solo se ven 15”.

“Tampoco hemos visto las aves que emigran todos los veranos, solo avistamos a dos especies, cuando por lo general ya tendrían que haber como ocho”, subrayó.

Y dijo que aves laguneras y acuáticas como el chajá, desaparecieron junto con las lagunas. “No sabemos qué pasó con esas aves, al igual que los coipos (falsa nutria), que habitaban las márgenes del río. Escaparon o murieron por el fuego”, aventuró.

Por otra parte, Cantador hizo referencia a la caza furtiva que se incrementó tras los grandes incendios: “Cazan y matan fácilmente a carpinchos y nutrias, porque los animales ya no tienen refugio en las islas”, explicó.

En tanto, para Jorge Bártoli, conocido ambientalista santafesino, una de las causas por las cuales no se ven ahora tantas quemas “es porque ya no queda mucho por quemar. Las islas frente a Rosario se han quemado por completo”, expresó.

En la recorrida por todas estas islas, donde antes se veían no menos de 50 especies, ahora solo se ven 15.

“Si alguien quisiera prenderles fuego no hay vegetación por quemar, pero lo positivo es que de entre las cenizas el rebrote verde viene asomando”, afirmó.

Y añadió: “Quisiéramos creer que lo peor de la crisis pasó. Da la impresión que los controles, la actuación de la Justicia y este desfile de 50 imputados por los incendios en los tribunales tuvo un efecto disuasorio y las quemas han mermado”.

No obstante, advirtió que el problema “seguirá existiendo en las próximas semanas y meses, porque sigue sin llover y el río Paraná sin crecer”.

Finalmente, el licenciado en Ciencias Biológicas y director del Museo de Ciencias Naturales “P. Antonio Scasso”, de San Nicolás, Jorge Liotta, dijo a Télam que entre el 2 y 8 de este mes, “la cantidad de focos detectados volvió a crecer, aunque sin alcanzar valores muy elevados (542, contra 441 de la semana anterior)”.

“En lo que va de 2020 se registraron 37.108 focos de calor, y agosto último es hasta ahora el mes con mayor cantidad de focos: 15.882”, reveló el especialista, en base a datos y observaciones obtenidas a través del seguimiento de un satélite de la NASA.

FUENTE: Télam

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Tras nueve meses de incendios, asoman brotes verdes entre las cenizas del humedal

Para los ecologistas que recorren a diario las islas frente a Rosario, San Lorenzo y Puerto General San Martín, el rebrote de la vegetación «es un canto a la vida, un volver a renacer» después del desastre ambiental causado por los incendios.

Las quemas han mermado y hay islas de la zona donde rebrota la vegetación entre las cenizas

Mientras aún persisten focos de incendios en islas del Delta del Paraná, una incipiente vegetación comienza a brotar entre las cenizas del humedal, donde numerosas especies de fauna silvestre fueron diezmadas por las últimas quemas.

Para los ecologistas que recorren a diario las islas frente a Rosario, San Lorenzo y Puerto General San Martín, el rebrote de la vegetación «es un canto a la vida, un volver a renacer» después del desastre ambiental causado por los incendios.

«Si bien los focos se mantienen en lo profundo del Delta, las quemas han mermado y hay islas de la zona donde hemos visto cómo rebrota la vegetación entre las cenizas»,

dijo a Télam, Pablo Cantador, del Grupo ecologista El Paraná No se Toca.

Precisó que eso sucede por ejemplo, en Isla La Enramada, en zona de El Paranacito (cerca del legado Deliot); en isla Rosita (frente a San Lorenzo) y otras islas ubicadas frente a la ciudad de Rosario.

«Hay brotes y una pequeña cubierta vegetal que asoma debajo de especies como aromitos, ceibos y timbó, aunque todo lo que era semilla y que se encontraba abajo, no están, se quemaron todas», lamentó el ambientalista.

Hay brotes y una pequeña cubierta vegetal que asoma debajo de especies como aromitos, ceibos y timbó

Y agregó: «Algunos árboles también están brotando y otros se quemaron por completo. Hay un gran porcentaje de ceibos que empezó a brotar y que son los que más aguantaron el fuego».

El ecologista trazó luego un triste panorama en cuanto a la fauna que habita el lugar: «En la recorrida por todas estas islas, donde antes se veían no menos de 50 especies, ahora solo se ven 15».

«Tampoco hemos visto las aves que emigran todos los veranos, solo avistamos a dos especies, cuando por lo general ya tendrían que haber como ocho», subrayó.

Y dijo que aves laguneras y acuáticas como el chajá, desaparecieron junto con las lagunas. «No sabemos qué pasó con esas aves, al igual que los coipos (falsa nutria), que habitaban las márgenes del río. Escaparon o murieron por el fuego», aventuró.

Por otra parte, Cantador hizo referencia a la caza furtiva que se incrementó tras los grandes incendios: «Cazan y matan fácilmente a carpinchos y nutrias, porque los animales ya no tienen refugio en las islas», explicó.

En tanto, para Jorge Bártoli, conocido ambientalista santafesino, una de las causas por las cuales no se ven ahora tantas quemas «es porque ya no queda mucho por quemar. Las islas frente a Rosario se han quemado por completo», expresó.

En la recorrida por todas estas islas, donde antes se veían no menos de 50 especies, ahora solo se ven 15.

«Si alguien quisiera prenderles fuego no hay vegetación por quemar, pero lo positivo es que de entre las cenizas el rebrote verde viene asomando», afirmó.

Y añadió: «Quisiéramos creer que lo peor de la crisis pasó. Da la impresión que los controles, la actuación de la Justicia y este desfile de 50 imputados por los incendios en los tribunales tuvo un efecto disuasorio y las quemas han mermado».

No obstante, advirtió que el problema «seguirá existiendo en las próximas semanas y meses, porque sigue sin llover y el río Paraná sin crecer».

Finalmente, el licenciado en Ciencias Biológicas y director del Museo de Ciencias Naturales «P. Antonio Scasso», de San Nicolás, Jorge Liotta, dijo a Télam que entre el 2 y 8 de este mes, «la cantidad de focos detectados volvió a crecer, aunque sin alcanzar valores muy elevados (542, contra 441 de la semana anterior)».

«En lo que va de 2020 se registraron 37.108 focos de calor, y agosto último es hasta ahora el mes con mayor cantidad de focos: 15.882», reveló el especialista, en base a datos y observaciones obtenidas a través del seguimiento de un satélite de la NASA.

FUENTE: Télam

Advierten en Rosario nuevos focos de incendios y presencia de humo en el aire

La Multisectorial por los Humedales advirtió hoy sobre la presencia de nuevos focos de incendio en las islas del Delta, y humo en el aire que se respira en Rosario, donde según reveló, en los últimos meses se registraron “picos de contaminación que superan cinco veces los niveles permitidos”.

Tras la pausa por las lluvias de las últimas semanas, el surgimiento de nuevos incendios en las islas,”frente a Rosario y Villa Constitución, es un aporte más al colapso sanitario y ambiental” que afecta a esta zona del delta del Paraná, informó a Télam la Multisectorial.

Además se indicó que a raíz de las nuevas quemas ayer “en distintos barrios de Rosario se volvió a sentir la presencia de humo en el aire”.

“Resaltamos que en la zona de Rosario y alrededores hemos tenido picos de contaminación en estos últimos meses que superan cinco veces los niveles permitidos”, apuntó la multisectorial ecologista.

Vecinos de Rosario y de las localidades de Pueblo Esther y Villa Constitución,”advirtieron el fuerte olor a humo, a la vez que compartieron fotos de los focos de incendios frente a Rosario y Villa Constitución”.

Según la opinión de expertos, “el humo agrava la sintomatología aún en casos leves, aumenta los síntomas como la tos y más importante aún la sensación de falta de aire”, remarcó la Multisectorial.

“Estamos inmersos en una emergencia sanitaria y ambiental sin precedentes. Los ecosistemas en la zona del Delta del Paraná se encuentran en estado crítico”

Multisectorial por los Humedales

La Multisectorial, junto a otras organizaciones, presentó además un Plan de Contingencia Ambiental ante la Emergencia en el Delta, en la cual piden “la atención y el salvataje de la flora y fauna autóctona con el fin de preservar su vida y su continuidad”.

Los ambientalistas exigen que las autoridades “apaguen los incendios de forma urgente, arbitrando todos los recursos necesarios a la vista de que no hacerlo supone incrementar significativamente el riesgo de vida para todos los enfermos”.

Por último, dicen que “es urgente se identifiquen y penalicen los responsables, con una pena que tome en cuenta la criminalidad que supone iniciar un incendio de modo intencional y premeditado dentro del contexto que estamos atravesando”.

FUENTE: Télam

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Advierten en Rosario nuevos focos de incendios y presencia de humo en el aire

La Multisectorial por los Humedales advirtió hoy sobre la presencia de nuevos focos de incendio en las islas del Delta, y humo en el aire que se respira en Rosario, donde según reveló, en los últimos meses se registraron «picos de contaminación que superan cinco veces los niveles permitidos».

Tras la pausa por las lluvias de las últimas semanas, el surgimiento de nuevos incendios en las islas,»frente a Rosario y Villa Constitución, es un aporte más al colapso sanitario y ambiental» que afecta a esta zona del delta del Paraná, informó a Télam la Multisectorial.

Además se indicó que a raíz de las nuevas quemas ayer «en distintos barrios de Rosario se volvió a sentir la presencia de humo en el aire».

«Resaltamos que en la zona de Rosario y alrededores hemos tenido picos de contaminación en estos últimos meses que superan cinco veces los niveles permitidos», apuntó la multisectorial ecologista.

Vecinos de Rosario y de las localidades de Pueblo Esther y Villa Constitución,»advirtieron el fuerte olor a humo, a la vez que compartieron fotos de los focos de incendios frente a Rosario y Villa Constitución».

Según la opinión de expertos, «el humo agrava la sintomatología aún en casos leves, aumenta los síntomas como la tos y más importante aún la sensación de falta de aire», remarcó la Multisectorial.

«Estamos inmersos en una emergencia sanitaria y ambiental sin precedentes. Los ecosistemas en la zona del Delta del Paraná se encuentran en estado crítico»

Multisectorial por los Humedales

La Multisectorial, junto a otras organizaciones, presentó además un Plan de Contingencia Ambiental ante la Emergencia en el Delta, en la cual piden «la atención y el salvataje de la flora y fauna autóctona con el fin de preservar su vida y su continuidad».

Los ambientalistas exigen que las autoridades «apaguen los incendios de forma urgente, arbitrando todos los recursos necesarios a la vista de que no hacerlo supone incrementar significativamente el riesgo de vida para todos los enfermos».

Por último, dicen que «es urgente se identifiquen y penalicen los responsables, con una pena que tome en cuenta la criminalidad que supone iniciar un incendio de modo intencional y premeditado dentro del contexto que estamos atravesando».

FUENTE: Télam

«Lo que pasa en el humedal lo reconocemos porque somos las que tenemos esta memoria de dolor en el cuerpo»

La expansión del agronegocio llevó vacas a unas islas que se queman para mejorar las pasturas. La especulación inmobiliaria se cuela con pedidos de excepción en el Concejo de Victoria. Los incendios que hoy provocan una catástrofe ambiental en uno de los humedales más biodiversos del planeta tienen poblaciones hasta ahora poco escuchadas, y con mucho para decir sobre su ambiente: las mujeres del Paraná empiezan a organizarse para amplificar sus voces. «Queremos respirar» es el grito común.

Imágenes del Proyectorazo realizado el 15 de julio en Victoria, Entre Ríos Imágenes, foto y edición: Orilleras – Taller Flotante

El río Paraná: sus isleros, los pescadores, los ganaderos. Los que pagan el fuego, quienes queman para mejorar las pasturas para el ganado. Los desarrolladores inmobiliarios que empiezan a aparecer en el horizonte. Todo en masculino, todo en singular. Y todo lo que se incendia, vidas humanas y no humanas, están ahí, sosteniéndose en las redes comunitarias que trazan las mujeres.

Así, en la urgencia de nombrar lo que estaba invisibilizado nació Río Feminista, una colectiva que forma parte de la asociación civil Taller Flotante, donde participan también el grupo feminista Orilleras. Son de Victoria, del lado entrerriano de ese río nombrado siempre como un Paraná, pero que lleva en sus aguas las vidas de mujeres, las vidas diversas que forjan comunidades.

“Esas vidas están cercadas por el fuego, distanciadas más aún en el marco de lo que es esta pandemia, lo que pasa en el humedal lo reconocemos como mujeres porque somos las que tenemos esta memoria de dolor en el cuerpo y es lo que le está pasando hoy a la tierra.

Sabemos muy bien lo que está pasando, y lo que le está pasando al humedal como objeto violado, como objeto lacerado, como espacio tajeado, por así decirlo, porque el cuerpo de las mujeres lo ha vivido permanentemente desde diferentes situaciones a este marco de dolor.

Entonces, justamente, en este momento que nosotras tenemos esta red de contactos con mujeres del humedal, las dulceras, las cocineras del delta, es donde más nos comunicamos, para brindarnos apoyo, para saber cómo la están pasando, qué información circula, qué están necesitando y reforzar esa red, más aún en este momento”, cuenta Diana Campos, artista del río y sus arcillas, docente, integrante de Río Feminista y también de Arte in Situ.

El miércoles había 247 focos activos de incendio, sólo en la zona del sur de Santa Fe y su orilla entrerriana desde Diamante. El director de Parques Nacionales, Daniel Somma, les dijo a las organizaciones ambientalistas que vienen trabajando por una ley de humedales, que hay 300.000 hectáreas con fuego activo, de las cuales 70.000 estaban bajo control.

La sospecha de muchxs pobladorxs de las islas tuvo una evidencia el jueves, con el ingreso en el Concejo Deliberante de Victoria de un pedido de excepción de la empresa Carolina SA, cuyo titular es Esteban Hernández, para realizar un loteo en una parcela ubicada en la zona de islas. El Concejo de esa ciudad entrerriana tiene once integrantes: cinco del Frente de Todos y seis de Juntos por el Cambio.

Entre las actividades, además de ganaderas, esta sociedad anónima está inscripta para «servicios inmobiliarios realizados por cuenta propia, con bienes urbanos propios o arrendados».

Lenguas de fuego se levantan en las costas frente a Rosario, en las islas del Delta del Paraná. El humo se mete en cada inspiración, seca los ojos. Es parte de la conversación cotidiana, la idea generalizada es que si ocurriera en la Capital Federal, sería el tema excluyente.

La ley de Humedales es el reclamo unánime de las organizaciones, que han visto fracasar dos veces proyectos con media sanción en Senadores que no pudieron pasar por Diputados. Hay una Multisectorial en Defensa de los Humedales en cada orilla.

Los sábados a la tarde hay protesta en el puente Rosario-Victoria. “Queremos respirar”, es el grito común.

El humedal que se quema es un ecosistema de gran variedad de flora y fauna: decenas de especies están sufriendo los embates incendiarios. Se cruzan de orilla animales salvajes, a nado o volando. Huyen del fuego. Una grulla vuela y, ya en la ciudad, la mata un disparo.

La catástrofe ecológica está a la vista, las brigadas del Plan Nacional de Manejo del Fuego logran apagar algunos focos, pero enseguida hay nuevos.

La bajante del río es histórica, la mayor de los últimos 50 años: a falta de agua, no hay cortafuegos naturales. La sequía es prolongada. Cada respiración es la evidencia de una catástrofe ambiental.

El problema es estructural. A principios de este siglo, el Puente Rosario Victoria y la Hidrovía convirtieron la zona en un gran corredor de extracción de recursos naturales.

La ampliación de la frontera de la soja expulsó a las vacas del continente, que ahora pueden ser llevadas en camiones por el Puente, hacia las islas.

“Desde el Taller Ecologista habíamos detectado uno o dos feed lot, a la vera de la conexión vial, pero todo el resto de la producción que se hace es ganadería extensiva, la que casi en el continente no se hace.

En realidad, en la isla viven los pequeños productores pero la propiedad de la tierra es de propietarios ausentistas, de Entre Ríos, de Santa Fe, de Buenos Aires y de otras zonas del país.

Cuando estudiamos este proceso de expansión ganadera, vimos que a los propietarios tradicionales que habían heredado o comprado la tierra, en las primeras décadas del 2000 ingresaron otros actores vinculados a esta modalidad del agronegocio, en cuanto a hacer una inversión en un área de tierras baratas en relación al continente para invertir en el sector agropecuario, muchos con dividendos de la soja, que aprovecharon la apertura del territorio isleño al territorio ganadero”, cuenta Laura Prol, antropóloga, integrante del Área de Humedales del Taller Ecologista de Rosario.

Siete de esos propietarios fueron imputados a mediados de julio por la Justicia federal de Entre Ríos, la provincia que tiene jurisdicción sobre la mayoría de las islas del delta en esa zona.

“Hubo frigoríficos, consignatarios de hacienda, distintos actores y, en general, los isleros que son pequeños productores, tienen animales o cuidan animales de otro, no tienen la propiedad de la tierra. Trabajan para otros”, agregó Prol.

La cantidad de hacienda es menor actualmente de lo que supo haber. “Si se hubiese mantenido el stock, lo que nosotros sosteníamos es que el Gobierno debía establecer cuánta cantidad de ganado podía estar en isla de manera que conservara los ambientes, que no los alterara y no los transformara.

Eso nunca se hizo. Ahora, en teoría hay poca hacienda. Lo que nosotros planteamos es que si se va a seguir desarrollando la ganadería, se haga de manera sustentable, que sea adaptada a las características ecológicas de los ambientes de humedal, que requiere que los productores incorporen una serie de criterios, eso incluye el uso de fuegos y el manejo de los pastizales.

Debería tener una menor carga ganadera y un manejo de las pasturas que permita la conservación de los ecosistemas”, sostiene Prol, quien se muestra sorprendida porque “también lo llamativo es que en este contexto de gran bajante hayan quemado”.

Fotos y Edición: Orilleras, Taller Flotante

“Ganadería igual ecocidio”

Así decía un cartel de los tantos que se pudieron ver el sábado 1° de agosto, día de la Pachamama. A pesar del Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, protestan miles de personas, muchas llegan en una caravana de bicicletas desde el Monumento a la Bandera.

Una movilización histórica. Los incendios son provocados. En Victoria, en la otra orilla, también se movilizan. Planifican alguna acción colectiva que permita unir lo que el río conecta, las luchas que no se separan por el curso de agua.

Entre las manifestantes están les integrantes de Río Feminista, un colectivo que puso el foco en voces silenciadas: las mujeres de las islas, las de las costas. Viajaron por las islas de todo el delta para conocer sus historias, escuchar cómo sus vidas siempre han fluido al ritmo del río.

Las islas son muchas y variadas, y cualquier política pública debe atender a la diversidad de sus poblaciones.

“Concretamente estoy trabajando con la gente de El Espinillo, que pertenece a la provincia de Santa Fe. Hay distintas aristas: por un lado está la cuestión de una preocupación por ser incluidos en la ley de humedal, hay mucha invisibilización por parte de los medios de comunicación de esas poblaciones.

Algunos grupos ambientalistas configuraron que se ve afectada la salud de los rosarinos, la flora y la fauna en la isla, pero el fuego está cerca de la casa de los estudiantes. Depende en qué zona de islas estés, te dicen, el fuego está cerca de la escuela, de las casas, madres y familias preocupadas porque si cambia el viento puede llegar el fuego a la casa, y después están preocupados por la culpabilización de quiénes prenden los fuegos, ellos son los que están desde siempre en las islas”, cuenta Macarena Romero Acuña, licenciada en Antropología e investigadora del Conicet.

La otra sospecha es la de un proyecto inmobiliario frente a Rosario, un “nordelta”, nunca presentado en los organismos competentes, pero un fantasma siempre vigente en esa zona.

“Un pescador y una directora de escuela de isla me han dicho que para ellos esto tiene que ver con el avance inmobiliario que se está buscando en la isla, porque estas quemas no se justifican por la ganadería. Son focos muy extendidos en territorios. Hay otros intereses en juego”, plantea Romero Acuña y recuerda que en 1935 hubo un proyecto de urbanización de la isla, que incluía un aeropuerto en El Espinillo.

El miércoles, el mismo día que el viento norte llevó el humo hasta la ciudad de Buenos Aires, la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación, que preside Leonardo Grosso, se reunió para empezar a tratar los cinco proyectos con estado parlamentario de Ley de Humedales.

Una ley que plantee presupuestos mínimos para los humedales.

“Vamos a escuchar a especialistas, a las organizaciones, a productores, desarrollistas inmobiliarios, queremos que hablen todos los sectores involucrados. Se hace necesario establecer una ley de presupuestos mínimos, queremos que el Estado regule.

El artículo más conflictivo de las anteriores leyes tenía que ver con la moratoria, porque todas las leyes prevén hacer un inventario y un reordenamiento territorial; la moratoria es la suspensión de todas las actividades hasta que se termine ese proceso.

En mi proyecto no estoy promoviendo una prohibición, lo que hay que hacer es establecer criterios, lograr ese inventario y el reordenamiento territorial. Si hay un productor agropecuario con práctica nociva para el ambiente, va a tener que modificarlo, pero va a tener que hablar con el productor”, expresó Grosso en diálogo con Las12.

Fue el lobby del agronegocio el que impidió que en 2013 y en 2015 la Ley de Humedales fuera sancionada.

El Estado ausente permite en realidad que las actividades extractivistas sigan dañando un ecosistema irremplazable. “Nos interesa enfocar la responsabilidad del Estado sobre la gestión en estos territorios, a veces la discusión va solamente a la parte privada del mercado y del modelo extractivo del capital, pero se desconoce y no se responsabiliza al Estado, porque muchas de las personas individuales y las empresas que alquilan y tienen responsabilidad sobre el territorio están vinculadas con el poder político de turno”, sostiene Ana Julia Bustos, de Río Feminista y Orilleras.

La posibilidad de generar una reserva natural sin tener en cuenta a las poblaciones es una trampa. “Algo que hizo inexistente la presencia del Estado viene a caer con toda la fuerza de una ley para construir un territorio como reserva, y oculta que hay muchos habitantes que producen y viven en la isla todavía, que su vida depende de pescar o lo que sea que produzca”, advierte Bustos.

Muy en otra dirección va la iniciativa Ley de Humedales ya , que integran Taller Ecologista de Rosario, Cauce de Paraná, Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Casa Río.

La propuesta es, justamente, proteger el ecosistema y a las poblaciones que allí pertenecen. “Primero, hay que resaltar porque hay mucha gente que todavía no sabe, e incluye a quienes nos representan en el Congreso, cómo se vincula la agenda de derechos en general, que incluye el enfoque de género, con la temática ambiental, particularmente para poner en valor las contribuciones puntuales que hacen las mujeres al cuidado del ambiente, que muchas veces son grandes protagonistas como defensoras del ambiente y los derechos humanos, de sus comunidades”, señala Ana Di Pangracio, de FARN.

Para la abogada, en cualquier proyecto de ley –y el presentado por el socialista santafesino Enrique Estévez incluye algunas sugerencias de las organizaciones—debe “poner en valor las contribuciones que las mismas mujeres hacen en la vida diaria y los conocimientos diferenciados que tienen respecto de los hombres, sobre todo enfocado en cuestiones que tienen que ver con la biodiversidad, las distintas fuentes de medicina o nutrición, particularmente la agroecológica, que permite hacer una gestión sostenible del ambiente, en contraposición a la agricultura industrial.

Resaltamos particularmente las contribuciones que las mujeres hacen a la gestión y más cuando el elemento central es el agua. Cómo las mujeres contribuyen a mantener ese elemento esencial de los humedales, la cultura que está allí presente y tradiciones y conocimientos internacionales”.

Por eso, la ley que salga del Congreso Nacional –y han trabajado mucho para que ésta sí se convierta en realidad—tiene que promover la participación de mujeres, pueblos indígenas, comunidades locales y jóvenes. Subraya que sólo un uno por ciento de la Ley de Bosques se destina a organizaciones de pueblos indígenas, cuando deberían ser los principales destinatarios.

“Pedimos que se escuche la voz de las personas y comunidades que habitan y que conocen a los humedales»

«Ya en dos ocasiones en que se evaluó una ley de humedales, la voz de la población que vive ahí estuvo muy invisibilizada. Hubo miembros del parlamento que hicieron caso omiso de los pedidos de reunión de esas poblaciones.

Pedimos que sea una ley que desde ya no se apruebe a libro cerrado, que se escuche la diversidad de voces y que se pueda hacer llegar la voz desde los territorios”, subrayó Di Pangracio.

Argentina tiene casi un 21 % del territorio de humedales, hay zonas que tienen más humedal que otros. Tiene una gran diversidad de paisajes de humedal.

La Convención internacional Ramsar, creada para proteger los Humedales, estimó que en el mundo desapareció el 87 % de estos ecosistemas, que son destruidos con más rapidez que los bosques, aunque capturan más carbono. Y mitigan inundaciones, estabilizan costas. En la Argentina no existe esa estimación.

Cualquier ley, considera Laura Prol, del Taller Ecologista, debería tener una mirada ecocéntrica.

“Venimos insistiendo, porque todo el discurso ambiental y la visión ambiental que se vuelca en las normativas y leyes de presupuestos mínimos están orientados a una visión antropocéntrica donde el valor de los sistemas está dado por los bienes y servicios que prestan a las sociedades humanas, y creemos que estos sistemas tienen un valor intrínseco.

Esto es interesante porque tratamos de pensarnos como un integrante más que debe mantener los equilibrios y la integridad de estos ambientes. Esta visión ecocéntrica nos aporta conceptos que nos permite desmercantilizar la visión de la naturaleza como servicios o recursos”, suma al análisis.

No son servicios y recursos tampoco para quienes habitan a la vera del río, entre las islas y la costa. Así lo vivieron las activistas de Río Feminista al entrevistar a las pobladoras. “Vicentín compró tierras arriba de Las Masitas, que es un barrio de Las Cuevas, en el límite entre Victoria y Diamante, un lugar olvidado, que es barranca y humedal.

Allá arriba Vicentín plantó soja, echó glifosato y se les murió el tipo de junco que usaba para hacer cestería.

Marcela, que les había enseñado al marido y a los hijos esa artesanía, agarró sus petates y se fue de empleada doméstica al campo de una estancia, ahora”, cuenta Ana Fiol, periodista que vivió en diferentes lugares del mundo y en la actualidad activa desde Victoria, en Orilleras.

Bustos agrega: “Es mirar y mapear todas esas historias que hacen a la vida sufrida y resistida en las lógicas extractivas del capital”. “Ese descubrimiento es Río Feminista”, suma Fiol.

Los relatos de las pobladoras del río, el encuentro para contarse las historias, las llevó a armar whatsapp, y producir una serie de podcast que pronto serán públicos

“para contar cómo las mujeres de las islas y de la costa del Paraná viven las subidas y las bajadas del río, la producción agrícola ganadera, la violencia, los hijos, las escuelas”.

La metodología feminista antipatriarcal les permite “generar esa voz colectiva que viene del escuchar, del tratar de conectar”. Por eso proponen “acciones que conecten las dos orillas y las islas, no que separen y corten el puente.

Queremos que esa lectura de que todas somos el humedal, todas formamos parte y construimos el humedal, sea más fuerte que las jurisdicciones”, sostiene Bustos.

Eso no quiere decir renunciar a las reivindicaciones y reclamos que se hagan a los gobernadores de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y de Santa Fe, Omar Perotti. “Pero queremos que la metodología y la lógica vaya por otro lado, la del encuentro, de la asamblea, de la discusión, del estar en el territorio conectado más que separado”.

Bustos trae un relato recogido en los viajes a Aguas Negras. “Íbamos charlando con las compañeras isleñas y de la costa, sobre la vida comunitaria de la isla antes de la Hidrovía, antes que se expandiera tanto la ganadería en la isla, lo que hizo que se corrieran mucho más las mujeres, obligadas por la crianza de los niños, hacia el pueblo que sería Victoria.

Tuvieron que irse para el tema de la salud, la educación, la cantidad de escuelas de las islas se fue despoblando, el Estado no garantizó que pudieran seguir existiendo, porque tampoco garantizó que se pudieran seguir navegando los arroyos y los riachos del interior del delta”, cuenta cómo pudo conocer un antes que ella no vivió, porque no es de la zona.

“Toda esa vida también la narran las mujeres de una manera muy particular».

«Pareciera que no existen las mujeres en las islas, porque es el pescador, el lanchero, el que te lleva, el que produce, el que… pero en realidad son ellas con sus familias, con sus maridos, las que están ahí sosteniendo la vida como en todas las comunidades, construyendo redes comunitarias de cuidado que hacen a la vida del territorio.

Una vez que las mujeres fueron corridas de la isla con sus hijos y demás, ahí avanza el extractivismo, queda despoblado el territorio, despojados de esa vida colectiva y comunitaria que la garantizan las mujeres. Es esa posibilidad de avance del capital sobre esos territorios.

Parte de recuperar esa voz de las mujeres es recuperar esa vida, recuperar que hay otras historias de la vida del delta que no están siendo nombradas que fueron muy potentes y tienden a ser cada vez menos.»

FUENTE: Página 12
Por Sonia Tessa

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«Lo que pasa en el humedal lo reconocemos porque somos las que tenemos esta memoria de dolor en el cuerpo»

La expansión del agronegocio llevó vacas a unas islas que se queman para mejorar las pasturas. La especulación inmobiliaria se cuela con pedidos de excepción en el Concejo de Victoria. Los incendios que hoy provocan una catástrofe ambiental en uno de los humedales más biodiversos del planeta tienen poblaciones hasta ahora poco escuchadas, y con mucho para decir sobre su ambiente: las mujeres del Paraná empiezan a organizarse para amplificar sus voces. «Queremos respirar» es el grito común.

Imágenes del Proyectorazo realizado el 15 de julio en Victoria, Entre Ríos Imágenes, foto y edición: Orilleras – Taller Flotante

El río Paraná: sus isleros, los pescadores, los ganaderos. Los que pagan el fuego, quienes queman para mejorar las pasturas para el ganado. Los desarrolladores inmobiliarios que empiezan a aparecer en el horizonte. Todo en masculino, todo en singular. Y todo lo que se incendia, vidas humanas y no humanas, están ahí, sosteniéndose en las redes comunitarias que trazan las mujeres.

Así, en la urgencia de nombrar lo que estaba invisibilizado nació Río Feminista, una colectiva que forma parte de la asociación civil Taller Flotante, donde participan también el grupo feminista Orilleras. Son de Victoria, del lado entrerriano de ese río nombrado siempre como un Paraná, pero que lleva en sus aguas las vidas de mujeres, las vidas diversas que forjan comunidades.

“Esas vidas están cercadas por el fuego, distanciadas más aún en el marco de lo que es esta pandemia, lo que pasa en el humedal lo reconocemos como mujeres porque somos las que tenemos esta memoria de dolor en el cuerpo y es lo que le está pasando hoy a la tierra.

Sabemos muy bien lo que está pasando, y lo que le está pasando al humedal como objeto violado, como objeto lacerado, como espacio tajeado, por así decirlo, porque el cuerpo de las mujeres lo ha vivido permanentemente desde diferentes situaciones a este marco de dolor.

Entonces, justamente, en este momento que nosotras tenemos esta red de contactos con mujeres del humedal, las dulceras, las cocineras del delta, es donde más nos comunicamos, para brindarnos apoyo, para saber cómo la están pasando, qué información circula, qué están necesitando y reforzar esa red, más aún en este momento”, cuenta Diana Campos, artista del río y sus arcillas, docente, integrante de Río Feminista y también de Arte in Situ.

El miércoles había 247 focos activos de incendio, sólo en la zona del sur de Santa Fe y su orilla entrerriana desde Diamante. El director de Parques Nacionales, Daniel Somma, les dijo a las organizaciones ambientalistas que vienen trabajando por una ley de humedales, que hay 300.000 hectáreas con fuego activo, de las cuales 70.000 estaban bajo control.

La sospecha de muchxs pobladorxs de las islas tuvo una evidencia el jueves, con el ingreso en el Concejo Deliberante de Victoria de un pedido de excepción de la empresa Carolina SA, cuyo titular es Esteban Hernández, para realizar un loteo en una parcela ubicada en la zona de islas. El Concejo de esa ciudad entrerriana tiene once integrantes: cinco del Frente de Todos y seis de Juntos por el Cambio.

Entre las actividades, además de ganaderas, esta sociedad anónima está inscripta para «servicios inmobiliarios realizados por cuenta propia, con bienes urbanos propios o arrendados».

Lenguas de fuego se levantan en las costas frente a Rosario, en las islas del Delta del Paraná. El humo se mete en cada inspiración, seca los ojos. Es parte de la conversación cotidiana, la idea generalizada es que si ocurriera en la Capital Federal, sería el tema excluyente.

La ley de Humedales es el reclamo unánime de las organizaciones, que han visto fracasar dos veces proyectos con media sanción en Senadores que no pudieron pasar por Diputados. Hay una Multisectorial en Defensa de los Humedales en cada orilla.

Los sábados a la tarde hay protesta en el puente Rosario-Victoria. “Queremos respirar”, es el grito común.

El humedal que se quema es un ecosistema de gran variedad de flora y fauna: decenas de especies están sufriendo los embates incendiarios. Se cruzan de orilla animales salvajes, a nado o volando. Huyen del fuego. Una grulla vuela y, ya en la ciudad, la mata un disparo.

La catástrofe ecológica está a la vista, las brigadas del Plan Nacional de Manejo del Fuego logran apagar algunos focos, pero enseguida hay nuevos.

La bajante del río es histórica, la mayor de los últimos 50 años: a falta de agua, no hay cortafuegos naturales. La sequía es prolongada. Cada respiración es la evidencia de una catástrofe ambiental.

El problema es estructural. A principios de este siglo, el Puente Rosario Victoria y la Hidrovía convirtieron la zona en un gran corredor de extracción de recursos naturales.

La ampliación de la frontera de la soja expulsó a las vacas del continente, que ahora pueden ser llevadas en camiones por el Puente, hacia las islas.

“Desde el Taller Ecologista habíamos detectado uno o dos feed lot, a la vera de la conexión vial, pero todo el resto de la producción que se hace es ganadería extensiva, la que casi en el continente no se hace.

En realidad, en la isla viven los pequeños productores pero la propiedad de la tierra es de propietarios ausentistas, de Entre Ríos, de Santa Fe, de Buenos Aires y de otras zonas del país.

Cuando estudiamos este proceso de expansión ganadera, vimos que a los propietarios tradicionales que habían heredado o comprado la tierra, en las primeras décadas del 2000 ingresaron otros actores vinculados a esta modalidad del agronegocio, en cuanto a hacer una inversión en un área de tierras baratas en relación al continente para invertir en el sector agropecuario, muchos con dividendos de la soja, que aprovecharon la apertura del territorio isleño al territorio ganadero”, cuenta Laura Prol, antropóloga, integrante del Área de Humedales del Taller Ecologista de Rosario.

Siete de esos propietarios fueron imputados a mediados de julio por la Justicia federal de Entre Ríos, la provincia que tiene jurisdicción sobre la mayoría de las islas del delta en esa zona.

“Hubo frigoríficos, consignatarios de hacienda, distintos actores y, en general, los isleros que son pequeños productores, tienen animales o cuidan animales de otro, no tienen la propiedad de la tierra. Trabajan para otros”, agregó Prol.

La cantidad de hacienda es menor actualmente de lo que supo haber. “Si se hubiese mantenido el stock, lo que nosotros sosteníamos es que el Gobierno debía establecer cuánta cantidad de ganado podía estar en isla de manera que conservara los ambientes, que no los alterara y no los transformara.

Eso nunca se hizo. Ahora, en teoría hay poca hacienda. Lo que nosotros planteamos es que si se va a seguir desarrollando la ganadería, se haga de manera sustentable, que sea adaptada a las características ecológicas de los ambientes de humedal, que requiere que los productores incorporen una serie de criterios, eso incluye el uso de fuegos y el manejo de los pastizales.

Debería tener una menor carga ganadera y un manejo de las pasturas que permita la conservación de los ecosistemas”, sostiene Prol, quien se muestra sorprendida porque “también lo llamativo es que en este contexto de gran bajante hayan quemado”.

Fotos y Edición: Orilleras, Taller Flotante

“Ganadería igual ecocidio”

Así decía un cartel de los tantos que se pudieron ver el sábado 1° de agosto, día de la Pachamama. A pesar del Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, protestan miles de personas, muchas llegan en una caravana de bicicletas desde el Monumento a la Bandera.

Una movilización histórica. Los incendios son provocados. En Victoria, en la otra orilla, también se movilizan. Planifican alguna acción colectiva que permita unir lo que el río conecta, las luchas que no se separan por el curso de agua.

Entre las manifestantes están les integrantes de Río Feminista, un colectivo que puso el foco en voces silenciadas: las mujeres de las islas, las de las costas. Viajaron por las islas de todo el delta para conocer sus historias, escuchar cómo sus vidas siempre han fluido al ritmo del río.

Las islas son muchas y variadas, y cualquier política pública debe atender a la diversidad de sus poblaciones.

“Concretamente estoy trabajando con la gente de El Espinillo, que pertenece a la provincia de Santa Fe. Hay distintas aristas: por un lado está la cuestión de una preocupación por ser incluidos en la ley de humedal, hay mucha invisibilización por parte de los medios de comunicación de esas poblaciones.

Algunos grupos ambientalistas configuraron que se ve afectada la salud de los rosarinos, la flora y la fauna en la isla, pero el fuego está cerca de la casa de los estudiantes. Depende en qué zona de islas estés, te dicen, el fuego está cerca de la escuela, de las casas, madres y familias preocupadas porque si cambia el viento puede llegar el fuego a la casa, y después están preocupados por la culpabilización de quiénes prenden los fuegos, ellos son los que están desde siempre en las islas”, cuenta Macarena Romero Acuña, licenciada en Antropología e investigadora del Conicet.

La otra sospecha es la de un proyecto inmobiliario frente a Rosario, un “nordelta”, nunca presentado en los organismos competentes, pero un fantasma siempre vigente en esa zona.

“Un pescador y una directora de escuela de isla me han dicho que para ellos esto tiene que ver con el avance inmobiliario que se está buscando en la isla, porque estas quemas no se justifican por la ganadería. Son focos muy extendidos en territorios. Hay otros intereses en juego”, plantea Romero Acuña y recuerda que en 1935 hubo un proyecto de urbanización de la isla, que incluía un aeropuerto en El Espinillo.

El miércoles, el mismo día que el viento norte llevó el humo hasta la ciudad de Buenos Aires, la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación, que preside Leonardo Grosso, se reunió para empezar a tratar los cinco proyectos con estado parlamentario de Ley de Humedales.

Una ley que plantee presupuestos mínimos para los humedales.

“Vamos a escuchar a especialistas, a las organizaciones, a productores, desarrollistas inmobiliarios, queremos que hablen todos los sectores involucrados. Se hace necesario establecer una ley de presupuestos mínimos, queremos que el Estado regule.

El artículo más conflictivo de las anteriores leyes tenía que ver con la moratoria, porque todas las leyes prevén hacer un inventario y un reordenamiento territorial; la moratoria es la suspensión de todas las actividades hasta que se termine ese proceso.

En mi proyecto no estoy promoviendo una prohibición, lo que hay que hacer es establecer criterios, lograr ese inventario y el reordenamiento territorial. Si hay un productor agropecuario con práctica nociva para el ambiente, va a tener que modificarlo, pero va a tener que hablar con el productor”, expresó Grosso en diálogo con Las12.

Fue el lobby del agronegocio el que impidió que en 2013 y en 2015 la Ley de Humedales fuera sancionada.

El Estado ausente permite en realidad que las actividades extractivistas sigan dañando un ecosistema irremplazable. “Nos interesa enfocar la responsabilidad del Estado sobre la gestión en estos territorios, a veces la discusión va solamente a la parte privada del mercado y del modelo extractivo del capital, pero se desconoce y no se responsabiliza al Estado, porque muchas de las personas individuales y las empresas que alquilan y tienen responsabilidad sobre el territorio están vinculadas con el poder político de turno”, sostiene Ana Julia Bustos, de Río Feminista y Orilleras.

La posibilidad de generar una reserva natural sin tener en cuenta a las poblaciones es una trampa. “Algo que hizo inexistente la presencia del Estado viene a caer con toda la fuerza de una ley para construir un territorio como reserva, y oculta que hay muchos habitantes que producen y viven en la isla todavía, que su vida depende de pescar o lo que sea que produzca”, advierte Bustos.

Muy en otra dirección va la iniciativa Ley de Humedales ya , que integran Taller Ecologista de Rosario, Cauce de Paraná, Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Casa Río.

La propuesta es, justamente, proteger el ecosistema y a las poblaciones que allí pertenecen. “Primero, hay que resaltar porque hay mucha gente que todavía no sabe, e incluye a quienes nos representan en el Congreso, cómo se vincula la agenda de derechos en general, que incluye el enfoque de género, con la temática ambiental, particularmente para poner en valor las contribuciones puntuales que hacen las mujeres al cuidado del ambiente, que muchas veces son grandes protagonistas como defensoras del ambiente y los derechos humanos, de sus comunidades”, señala Ana Di Pangracio, de FARN.

Para la abogada, en cualquier proyecto de ley –y el presentado por el socialista santafesino Enrique Estévez incluye algunas sugerencias de las organizaciones—debe “poner en valor las contribuciones que las mismas mujeres hacen en la vida diaria y los conocimientos diferenciados que tienen respecto de los hombres, sobre todo enfocado en cuestiones que tienen que ver con la biodiversidad, las distintas fuentes de medicina o nutrición, particularmente la agroecológica, que permite hacer una gestión sostenible del ambiente, en contraposición a la agricultura industrial.

Resaltamos particularmente las contribuciones que las mujeres hacen a la gestión y más cuando el elemento central es el agua. Cómo las mujeres contribuyen a mantener ese elemento esencial de los humedales, la cultura que está allí presente y tradiciones y conocimientos internacionales”.

Por eso, la ley que salga del Congreso Nacional –y han trabajado mucho para que ésta sí se convierta en realidad—tiene que promover la participación de mujeres, pueblos indígenas, comunidades locales y jóvenes. Subraya que sólo un uno por ciento de la Ley de Bosques se destina a organizaciones de pueblos indígenas, cuando deberían ser los principales destinatarios.

“Pedimos que se escuche la voz de las personas y comunidades que habitan y que conocen a los humedales»

«Ya en dos ocasiones en que se evaluó una ley de humedales, la voz de la población que vive ahí estuvo muy invisibilizada. Hubo miembros del parlamento que hicieron caso omiso de los pedidos de reunión de esas poblaciones.

Pedimos que sea una ley que desde ya no se apruebe a libro cerrado, que se escuche la diversidad de voces y que se pueda hacer llegar la voz desde los territorios”, subrayó Di Pangracio.

Argentina tiene casi un 21 % del territorio de humedales, hay zonas que tienen más humedal que otros. Tiene una gran diversidad de paisajes de humedal.

La Convención internacional Ramsar, creada para proteger los Humedales, estimó que en el mundo desapareció el 87 % de estos ecosistemas, que son destruidos con más rapidez que los bosques, aunque capturan más carbono. Y mitigan inundaciones, estabilizan costas. En la Argentina no existe esa estimación.

Cualquier ley, considera Laura Prol, del Taller Ecologista, debería tener una mirada ecocéntrica.

“Venimos insistiendo, porque todo el discurso ambiental y la visión ambiental que se vuelca en las normativas y leyes de presupuestos mínimos están orientados a una visión antropocéntrica donde el valor de los sistemas está dado por los bienes y servicios que prestan a las sociedades humanas, y creemos que estos sistemas tienen un valor intrínseco.

Esto es interesante porque tratamos de pensarnos como un integrante más que debe mantener los equilibrios y la integridad de estos ambientes. Esta visión ecocéntrica nos aporta conceptos que nos permite desmercantilizar la visión de la naturaleza como servicios o recursos”, suma al análisis.

No son servicios y recursos tampoco para quienes habitan a la vera del río, entre las islas y la costa. Así lo vivieron las activistas de Río Feminista al entrevistar a las pobladoras. “Vicentín compró tierras arriba de Las Masitas, que es un barrio de Las Cuevas, en el límite entre Victoria y Diamante, un lugar olvidado, que es barranca y humedal.

Allá arriba Vicentín plantó soja, echó glifosato y se les murió el tipo de junco que usaba para hacer cestería.

Marcela, que les había enseñado al marido y a los hijos esa artesanía, agarró sus petates y se fue de empleada doméstica al campo de una estancia, ahora”, cuenta Ana Fiol, periodista que vivió en diferentes lugares del mundo y en la actualidad activa desde Victoria, en Orilleras.

Bustos agrega: “Es mirar y mapear todas esas historias que hacen a la vida sufrida y resistida en las lógicas extractivas del capital”. “Ese descubrimiento es Río Feminista”, suma Fiol.

Los relatos de las pobladoras del río, el encuentro para contarse las historias, las llevó a armar whatsapp, y producir una serie de podcast que pronto serán públicos

“para contar cómo las mujeres de las islas y de la costa del Paraná viven las subidas y las bajadas del río, la producción agrícola ganadera, la violencia, los hijos, las escuelas”.

La metodología feminista antipatriarcal les permite “generar esa voz colectiva que viene del escuchar, del tratar de conectar”. Por eso proponen “acciones que conecten las dos orillas y las islas, no que separen y corten el puente.

Queremos que esa lectura de que todas somos el humedal, todas formamos parte y construimos el humedal, sea más fuerte que las jurisdicciones”, sostiene Bustos.

Eso no quiere decir renunciar a las reivindicaciones y reclamos que se hagan a los gobernadores de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y de Santa Fe, Omar Perotti. “Pero queremos que la metodología y la lógica vaya por otro lado, la del encuentro, de la asamblea, de la discusión, del estar en el territorio conectado más que separado”.

Bustos trae un relato recogido en los viajes a Aguas Negras. “Íbamos charlando con las compañeras isleñas y de la costa, sobre la vida comunitaria de la isla antes de la Hidrovía, antes que se expandiera tanto la ganadería en la isla, lo que hizo que se corrieran mucho más las mujeres, obligadas por la crianza de los niños, hacia el pueblo que sería Victoria.

Tuvieron que irse para el tema de la salud, la educación, la cantidad de escuelas de las islas se fue despoblando, el Estado no garantizó que pudieran seguir existiendo, porque tampoco garantizó que se pudieran seguir navegando los arroyos y los riachos del interior del delta”, cuenta cómo pudo conocer un antes que ella no vivió, porque no es de la zona.

“Toda esa vida también la narran las mujeres de una manera muy particular».

«Pareciera que no existen las mujeres en las islas, porque es el pescador, el lanchero, el que te lleva, el que produce, el que… pero en realidad son ellas con sus familias, con sus maridos, las que están ahí sosteniendo la vida como en todas las comunidades, construyendo redes comunitarias de cuidado que hacen a la vida del territorio.

Una vez que las mujeres fueron corridas de la isla con sus hijos y demás, ahí avanza el extractivismo, queda despoblado el territorio, despojados de esa vida colectiva y comunitaria que la garantizan las mujeres. Es esa posibilidad de avance del capital sobre esos territorios.

Parte de recuperar esa voz de las mujeres es recuperar esa vida, recuperar que hay otras historias de la vida del delta que no están siendo nombradas que fueron muy potentes y tienden a ser cada vez menos.»

FUENTE: Página 12
Por Sonia Tessa

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Masiva movilización en repudio a los incendios en las islas del delta del Paraná

En el día de la Pachamama, más de 3000 personas se congregaron en el puente Rosario-Victoria, del lado de Rosario y hubo manifestación también en la ciudad entrerriana, para protestar contra la quema de las islas del delta del Paraná y reclamar por una ley de humedales que proteja ese ecosistema.

Marcha al puente Rosario-Victoria en defensa del humedal atacado

Pidieron sanciones para los responsables del ecocidio que genera daños irreversibles, con más de 55 mil hectáreas quemadas, una cifra que sube día a día con nuevos focos de incendio.

Gran cantidad de personas llegaron en bicicletas, también hubo quienes fueron en motos y algunas tantas en transporte público.
Desde la organización se pidió en todo momento el respeto por el distanciamiento social.

«Estamos en una situación particular, les pedimos el cuidado de usar los barbijos y tratemos de no compartir el mate»

rogó uno de los manifestantes que tomó el megáfono antes del inicio de la asamblea, que evaluaba cómo continuar con las protestas.

La decisión de la asamblea fue volver a cortar el puente la semana que viene, ante la falta de respuestas concretas al pedido más acuciante: que cese el fuego.

«La Pachamama está llorando», decía un cartel escrito a mano, que llevaba una manifestante junto a la bandera whipala.

La manifestación empezó con un ritual de invocación a la madre tierra, realizada por las copleras del Paraná.

Gran cantidad de artistas se acercaron a expresarse, y por eso toda la tarde la cabecera del puente tuvo un tono festivo y colorido, aunque enmarcado por la bronca contra la pérdida irreparable de flora y fauna.

La caravana de bicicletas y otros vehículos salió del Monumento a la Bandera y llegó hasta la cabecera del puente, sobre Rondeau.

«Somos muchos y estamos acá por la ley de humedales»

arengó uno de los manifestantes antes del comienzo de la asamblea, y pidió que «todos participen», al considerar que «esta es una voz gigante que se tiene que escuchar y se tiene que hacer realidad».

Desde la Asamblea, y mientras hablaba el diputado provincial del Frente Social y Popular Carlos Del Frade, Rodo Martínez aseguró que «hay mucha gentes en los alrededores, que no se quieren acercar mucho a la asamblea por el tema de la pandemia, pero está mostrando su apoyo». Al mismo tiempo, una manifestación de unas 60 personas cortaba la ruta del otro lado del Puente, en Victoria.

Por su parte, Del Frade consideró que la movilización de ayer fue «algo histórico».

«Ustedes son muy pibes pero los que venimos en esto de la ecología hace más de treinta años nunca vimos en Rosario una movilización tan extraordinaria para defender el medio ambiente»,

dijo el diputado provincial en la asamblea que evaluó diferentes medidas para frenar la destrucción del humedal. Y propuso una Asamblea Ambiental Interprovincial entre Entre Ríos y Santa Fe.

Fue una «movilización histórica» en repudio a los incendios que destruyen el ecosistema

«Cada minuto que pasa, son tierras que se están incendiando para mantener la misma lógica de producción que vienen teniendo hasta ahora. Nos preguntamos hasta cuándo, cuál es ele limíte de todo esto.

Si es posbile pensar otro tipo de desarrollo, con alimentos, con una humanidad que se sienta parte del medio ambiente y no afuera, para dominarla», expresó Martínez, que integra la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario.

Es el tercer sábado que se corta el Puente Rosario-Victoria para visibilizar el hartazgo social con las quemas en el Delta del Paraná.

«Todos somos el humedal»,

fue una de las pancartas llevadas por una manifestante. Cada cartel casero aportaba lo suyo, como «ganadería es igual a ecocidio» o «Humedales sí, extractivismo no».

Entre las propuestas de la Asamblea se evaluó volver a cortar el fin de semana que viene. «No queremos más mataderos, no queremos más ecocidio», levantaba una mujer un afiche amarillo, escrito con fibrón.

También hubo movilización del lado de Victoria, donde «se fue formando una Multisectorial en Defensa de los Humedales –contó Ana Fiol, integrante de esa organización–, en la que convergieron distintos sectores preocupados y ya organizados y se fueron organizando otros sectores, con un compromiso enorme con el río y la ecología del río, con un compromiso ambientalista y con la diversidad».

También en Victoria hubo una mayoría de jóvenes.

«Se hizo una guardia permanente toda la semana frente a la Municipalidad»

relató Fiol, quien contó que «la articulación con Rosario es permanente». En Victoria también hubo tambores, y una decisión de cortar el tránsito de forma intermitente, de modo de conversar con las y los conductores para explicarles la situación.

«Somos pacíficos y poco confrontativos, por eso la manifestación fue muy festiva, tranquila, a la entrerriana, al aire libre, todos con barbijos y con distanciamiento.

Acá en Victoria nos cuidamos y no hay casos. Aún así vamos y reclamamos por lo que es nuestro y el futuro», describió Fiol.

FUENTE: Página 12

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El Presidente encabeza el acto central por el Día de la Bandera en forma virtual

Será a las 11, en forma virtual, y se realizará en la ciudad de Rosario, al cumplirse el bicentenario del fallecimiento del general Manuel Belgrano.

El presidente Alberto Fernández encabezará hoy a las 11, en forma virtual, el acto central que se realizará en la ciudad de Rosario, al cumplirse el bicentenario del fallecimiento del general Manuel Belgrano, instaurado como el Día de la Bandera Nacional.

El acto se realizará en el Monumento Nacional a la Bandera de Rosario y contará con la presencia del gobernador de Santa Fe, Omar Perotti y el intendente Pablo Javkin, informaron fuentes oficiales.

En tanto, el Presidente seguirá el acto -en forma virtual- junto a integrantes del gabinete nacional, desde la residencia de Olivos, donde izará el emblema patrio en la Plazoleta San Martín.

Como parte de la ceremonia, el mandatario dialogará y tomará la promesa a alumnos y alumnas de 4° grado de todo el país; y también les tomará el juramento a miembros de las Fuerzas Armadas.

Previamente, desde las 10, se realizará el izamiento del pabellón nacional en el mástil mayor ubicado en el histórico Monumento Nacional emplazado en la costanera central del río Paraná.

El izamiento estará a cargo de autoridades provinciales, municipales y ex combatientes de Malvinas.

Posteriormente, el reducido grupo de funcionarios e invitados especiales se trasladarán hasta el propileo del emblemático monumento, donde las autoridades pronunciarán sus respectivos discursos, tras lo cual el Presidente tomará el tradicional juramento.

Por su parte, la municipalidad de Rosario convocó a los ciudadanos a embanderar las casas para homenajear a su creador en el bicentenario de su fallecimiento y pidió no concurrir al tradicional acto central, debido a las restricciones impuestas por el aislamiento social y obligatorio por el coronavirus.

FUENTE: Télam