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Histórico acto por la soberanía del Paraná y la Construcción del Canal de Magdalena

En la ciudad de Rosario, la CTA Autónoma junto a las organizaciones hermanas congregadas en la Mesa Coordinadora de la Soberanía de la Vía Troncal Paraná – Paraguay protagonizó una jornada de lucha planteando la re estatización de las vías navegables, la derogación del decreto 949/2020, y la construcción del Canal de Magdalena.

De esta forma las acciones que iniciaron el día de ayer en La Plata frente a la Legislatura con el acto de la CTAA, la CTA de los Trabajadores, la CGT, la Corriente Federal y diversas expresiones territoriales, confluyeron en caravana con delegaciones provenientes del norte y la capital de Santa Fe y provincias del litoral (Corrientes y Entre Ríos) en el Monumento Nacional a la Bandera, para marchar a la Bolsa de Comercio de Rosario.

Oscar de Isasi, Secretario General de la CTAA Bonaerense valoró la tarea de la Mesa Coordinadora de la Soberanía de la Vía Troncal “que ha estudiado profundamente y nos ha enseñado cuánta riqueza se fuga por el Paraná – Paraguay y esa ruta del coloniaje que es el Puerto de Montevideo”. El dirigente puso en relevancia “el dato político de estas construcciones colectivas generadas en el Congreso de la CTAA del mes de diciembre, cuando definimos como prioridad construir una Marcha Federal con todos los argentinos y las argentinas que piensen como nosotros para poner de pie una propuesta que nos permita salir de la crisis generada por el neoliberalismo y profundizada por la pandemia, basada en la soberanía, el trabajo digno y la producción”.

En ese marco, “se encuentra el desafío de construir fuerza organizada para recuperar los puertos privatizados y la salida soberna al mar desde la Cuenca del Plata. Asumimos ese desafío, y lo queremos construir en unidad y masividad porque ya tenemos experiencia” y es por eso que “definimos abrir los brazos y juntarnos con el conjunto de movimiento obrero y con el conjunto del movimiento social que quiere poner de pie una propuesta con salida liberadora”, y es por ello que “estamos muy felices de estar aquí con la CTA de los Trabajadores, la Corriente Federal y con las distintas expresiones de los Movimientos sociales, porque la unidad y masividad hizo posible la derrota del consenso neoliberal de Macri. La unidad y la masividad que derrotaron el consenso neoliberal que venía a quedarse por 20 años, hará posible que recuperemos la soberanía del Río Paraná y construyamos el Canal de Magdalena para millones de compatriotas lo necesitan”.

Por ello, subrayó que “nuestra CTAA ratifica el compromiso de seguir construyendo pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, en los sectores de trabajo consenso, transformar ese consenso en organización para que seamos miles y miles los que lleguemos a la Plaza de Mayo a defender la soberanía fluvial, marítima, lacustre y de aguas subterráneas”, y expuso “nos quieren hacer creer que la Argentina es un país pobre, pero nosotros decimos que es un país rico cuyo problema es que la riqueza está concentrada en pocas manos” y “las multinacionales que operan en 14 puertos de los 18 importantes, capital belga, norteamericano, francés y chino tienen mucho que ver en esa concentración”.

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Seguidamente convocó a la “unidad con los desocupados, con los estables, con los del sector privado, los de la economía popular, los estales, e ir a buscar al hombre y la mujer de a pie que están trabajando y sobreviviendo todos los días, si tiene la suerte de tener trabajo. Tenemos que plantear que el destino de la vía troncal del Paraná tiene que ver con su suerte cotidiana” e invitar a “imaginar que con esos 54 mil millones de dólares que se fugan año tras año por el Paraná, parte se quede para la salita del barrio, la estufa de la escuela en invierno, para generar empleo, para abordar y resolver la emergencia alimentaria. Tenemos que ligar la disputa por la estatización de la vía troncal del Paraná con la capacidad de mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo”.

Finalmente De Isasi dijo “la construcción del Canal de Magdalena tiene que ver con razones logísticas de la disputa antártica. Ello fundamenta la necesidad de recuperar la salida al mar. En Punta Arenas Chile está armando una infraestructura de cara a la Antártida y los ingleses en Malvinas. Debemos recuperar la salida al mar para tener la mejor posición en esa disputa. El canal de Magdalena significa abaratar la vida de millones de compatriotas que viven en la Patagonia”, y su construcción combinada con la recuperación de la Vía Troncal del Paraná – Paraguay “significa reactivar la industria naval, y en ese marco que el Astillero Naval Río Santiago vuelva a ser ejemplo de construcción de barcos como lo fue alguna vez en latinoamericana, y que esos barcos lleven bien alto la bandera argentina”.

“Soberanía ambiental y económica para recuperar y democratizar la felicidad”

A su turno, el Diputado Provincial por el Frente Social y Popular de Santa Fe Carlos Del Frade manifestó orgullo por que se haya desarrollado el acto “en esta que es la ciudad de Ernesto Che Guevara, la ciudad de la rebeldía”, y reivindicó a las compañeras detenidas desaparecidas “que en las mazmorras de la dictadura, acá nomás a tres cuadras, se reivindicaban revolucionarias. 6 de cada 10 de ellas tenían menos de 35 años”.

El legislador agregó “en Rosario había que apagar la Revolución y vinieron acá a la bolsa de comercio en septiembre de 1977, cuando Ramón Genaro Díaz Bessone, en aquel momento Ministro de Planeamiento de la dictadura, dijo ‘alfombra roja en la bolsa de comercio de Rosario. Hicimos el golpe para defender al capital y a la empresa privada’. Nada de San Martín, nada de ser nacional: sangre derramada de trabajadores acá en 1977”, enfatizó.

“40 años después, el presidente de la bolsa de comercio de la ciudad de Rosario se llama Alberto Padoan, dueño de Vicentín, la empresa que fue el jugador del macrismo que nos robó como pueblo 791 millones de dólares entre agosto del 2019 y enero del 2020. Pero el problema serio es que esta gente domestica la cabeza de los grandes partidos políticos y les hace pensar que los planes económicos y políticos son los que imponen las multinacionales y por eso nos roban el Paraná, por eso no controlan que por ahí entran esa droga y esas armas que matan nuestros pibes y nuestras pibas” y es por ello que “controlar el puerto es proteger la soberanía de los que más queremos, nuestras hijas y nuestros hijos. Es un festival del narcotráfico y de las armas las exportadoras que tenemos acá”.

Del Frade luego denunció que “el dinero que se llevan las exportadoras no solamente está manos extranjeras, sino que está en manos de delincuentes y no podemos permitirlo” y criticó al gobierno de la ciudad de Rosario que “está gobernada por resignados, como está quebrado ideológicamente también el gobernador de la provincia (Miguel Lifschitz)”.

“Nosotros votamos un gobierno nacional y popular, y si no hacen medidas nacionales y populares se vuelve antinacional y antipopular. No puede ser que en Argentina, que va a exportar 90 mil millones de dólares, 9 de cada 10 trabajadores estén por debajo de la línea de la pobreza. Eso no es peronismo. Eso no es nacional ni popular. Eso es anti nacional y antipopular”, continuó Del Frade, que concluyó diciendo “se tiene que despertar el gobierno: recuperemos Vicentín. Recuperemos el comercio exterior argentino para nuestro pueblo, porque si no lo que está en juego es la vida de nuestras pibas y nuestros pibes. Soberanía ambiental y soberanía económica para recuperar y democratizar la felicidad”.

Claudia Baigorria, Secretaria Adjunta de la CTAA Nacional expresó “es un orgullo acompañar este acto masivo y unitario” y contó que “tal cual lo hicimos esta mañana en conferencia de prensa, seguimos diciendo que es estratégica la recuperación del a soberanía sobre nuestro querido río Paraná y todo lo que es la cuenca fluvial y marítima, exigiendo la derogación del decreto 949/2020 porque todo lo que se produce en estas tierras verdaderamente tiene que estar en manos del estado argentino que tiene que hacerse cargo de su administración”.

La dirigente afirmó que “de esa forma recuperar la flota naval, generar mano de obra para la construcción del Canal de Magdalena y la flota mercante” y concluyó sosteniendo que “para hablar de esta patria justa, libre y soberana estas riquezas tienen que quedarse nuestra tierra y ser distribuida para sacar al más de 50% de argentinas y argentinos que están en situación de pobreza” y en ese marco “desde la CTAA vamos a seguir trabajando por la unidad, construyendo poder popular para alcanzar nuestros sueños”.

Estuvieron presentes dirigentes de la Mesa Provincial y regionales de la CTAA Bonaerense como Pergamino, San Nicolás, Malvinas Argentinas, Moreno, Territorial Abasto, La Plata, Pilar, Ramallo, San Pedro, Zárate, Baradero, Escobar y Merlo.

GALERÍA

Cobertura Colaborativa Equipos de Comunicación de la provincia de Buenos Aires y la provincia de Santa Fe.

FUENTE: ctabuenosaires.org.ar/

Clamor para no volver a resignar el Paraná

Frente a la Bolsa de Comercio como símbolo del lobby empresario, la movilización reclamó al Gobierno que dé marcha atrás con la re privatización del río.

La caravana federal en defensa del río Paraná y del canal Magdalena concluyó ayer en Rosario con un acto masivo que llenó plaza Pringles, a las puertas de la Bolsa de Comercio, símbolo de los intereses económicos que avanzan con el proceso licitatorio para renovar la privatización de la explotación del curso fluvial, la hidrovía Paraná – Paraguay por donde sale el 80% de la exportación agroaceitera. Un clamor popular, transversal entre agrupaciones políticas, gremios y organizaciones sociales, dirigidas al Gobierno nacional, al Poder Legislativo, para derogar el decreto 949/2020, con el que «se pretende volver a concesionar el río Paraná para mantenerlo en manos extranjeras», denunciaron desde el escenario montado en Paraguay al 700.

Mientras por cientos de camiones y toda clase de vehículos llegaban desde provincias vecinas hasta el mediodía a Rosario en el tramo final de la caravana, la pantalla local de televisión, sus redes sociales, y micrófonos de radio azuzaban a la audiencia con apelaciones al fastidio público por los trastornos en el tránsito vehicular y no por la pérdida estratégica del país ante la re privatización del río. El lobby empresarial llegó al punto de continuar con una inusitada intervención de una funcionaria municipal –la secretaria de Control y Convivencia, Carolina Labayrú– que corrió vallas de seguridad por mano propia, en discusión abierta con militantes que las habían colocado porque temían alguna intromisión adrede para enturbiar la manifestación popular.

Pese a todo, la procesión transcurrió masiva y en paz, cruzó bulevar Oroño hasta el río, llegó al Monumento, y avanzó por calle Santa Fe hasta la sede de la Bolsa de Comercio que había cerrado su portal de rejas detrás de un cordón de policías.

«Por aquí hay un montón de empresas extranjeras que se llevan nuestras riquezas y nos dejan el hambre de nuestro pueblo. Por eso decimos que no, que basta, porque el comercio exterior debe volver a ser argentino. Que el presidente y el Congreso se den cuenta de que no pueden vivir de espaldas al río, al pueblo», enfatizó el primer orador, Mempo Giardinelli.

«Los medios no dicen una palabra, están pagados por los poderes extranjeros. Con esto hacemos visible a todo el país lo que ocurre. Es una causa nacional tan grande como las Malvinas, no podemos entregar el Paraná»

Mempo Giardinelli

«Las concesiones funcionaron como privatizaciones y hoy en 1300 kilómetros de río Paraná no hay una sola bandera argentina. Me enferma eso. No pagan impuestos, no permiten que entre Senasa, se burlan de la Afip, no entra ni Prefectura Naval. ¿Son los dueños del río acaso? En ningún lugar del mundo el río se privatiza, solo en Argentina. Es un disparate universal. En Estados Unidos nadie toca un río si no está autorizado por la Marina. Esta es la lucha que venimos dando, nos une el amor a la Patria», reforzó.

En la previa circulaban en redes datos extraídos del libro Argentina sangra por las riberas del río Paraná, de Luciano Orellano. Veintiún puertos (16 de propiedad extranjera) que atienden 2.400 buques al año, que facturan USD 35 mil millones, bajo sospecha de subfacturación, triangulación de operaciones para elusión fiscal, evasión y lavado en paraísos fiscales. El caso Vicentin como apoteosis de ese ganancioso ecosistema.

Resistencia en Rosario, lobby en Chaco

Enfrente coexistieron banderas de la CTA y CTA Autónoma, el Sindicato de Camioneros como representación de la CGT, Corriente Clasista y Combativa y una heterogénea multitud de organizaciones que colmaron la plaza.

Como paradoja, en Chaco sesionó el Consejo Federal de la Hidrovía, donde Nación y los gobernadores litoraleños, más la voz y el voto de la corporación privada, negocian el perfil de lo que será la próxima concesión, por el momento, inexorable. El Ministerio de Transporte ahora le llama «vía navegable troncal» y le propone obras de infraestructura y más negocios fluviales a los gobernadores. La intención de fondo del lobby agroexportador es dragar el canal hasta 38 pies, lo que aumentaría la capacidad de exportar pero impactaría negativamente a nivel ambiental.

«En la Bolsa de Comercio de Rosario se congregan las grandes empresas multinacionales, la UIA, la Sociedad Rural, los agroexportadores, la megaminería, la industria del acero. Son 42 empresas que fijan el valor del dólar y de los alimentos, que manejan la nación. Son el enemigo del pueblo y dejan en la pobreza a millones de compatriotas», disparó Oscar Verón, delegado de ATE en Vías Navegables.

Oscar De Isasi (ATE – CTA Autónoma) dijo: «El dragado, balizamiento y peaje están en manos de una empresa multinacional. La estatización de la vía troncal del Paraná permitiría capturar gran parte de esa renta, que debería ser invertida en salud, educación, mejores salarios y creación de empleo», evaluó.

De guantes blancos y quebrados

A su turno, el diputado Carlos Del Frade repasó la historiografía obrera y política de Rosario para concluir en que es una «ciudad rebelde», y con el índice apuntado al edificio bursátil recriminó al empresariado local haber recibido «con alfombra roja» al general represor Genaro Díaz Bessone en el ’77, y 40 años después haber ungido como presidente de la BCR a Alberto Padoan, ex CEO de Vicentin: «El fugaducto del macrismo que nos estafó a todos en USD 791 millones y domesticó a los partidos políticos de mayoría».

Acusó a la clase empresaria local de «robarnos el Paraná y bancar un sistema que mata a nuestros pibes con la droga y con balas». Del Frade reclamó la atención de Alberto Fernández: «Presidente, la riqueza está en manos extranjeras y de delincuentes», clamó.

No pasó por alto el incidente previo con la funcionaria municipal y le pegó sin nombrarlo a Pablo Javkin: «Esta ciudad que casi nos impide hacer el acto porque está gobernada por resignados, por quebrados ideológicamente». Siguió con el peronismo: «No es un gobierno popular si 9 de cada 10 trabajadores está bajo la línea de la pobreza».

Luciano Orellano exhortó a masificar el pronunciamiento popular en esta causa.

“Estamos frente a la oportunidad de recuperar nuestro río y que no se vuelva a privatizar”

Luciao Orellano

«Hoy hay una riqueza inédita por los altos precios internacionales, pero eso no se traduce en felicidad para el pueblo sino en el calvario de la inflación. Y estos –dijo señalando a la sede de la BCR– son la usina ideológica. Falta voluntad política», dijo.

Cerró la lista de oradores Hugo Yasky. El secretario general de la CTA de los Trabajadores y diputado por el Frente de Todos advirtió que «no hay justicia social sin distribución de la riqueza y no hay soberanía si los argentinos no son los dueños de los resortes de la economía». En ese sentido, sintetizó: «El río Paraná es símbolo de esa soberanía que hay que recuperar”.

El acto terminó con miles de voces cantando el Himno Nacional, brazos en alto, algunos con el puño, otros con dos dedos en «V».

FUENTE: Página 12

Marcharán por la soberanía del río Paraná y en defensa del Canal Magdalena

Organizaciones gremiales, sociales y políticas volverán a movilizarse el miércoles próximo en una «marcha nacional en defensa del Río Paraná y el Canal Magdalena» como así también por la defensa de «la Soberanía Marítima, Fluvial y la Industria Naval y del trabajo argentino»

La protesta cuenta con el respaldo de escritores, periodistas y legisladores, entre otras personalidades, y se desarrollará a partir de las 11, frente a la sede del Ministerio de Transporte, avenida Paseo Colón 315, en el Bajo porteño.

«El 20 de abril vamos a hacer una gran marcha convocada por la mesa por la Soberanía del Río Paraná y la construcción del Canal Magdalena, que son los dos grandes ejes y que además son abarcativos de la defensa de los puertos y el trabajo de los argentinos», adelantó el gremialista Oscar Verón (CTA Autónoma), capitán fluvial que conoce la actividad del dragado.

El escritor Mempo Giardinelli la exdiputada fueguina Alejandra Portatadino y el periodista Luciano Orellando integran junto a otros la Multisectorial convocante
El escritor Mempo Giardinelli, la exdiputada fueguina Alejandra Portatadino y el periodista Luciano Orellando integran junto a otros la Multisectorial convocante. 

En la Multisectorial a cargo de la convocatoria participan el escritor Mempo Giardinelli, el extitular de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables Horacio Tettamanti, la exdiputada fueguina Alejandra Portatadino, el periodista Luciano Orellando -autor del libro «Argentina sangra por las barrancas del río Paraná»- y el dirigente Julio Urien, de la Fundación Interactiva para Promover la Cultura del Agua (Fipca).

También forman parte de la iniciativa ATE Nacional, Soberanos, el extitular de la Federación Agraria Pedro Peretti, el periodista Néstor Piccone, el diputado provincial de Santa Fe Carlos del Frade (Frente Social y Popular), la referente del Foro por la Recuperación del río Paraná Mónica Polidoro, la exlegisladora santafesina Mercedes Meir (Soberanía Popular) y el abogado Santiago Alí Brouchoud.

Sobre la gestación de la marcha, Verón contó que fue coordinada «con compañeros y compañeras» que se reúnen desde hace semanas con el objetivo de «confluir» en una marcha frente a la cartera de Transporte, que tiene bajo su órbita todo el proceso licitatorio para el dragado y balizamiento del Paraná.

La protesta del prximo mircoles ser de carcter nacional e incluir una marcha en CABA
La protesta del próximo miércoles será de carácter nacional e incluirá una marcha en CABA. 

Entre los argumentos de la protesta, el dirigente de la CTA Autónoma enumeró: «Es importante movilizarnos el 20 de abril porque el Gobierno no nos escucha. En vez de recuperar la soberanía de los ríos y puertos y construir el Canal Magdalena, que son nuestros grandes reclamos, han optado por profundizar y seguir entregando a las multinacionales el trabajo argentino, sin que el Estado haga el control necesario sobre las riquezas que se van del país y los impuestos que no se pagan».

Y a modo de ejemplo, planteó: «No es posible que las empresas que operan en los puertos de la mal llamada Hidrovía facturen más de 52.000 millones de dólares al año, por ejemplo en el año 2020. ¿Quiénes controlan las toneladas cargadas y el pago de impuestos? ¿Por qué esas ganancias no quedan en el Estado nacional?», reprochó.

Además, anunció que la protesta del próximo miércoles «será de carácter nacional» ya que en paralelo a la marcha en CABA «habrá movilizaciones a la Bolsa de Comercio de Rosario y en los puertos ubicados a lo largo del río Paraná», detalló.

En la Multisectorial a cargo de la convocatoria participan distintas personalidades del quehacer social cultrual y poltico
En la Multisectorial a cargo de la convocatoria participan distintas personalidades del quehacer social, cultrual y político. 

En los últimos días, la iniciativa de confluir en una marcha nacional sumó más adhesiones, como la de la Organización Social y Política «Los Pibes» que conduce el dirigente Ángel «Lito» Borello, quien remarcó que participarán de la movilización «en defensa de los intereses nacionales y del trabajo de los argentinos».

«Desde siempre estamos en todo lo que sea la lucha y defensa de nuestra soberanía, como la defensa del río Paraná y el Río de la Plata», agregó Borello.

En tanto, el diputado del Parlasur y secretario general del Movimiento Octubres, Gastón Harispe, anunció que desde su espacio se sumaron a la convocatoria ya que -advirtió- «mientras Argentina multiplica su producción y exportación de alimentos, tiene a una porción de la comunidad con hambre».

La protesta cuenta con el respaldo de escritores, periodistas y legisladores, entre otras personalidades, y se desarrollará a partir de las 11, frente a la sede del Ministerio de Transporte, avenida Paseo Colón 315, en el Bajo porteño

«Los precios de los alimentos y la inflación en general expresan, entre otras cosas, falta de soberanía sobre nuestras vías navegables y enormes costos de una logística o transporte al servicio de las multinacionales en vez de servir para producir más y mejor», argumentó en diálogo con Télam.

El legislador asoció la necesidad de profundizar los controles del transporte fluvial con el impacto de la guerra en Ucrania, sobre todo en materia de alimentos y energía, lo que obligará a la Argentina a administrar el comercio exterior para «proteger los precios y la producción nacionales», exhortó.

Para alcanzar esos objetivos, añadió Harispe, «el Estado y la comunidad deben asumir la conducción de los puertos, nacionalizar el dragado de nuestros ríos y concretar el Canal Magdalena, para conectar la Patagonia con las provincias del norte y recuperar la navegación a lo largo del país, recuperando la flota de barcos argentinos».

Impulsan también la la iniciativa ATE Nacional, Soberanos, el extitular de la Federación Agraria Pedro Peretti, el periodista Néstor Piccone, el diputado provincial de Santa Fe Carlos del Frade (Frente Social y Popular) 

Este tipo de propuestas constituyen el eje de la declaración que difundió hace un mes la Coordinadora por la Soberanía del Río Paraná y el Canal Magdalena, en la que llaman a «defender la soberanía de nuestros ríos y el trabajo de los argentinos».

«El río Paraná y el Río de la Plata representan nuestra principal vía navegable y nuestros dos ríos más importantes. Ambos están en peligro. A través del decreto 949, el Gobierno nacional ha decidido reprivatizar esta vía troncal de navegación por donde se llevan todos nuestros bienes comunes naturales y por donde se desangra la Argentina», señala el manifiesto, al que accedió Télam.

«Hacemos un llamado a toda la ciudadanía y a todas sus organizaciones políticas, territoriales, ambientales, feministas, sindicales, gremiales y de toda índole para que sean parte de este justo y soberano reclamo por todo lo que nos pertenece y nos fue arrebatado por políticas antipopulares en desmedro de nuestra madre naturaleza y nuestra soberanía», destacan los espacios y personalidades que forman parte de la campaña.

FUENTE: Télam

Lector adolorido con Paraná, Canal y Decreto

Un ex marino, conductor de máquinas navales formado en dragas y ya nonagenario, envía a esta columna fotografías como la que ilustra esta nota con un texto sobrecogedor: «Con extrema tristeza ­–dice– sólo esto queda de la draga 259 ‘Buenos Aires’, que hoy en día está esperando quién sabe qué: desguase o que se hunda, o ambas cosas. Está abandonada en el puerto de Mar del Plata y yo navegué en ella».

Por Mempo Giardinelli

Y sigue su texto, adolorido: «Yo estudié en la Escuela Nacional Fluvial, desde los 14 hasta los 18 años y me recibí de conductor de máquinas navales. En esa escuela el destino de los cadetes eran estas embarcaciones, y era una inmensa alegría que el destino nos llevara a trabajar en una draga argentina. Pero hoy en día no queda nada y lo triste es ver el capital que se abandonó. Lo triste es contratar terceros. Lo triste es mirar hacia afuera…»

Paralelamente, y revisando apuntes sobre la época en la que se firmaron las concesiones de la mal llamada Hidrovía, que en los hechos fue más que una concesión –más bien fue una privatización– la entrega del río Paraná a capitales y empresas extranjeras todavía depara sorpresas. Desagradables todas, claro está, como las que esta columna viene denunciando desde hace más de un año. 

Y es que no son pocas las sorpresas que todavía pueden encontrarse y que llevan a redoblar la necesidad –y la urgencia–de la derogación inmediata del Decreto 949/2020 del Ministerio de Transporte, que está basado en leyes y concesiones de Menem y Cavallo, hoy intolerables, sobre todo cuando se constatan el estado agónico que atraviesa la economía argentina y el calamitoso e indigno presente en que vive más de la mitad del pueblo argentino.

Ese decreto –firmado el 25 de noviembre de 2020– autoriza el llamado a licitación pública nacional e internacional para adjudicar la concesión de obras “para la modernización, ampliación, operación y mantenimiento del sistema de señalización y tareas de dragado y redragado y mantenimiento de la vía navegable», lo cual no fue sino un vil ejercicio retórico para encubrir la renovación de la entrega a las dos empresas que explotaron (en todo sentido) el río durante un cuarto de siglo. Lo cual queda en evidencia porque en los considerandos del decreto se citan ­–como antecedentes– resoluciones, decretos y leyes surgidos bajo la inspiración de la legislación impuesta por lo que entonces se llamaba «Consenso de Washington» y que fue el modo imperial de reorientar el Mercosur hacia una integración neoliberal y privatizadoratanto para la Argentina como para Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay. 

Curiosamente, revisitado hoy, es este mismo Decreto 949/2020 el que rememora su perversa y antinacional prosapia: fue por la Ley 24.385, de 1994, que se aprobó el «Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía Paraguay-Paraná (Puerto de Cáceres-Puerto de Nueva Palmira)» que habían suscrito esos cinco países el 26 de junio de 1992. 

Se aprecia hoy, cabe subrayarlo, que no casualmente los dos puertos nombrados no eran argentinos sino uno paraguayo y el otro uruguayo. Argentina sólo ponía el río, al que le cambiaban el nombre. Y para comprender todo mejor debe recordarse quiénes eran por entonces los gobernantes que parieron esa maligna criatura: Fernando Collor de Mello en Brasil; el general Andrés Rodriguez en Paraguay, en Uruguay Luis Alberto Lacalle (padre del actual presidente), y en Bolivia el multiacusado de corrupción y narcotráfico Jaime Paz Zamora. El ideólogo del engendro fue argentino: Domingo Felipe Cavallo, por entonces ministro de Economía de Carlos Menem. 

De ahí que 30 años después, y a contramano del sometimiento que insiste en preservar el neoliberalismo vernáculo, resulta imperativo subrayar las razones para oponerse a ese Decreto 949/2020, que es imprescindible y urgente derogar para recuperar el Paraná y hacer operativo el canal Magdalena, y así la Argentina restablecer la soberanía.

La primera razón es que la Hidrovía no existe; se llama Río Paraná. Cambiarle el nombre y haberlo machacado durante 25 años fue una vil estrategia tramposa que esta columna viene denunciando. 

Porque la Hidrovía no existe. Nuestro rio se llama Paraná, como las Islas Malvinas se llaman Malvinas y no Falkland.

La segunda es subrayar lo que muchísimos compatriotas, quizás la gran mayoría del pueblo argentino, ignora: que el «comercio exterior argentino» del que siempre se habla, no existe. Porque no es argentino; es de las corporaciones que lo fugan. Y a nosotros, como pueblo, no nos queda nada. 

Y encima evaden impuestos. Como ha señalado el diputado santafesino Carlos del Frade, «paga más impuestos un kiosquero rosarino que un barco de 20.000 toneladas».

Y en tercer lugar hay que decir que los agroexportadores no pesan lo que sale de nuestros puertos. Sacan todo al mar mediante «declaraciones juradas» truchas. 

Es así como las grandes multinacionales se llevan al extranjero todo lo que produce la Argentina: productos mineros, industriales, automotrices, etc. Y encima contaminan y dragan sin importarles cuánto dañan al río. Y en muchos casos están asociadas al narcotráfico que prácticamente cogobierna la segunda provincia del país.

Y una cuarta razón para exigir la derogación de este Decreto 949/2020 es que permite que los entre 5.000 y 6.000 grandes barcos que cada año transportan prácticamente todo lo que se produce en nuestro país, lo saquen al mar y al mundo por el puerto transnacional de Montevideo, cuando la Argentina tiene su propia salida al Océano Atlántico: el Canal Magdalena, que por eso mismo es urgente y es clave rehabilitar.

Cabe recordar, además, que nuestro país tiene una historia naviera riquísima, que arranca a fines del siglo 19 y es plenamente recuperable en muy corto plazo, lo que no sólo será rentable sino que dará trabajo a decenas de miles de compatriotas. Sólo hay que acelerar la recuperación de los grandes astilleros Río Santiago y Tandanor, que hoy ya dan trabajo a miles de técnic@s argentinos bien capacitados. Por eso el Paraná es sinónimo de Soberanía y de paz, pan y trabajo.

Por todo lo anterior es imperativo que, como nación soberana, recuperemos el pleno y exclusivo control y cuidado sobre el río PARANÁ y el Canal Magdalena, que es un canal natural y tiene muchísimas ventajas sobre el hoy exclusivo canal montevideano. 

Hay un clamor que viene creciendo desde hace un año y medio: la soberanía sobre el río Paraná no es negociable, y el canal Magdalena tampoco.

Sobre todo, y léase bien, porque son el mejor y más veloz camino para la recuperación económica del país, el rápido pago de toda deuda externa, el pleno empleo y la restauración de nuestra dignidad como nación. Es por eso que en las siete provincias ribereñas, donde habitan entre 12 y 14 millones de argentin@s, el clamor soberano no deja de crecer.

Si el empeño en insistir con este nefasto decreto no es escandaloso, digan l@s lector@s qué lo sería. Esta columna afirma que es imperativo acabar con este antinacional decreto, y reencauzar todos los rumbos hacia la restauración de la plena Soberanía Nacional sobre nuestro río y su continuidad, también nacional, hacia el mar. 

FUENTE: Página 12

El Paraná: dolor y esperanza

El acuerdo con el FMI y la soberanía

Por Mempo Giardinelli

Bueno, hay una película a punto de terminar y que agrada particularmente a minorías con inmenso poder. Que celebran no tanto el convencimiento como la sumisión que logró la habilidad del diputado Sergio Massa en implícita alianza con la menesunda macrista y acaso el mismo Mauricio Macri. Ante los sonoros silencios del Presidente y la Vicepresidenta, la tragedia argentina de la noche del jueves al viernes se completó con el sospechoso y cobarde ataque al despacho de CFK, negado por la oposición y distorsionado por sus medios y telebasura en patético acto de confesión.

En esa Argentina que empezó a parirse el viernes, el duro retroceso de nuestra democracia­ y autonomía se cocinó con habilidad ­digna de mejor causa. Porque la entrega de la Soberanía de nuestro país sobre todas sus riquezas es un hecho feroz que condena a medio país al hambre, la miseria y la ignorancia de un solo golpe y en vil paquete, montado sobre el falso cacareo de que «no había otra salida» y que era «acuerdo o default».

Así, parece equivocado temer el retorno de la derecha en 2023. La derecha ya volvió y su debut fue potente.

Lo cierto es que la sumisión desde ahora es absoluta: no queda asunto alguno en el que la Argentina pueda tomar decisión soberana, o sea sin «acuerdos» (verbigracia: autorizaciones). Ya hay para eso un funcionario británico instalado en el Banco Central para monitorear día a día lo que decida y haga la Argentina. Así procede el arbitrario y habilísimo Fondo y todo el mundo lo sabe.

Quienes han luchado por recuperar la soberanía nacional sobre el emblemático río Paraná, como este columnista, sabían con dolor, esa madrugada, que éste era el fin cantado de la tragedia iniciada hace 67 años por milicos asesinos y civiles cipayos que en el largo andar hasta el presente destruyeron aquel país igualitario, justo, libre y soberano que fue la República Argentina.

Y país que a fines del siglo 20 fue degradado por robo, corrupción, rebatiña de concesiones y hasta un crimen masivo en Río Tercero.

El jueves quedó claro que muchos, demasiados, no aprendieron nada. Ese mismo día se publicó el Decreto 120/22, por el cual una larga sarasa firmada por Juan Manzur y Alexis Guerrera dispone que se transfiera todo a un «Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable» para manejar las futuras concesiones. O sea más de lo mismo, en la línea del repudiado Decreto 949/20 cuya nociva supervivencia garantiza la condena política, económica y ambiental del río Paraná, al que ni se atreven a llamar por su nombre sino con el anónimo «vía navegable».

Ese río maravilloso –uno de los seis más importantes del planeta y que hoy, herido, ya no soporta más dragados criminales– sigue siendo potencialmente la tabla de salvación de la economía argentina. Lo que se concretaría con sólo recuperar el control del comercio exterior. En menos de 10 años se pagaría toda la deuda externa, e incluso la estafa macrista.

Lo peor es que es presumible que todos y todas en la Cámara de Diputados lo sabían. Bastaba, basta y seguirá bastando con renacionalizar el Paraná y el comercio exterior, y con abrir de una vez el Canal Magdalena, para reinstalarnos con potencia y soberanía en el Atlántico Sur. Sólo hace falta patriotismo y coraje. Con sólo eso se traza el camino de recuperación de este país.

Y esas decisiones, cabe decirlo, son de tradición nacional y popular: peronista por donde se mire, pero también radical de buena cepa, y socialista de Palacios y de la mejor izquierda nacional. Basta con recorrer nuestra Historia y nuestra geografía para advertir que la incertidumbre que produce este «acuerdo» de sometimiento con el FMI, en las provincias desata no sólo temor y resignación, sino también resentimiento porque son innumerables los pueblos agobiados y hartos de cierta frivolidad porteña y de sutiles violencias que desde la Capital Federal se ejercen día a día sobre millones de compatriotas que han perdido y pierden empleos, campos, cultivos, casas, industrias, almacenes, comercios, escuelas rurales hoy vacías y pueblos enteros despoblados y fantasmales.

Y todo a cambio de soja y otros granos y agrotóxicos que enriquecen a latifundistas millonarios que descaradamente eluden impuestos y retenciones.

De ahí que la pregunta que campea sin respuesta mientras nuestro gobierno sigue creyendo que todo se resuelve con mansedumbre y retrocesos como el de Vicentín y sonrisas en la Expoagro, es: ¿Cuánto más las dirigencias porteñas y sus lacayos en provincias van a seguir pagando deudas ilegitimas con el hambre popular?

Es sabido que por el complejo hídrico Paraná-Paraguay sale al mundo el 80% de las supuestas exportaciones argentinas.

Y sí, supuestas, porque en realidad no son nuestras sino de un puñado de compañías extranjeras. Dicho sea más claro: hoy el comercio exterior argentino es un incontrolado sistema de evasión porque las que exportan son empresas que no pesan, ni pagan impuestos, y los consorcios graníferos siempre zafan de retenciones.

Y mientras tanto nuestro río, emblema histórico y presente de la soberanía nacional, sigue desangrándose al ritmo de decretos rebuscados y confusos que hasta ahora sólo han hecho daño y cuyas secuelas, si se vuelve a privatizar el río por otros 20 o 25 años, agarrate Catalina…

Y también está a resolverse si la salida al Océano Atlántico será por aguas y puertos argentinos, vía Río de la Plata y Canal Magdalena, o si la Argentina, con los ríos y el mar que tiene, seguirá cautiva de un canal uruguayo que manejan capitales europeos y asiáticos.

Ya hace tiempo que en Santa Fe el diputado Carlos Del Frade hace docencia patriótica, y hace poco elevó un pedido de informes para que el gobierno de su provincia

«explique por qué quiere que los servicios de dragado, balizamiento y peaje del Paraná sigan en manos privadas y que, además, tengan salida al mar por el canal uruguayo de Punta Indio y en qué se basa para tamaña definición de política pública»

toda vez que Punta Indio es el canal adversario, digamos, de nuestro Magdalena, que está en el punto de encuentro del Paraná con el Atlántico y hasta ahora la Argentina desatiende.

Y peor aún: ya hay quienes pretenden que la navegación Paraná arriba sea con mayor calado (o sea dragando más) para que los agroexportadores privados extranjeros tengan más puertos en Santa Fe (Reconquista), en Chaco (Barranqueras) e incluso en Formosa, donde recibir grandes barcos, obviamente de bandera paraguaya, para suplir a las actuales barcazas, también paraguayas.

Para que se entienda de una vez: el Paraná es un eje político y económico que lo remueve todo.

Porque la soberanía no es un plato elegante de las cenas con discursos; es la base de la existencia de una nación como fuimos. Una que no se endeudó cuando gobernaron Yrigoyen, Perón, Illia y Néstor y Cristina Kirchner. Únicos presidentes que no tomaron préstamos infames que hipotecaran el futuro de generaciones. Como ahora sí hará –sarasas aparte– el dizque «acuerdo» que en verdad sólo sirvió para limpiarle la cola sucia a Macri y sus secuaces, y para que perdamos prácticamente la soberanía en todo.

Porque a partir de ahora, y con el Fondo en tu casa y en la mía y en la de cada argentino y argentina, no sólo no seremos soberanos sino ni siquiera dueños de nada: ni petróleo ni litio, ni oro, plata o cobre. Y a este paso ni las aguas de los humedales, si es que quedan humedales.

Es por esto, también, que los poderes económicos e incomunicacionales se oponen a una reforma constitucional, y se espantan cuando se propone una Nueva Constitución, o sea una que discuta todo, enteramente y sin limitaciones parlamentarias que sólo sirven para neutralizar lo que se reforme.

Imposible escribir esta nota sino con dolor y junando, sí que con fondo del maravilloso coro «Va pensiero» del «Nabucco» de Giuseppe Verdi, para cifrar la esperanza.

FUENTE: Página 12

La rebelión de nuestras cenizas desde el fondo del río Paraná

A 25 años de la lucha por la libertad de los ríos, contra el represamiento del Paraná Medio, encienden la luz roja por la hidrovía.

Esta historia podría empezar con las palabras de un pescador, como el que hizo fama en el Remanso Valerio; una pescadora que se hizo canción también en el Puerto Sánchez, o un gurí de la costa con “melenita despeinada”, hermanados todos por el sábalo, el surubí, la mojarrita, las pobrezas. Es fácil desnudar la distancia de la familia costera con los capitales que transitan por la llamada hidrovía. Pero hoy los testigos hablan en silencio. Son personas, de la vecindad, y no solo personas. Trataremos de escuchar esa quietud en rebelión de un solo propósito: devolver al río su nombre.

La disputa se da entre riqueza y pobreza. En donde riqueza es sinónimo de río, y pobreza equivale a hidrovía.

Somos el río Paraná, eso somos. Durante dos largas décadas nos hemos prostituido bajo aquel nombre extraño con olor a peaje que ha logrado sustituir el todo por una parte muy menor, como si redujéramos el perro a su collar, la persona a sus zapatos.

En eso de relegar la vida a un segundo plano, en función de los negocios de escala multinacional, un día el ciclo nos interpela, nos atormenta, y por eso hoy venimos al río de vuelta, como el hijo pródigo. Arrepentidos.

Nos llaman las cenizas desde el lecho, y nos llaman recuerdos de travesías muy parecidas a la emancipación, como aquella de los pescadores paranaseros que le torcieron el brazo al imperio a puro remo, y abortaron la represa. ¿Calibramos la deuda nuestra?

La diferencia

Y más recuerdos, de aquella tarde, por caso, cuando familias y amigos y tantos otros deudos de Miguel Ángel Martínez, el Zurdo, nos juntamos río adentro para darle al río las cenizas del muerto que no muere, como quien devolviera un pichón al nido. No estábamos ganándole a nadie, lo nuestro era nomás un sostenido abrazo en todo el diapasón. Por ahí dos peces de apellido Martínez Bader, de apellido Maslein Martínez, se zambulleron “en lo más profundo, donde está la raíz del agua”, se revolcaron en el caudal que iba a decir nuestra canción al mar, al infinito, para retornar en lluvias fecundas. ¿Cómo se mide ese momento en dólares?

Ganarle al otro, transportar a lo grande, invertir en la Bolsa, traficar no sé qué: eso es hidrovía cuando falta río.

Cambiar amor por conveniencia, amistad por depósitos bancarios; cambiar aromas de río fresco y harto en sedimentos gruesos, por contrabando y ruido ajeno, desatando los lazos, astillando la hermandad: eso se llama prostitución. Que la prostitución en Paraná camina las noches en medias de red, en el parque industrial, a la intemperie, como un fruto de otras prostituciones de guante blanco.

Hemos permitido, vaya a saber uno por qué debilidad, el desembarco de un artificio moderno en desmedro de ese mundo con millones de años que un día vio llegar a nuestra especie y nos brindó un lugar en las barrancas, en las islas. Ese artificio obstruye el aliento vital del intercambio, bloquea la circulación amorosa, promete encajonar lo que era libertad y que puede lucir esplendores, todavía, en parte gracias a la resistencia memorable, y rica de tan pobre, de los Cosita Romero y los Raúl Roco y tantas, tantos.

Lo nuestro no es la hidrovía. Lo nuestro es el río Paraná con sus afluentes y sus deltas y sus aves, sus peces, sus colores. Esa conciencia nos viene de la isla Curupí, nos viene del alma. El mismo río que acogió los cuerpos lanzados al vacío desde un avión, maniatados, para ahogar la resistencia joven a la perversidad de la dictadura, como nos ha contado Fabián Magnota desde la orilla del Gualeguaychú.

Biodiversidad. Ríos, arroyos, lagunas, mil especies y toda una cultura milenaria en la cuenca.

Terricidio

Cuna y plato, luna en el pelo de agua y humareda sobre la olla de tres patas en la barranquita: estamos en el río. Plaza para los encuentros, río; Minga Ayala y mojarra y empanada frita. Arcilla y curupí; arena, alisos y ceibales; nuestros ojos perdidos en el horizonte y un biguá recortado con las alas en cruz. ¿Por qué caeremos en la tentación de nombrar la vida en toneladas, de medir en billetes este paisaje inabarcable en sus misterios? ¿Y por qué resignarnos al paisajicidio, en palabras del oriental Gonzalo Abella, que es lo que la mujer ancestral de la Argentina honda llama terricidio?

Atravesados

No. Los meandros del río, las transparencias de la orilla, el contrapunto de los pájaros, no encajan en los casilleros del sistema que deja salir las joyas por un río distante para sumergir las costas en la miseria. “Y ya que es amigo del que manda más/ dígale que viche pal lao del juncal”, dice la chamarrita. “Si este invierno viene crudo lo convido pa’ temblar”.

Se ha rebelado el fondo, claro, la conciencia. Un hijo nuestro va y se accidenta lejos, muy lejos; su madre, su padre, su hermana, sus hermanos, la familia derretida en llanto rodea sus cenizas y le pide al río Paraná que arrope la memoria en su corazón. ¿Quiénes somos nosotros para empetrolar el amor más puro? ¿Y quiénes somos, para adueñarnos de una historia que se escribe así por siglos? No, “El río no es solo eso”, canta Sampayo.

Aves de paso, hemos sido atrevidos, altaneros; nos creímos dueños. Ojalá que el río comprenda nuestros vaivenes y repare heridas. Si por el declive del río sube la vida, y lo sabemos, entonces no hay modo: la confusión será de los extraños, y allá ellos.

El territorio sufre la desidia de quienes conocen el río por estadísticas y debates de empresa, y nos miran distantes, como si los habitantes del río fuéramos escollos en sus planes. ¿Dejaremos que el río decida, o nos haremos cargo de nuestra pertenencia, atravesados por el río? El río estaba de antes y estará después; fuimos y seremos río, más insignificantes que el desove de los sábalos madre.

Del Frade y Daneri

Números no espantan, decía un poeta mientras rumiaba el Martín Fierro; pero primero lo primero: nosotros, nosotras, en la biodiversidad, cantando a la sombra de los sauces criollos de la isla, remando en la canoíta por unas piezas que den qué hablar en el barrio, para compartir.

El chamamé lleva en sus ritmos y melodías el trino y el árbol; la mujer, el hombre, el litoral con todo ese bagaje de verdes y danzas, de ruedas de mate y sapucay, de trabajo y amores no siempre correspondidos. Hidrovía suena a dragas, contenedores, cantidad. ¿Dónde está la diferencia? Es muy clara: el chamamé contempla el trabajo humano y ciertas adecuaciones necesarias para la comodidad, la salud, el encuentro, el trabajo; en cambio la hidrovía ignora el chamamé con todos sus sentidos.

El abogado ambientalista entrerriano Jorge Daneri y el periodista y diputado santafesino Carlos del Frade llamaron, por distintos canales, a recuperar los nombres de los ríos y no ceder a la voz hidrovía, que expresa mejor a la empresa concesionaria del dragado y el balizamiento y los peajes privatizados en pleno neoliberalismo, años ‘90. Y aunque parezca una verdad de Perogrullo, qué bien nos viene esa voz de alerta a dos bandas: los ríos Paraná y Paraguay principalmente, y algunos de sus afluentes o su estuario llamado Río de la Plata, hablan de familias isleras, y las familias isleras dicen hospitalidad.

Pronunciar las palabras Paraguay, Paraná, Uruguay, equivale a abrir las puertas a todo un mundo, a una cuenca que atraviesa fronteras geográficas y cruza los siglos y nos comunica de verdad a los humanos entre nosotros, y con todas las expresiones de la naturaleza en una mutua cooperación, donde cada cual potencia con el entorno sus aptitudes.

Histórico. Roco y Romero parten hacia la travesía contra la represa del Paraná Medio.

Mundo zurdeño

Aprendimos con Miguel Martínez que el Paraná arrastra un rumor de chamamé, que el guaraní nos llega en la corriente con los camalotes, que el mercantilismo nos está sofocando, como dijimos el día que el Zurdo nos dijo adiós para que el mundo zurdeño se nos presentara, por fin, evidente. Y hoy nos preguntamos: ¿qué tiene que ver ese mundo que llamamos zurdeño, de oídos abiertos a los pájaros, de ojos abiertos al paisaje, de puertas abiertas a la hermandad y a los saberes sin tiempo; qué tiene que ver la calidez de esa música con la rigidez de la palabra hidrovía?

Las fronteras de Entre Ríos y su economía son trazos de la hidrovía. Hace 25 años el mantenimiento de la cuenca con vistas a la navegación fue concesionada a una empresa privada y esa concesión venció, entonces el gobierno nacional amplió los plazos mientras desarrolla un proceso de licitación para una nueva concesión. Desde distintos sectores reclaman por la biodiversidad en el río y sus costas, por el control del flujo, por la soberanía nacional, y el gobierno no ha cedido al reclamo para que el servicio quede en manos del Estado, pero promete, sí, que el Estado se encargará del peaje.

En la diversidad de voces y luchas, hay quienes todavía le dan un voto de confianza al empresario privado, y hay quienes creen que la sola estatización de un servicio lo hace público. La Argentina, y Entre Ríos en especial, son estados pródigos en testimonios de multinacionales que abusan y estados deficitarios que mal administran. Conscientes de esta historia por demás elocuente, el desafío consiste en devolver al río su nombre, su condición, y hacer un uso público y mesurado, con el criterio de mínima invasión que nos viene de saberes ancestrales bien cultivados en la cultura criolla: “Si hay leña cáida en el monte/ yo no v’y a voltear un árbol/, po’ el aire no puedo dir,/ de no, ni pisaba el pasto”, dice Romildo Risso y recita Atahualpa Yupanqui. Leña, sí, pero sin estropear. Navegación, sí, pesca sí, pero con extrema delicadeza.

Virus extractivista

La hidrovía es uno de los legados de los ‘90 neoliberales que eliminaron los organismos del Estado en los puertos, en los bancos, los trenes, la energía, las plantas alimenticias, las telecomunicaciones, incluso en las rutas, y prevaleció la concesión a “grandes” grupos económicos, un sistema que llegó para quedarse, como puede constatarse hoy mismo. En nuestra región tiene plena sociedad con el sistema de producción de granos, controlado por las multinacionales que patentan semillas, proveen insumos y exportan. Y también con el Estado que recauda y se envicia allí, en los negocios abultados.

El dragado, el balizamiento, el control, quedó en manos de Jan de Nul y Emepa. Fue la ruina del llamado Ministerio de Obras Públicas, responsable de esas funciones desde el Estado, y con tantos oficios, tanta vida, que en Paraná incluso llevó a los obreros a fundar un club. El Club Atlético Talleres Ministerio de Obras Públicas, más conocido como Ministerio a secas, de sabrosa historia, cumplirá el 15 de setiembre del año que viene su Centenario.

Los críticos del gobierno de Carlos Menem lo acusan de haber cimentado un modo de entrega del patrimonio y la soberanía, y la pérdida de millones de dólares por la falta de control, pero por ahí cuesta admitir que de Menem a esta parte pasaron cinco gestiones de gobierno durante dos décadas, es decir: si el sistema de concesión de la hidrovía fue en verdad un fraude, los responsables están vivitos y coleando.

Hace muchos años, ya no sé cuántos, los paranaenses Jorge Daneri y Daniel Verzeñassi, maestros en la defensa del ambiente, nos alertaban sobre el proyecto IIRSA, para la integración de la región con vistas a los grandes negocios, con megaobras sin consulta a las comunidades. Licencia social cero. Y en verdad que poco a poco se fueron concretando algunos tramos de esa iniciativa. La hidrovía es una de sus perlas.

El profesor de historia y sindicalista docente César Baudino advirtió la importancia de la discusión y se convirtió en estos años en un profundo estudioso de la hidrovía. A él acudimos por datos que demuestran la importancia del uso de los ríos con fines comerciales y de los riesgos de los trabajos que desnaturalizan a veces su condición.

Lo escuchamos días atrás junto a Nadia Burgos (MST), Romina Arapeiz (Onkaiujmar), y otros vecinos en una exposición conjunta sobre la cuenca, con números incluso de exportaciones, crímenes, abusos, y también con la mirada nueva y antigua por integral, rompiendo compartimentos estancos. Señalamos este encuentro como un ejemplo de las decenas grupos y personas con la atención puesta en el río y sus circunstancias. Al mismo tiempo, los factores de poder estatal han hecho hasta lo imposible para generar desconfianza. La distancia entre el decir y el obrar es una marca, así en la soja como en el fracking, así en la megaminería como en la salud del río. Sin embargo, la eficacia de la lucha desde el pie se muestra con claridad en una experiencia muy nuestra: en este año 2021 estamos cumpliendo 25 años de la inauguración de la resistencia ambiental con la constitución de la histórica Asociación de Entidades Ambientalistas de la Cuenca del Paraná en 1996. Aquellas marchas lograron que el represamiento del Paraná Medio trocara en una Ley Antirrepresas. Desde la epopeya hemos sabido de un montón de organizaciones con conciencia ecológica en distintas localidades, con luchas memorables en el país, y también como una vacunación que genera anticuerpos contra el virus de los sistemas extractivistas.

Zurdo Martínez. Como quien devolviera un pichón al nido.

La corona de juncos

Un buque con marineros allá, una madre islera meciendo aquí una cunita de sauce: son escenas compatibles. Aquí una familia disfrutando las playas, allí una cruz de ñandubay resguardando el punto de la defensa nacional a fuerza de cadenas en la Vuelta de Obligado: “De nuestras selvas escuché el arrullo,/ de nuestras pampas contemplé la faz,/ y el grande río, de la patria orgullo,/ que derramado por sus islas va”, dice el poeta.

Es el mismo Paraná que pisaron por milenios las plantas de nuestras comunidades ancestrales, y que en tiempos de la colonia llevó a Manuel José de Labardén a cantarle: “Augusto Paraná, sagrado río/ primogénito ilustre del océano,/ que en el carro de nácar refulgente,/ tirado de caimanes, recamados/ de verde y oro, vas de clima en clima,/ de región en región, vertiendo franco,/ suave verdor y pródiga abundancia… Desciende ya dejando la corona/ de juncos retorcidos, y dejando/ la banda de silvestre camalote…”,

Dos siglos después, frente al Cerro de la Matanza, canta Aníbal Sampayo: “Señor del río dame tu luz, tu resplandor,/ mi tiempo es éste, mi madre tierra, mi padre sol…/ Aquí en el Cerro de la Matanza junto a tu cruz/ amo tu delta, tus aves libres, tu cielo azul…/ El río pasa y se va,/ bermejo, al atardecer,/ y la tristeza del indio,/ sangrando parte con él”.

Supo ver el artista sanducero esa ancha lágrima que es para nosotros el Paraná, y qué decir si frente a Bella Vista, un fatídico 8 de setiembre el río se tragó las voces, la música y el corazón para devolvernos la nostalgia por la eternidad. ¿Vale esta memoria para explicar por qué la cuenca es mucho más que una hidrovía? ¿Llamaremos hidrovía a nuestras penas? “Arriero de la sombra de la vida, por el camino que anda caminando lleva la carne de la primavera” el jangadero, dice Jaime Dávalos ¿Llamaremos hidrovía al curso de nuestros desvelos? “En el sueño de la vida y el trabajo se me vuelve camalote el corazón”, canta Eduardo Falú.

“Sangra en tus riberas el ceibo en flor/ y la pampa verde llega a beber/ en tu cuerpo lacio, donde el verano/ despeña toros de barro y miel”. ¿Nos privaremos nosotros de esa fiesta de vida que nuestros isleros llaman yaguarón, en el devenir del río que, como dice, el Chacho Muller “algo nos deja y algo se va”?

Ni entreguistas ni timoratos

Modificamos el lecho, contaminamos el agua y los barros del fondo, atrapamos peces por millones cada año con redes kilométricas para la industria, alejamos a las familias de la vida ribereña, nos plantamos de espaldas al Paraná o, en el mejor de los casos, enfrente, pero enfrentados, no en comunión. Hicimos de ese mundo complejo que es la cuenca una vía ajena, propia del “use y tire”, cultivando lo peor del antropocentrismo: el mercantilismo.

La tierra no es del hombre: el hombre es de la tierra. El río no es del hombre: el hombre es del río. Eso es fruto de los saberes ancestrales, pero nosotros, contra todo juicio, convertimos al río en propiedad ni siquiera del hombre, sino de las multinacionales.

Desde el río milenario que amparó a nuestras culturas en sus costas, en sus islas; desde la poesía y el canto y la experiencia honda de la mujer y el hombre que pescan para la familia; desde la canción sentida en un cerro que habla de exterminio y que inspira la inclinación sentida; y también desde la feliz rueda de mate y la fiesta de garzas y el extendido sapucay; en fin: desde el paisaje y los alimentos, el trabajo y el arte y el amor, es que podemos comprender, sí, la necesidad de un transporte a cierta escala que no haga daño. Pero no al revés. Si no ponemos las cosas en su contexto, si no jerarquizamos los valores, lo que hallaremos al final del camino será una pálida autopista de negocios sin personas, sin alma, sin música, sin vida. Primero el río con nosotros, nosotras en el río, y luego todo lo que la conciencia comunitaria acepte. Ni entreguistas ni timoratos.

FUENTE: UNO

Del Frade sobre agroquímicos: «Son más importantes los intereses comerciales que la salud humana»

Ante una iniciativa del diputado provincial, se pidió un informe sobre este tema al Ministerio de Ambiente de Santa Fe

Desde la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe piden al Gobierno de Omar Perotti un exhaustivo informe sobre la comercialización de productos agroquímicos en el territorio santafesino.

La iniciativa la promovió el diputado Carlos del Frade (FSYP) y se le reclama al Ejecutivo santafesino saber sobre: si tiene conocimiento que, según lo que informa el Registro Nacional de Sanidad Vegetal del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), en el país están habilitados para comercializarse 5.264 productos comerciales de herbicidas, insecticidas y fungicidas.

Además conocer si existe conocimiento sobre que de los 5.264 productos comerciales de agroquímicos 55 son clasificados como extremadamente peligrosos, 20 altamente peligrosos; 1.447 moderadamente peligrosos y 2.290 ligeramente peligrosos (según el instituto nacional).

El diputado al ser consultado por CLG expresó:

«Hay 3.812 que son peores, que son más peligrosos, que tienen mayor toxicidad que el glifosato. Entonces nos parece que esta ‘democratización’ del veneno no solamente va en contra de la naturaleza sino también de lo que supone la salud humana. Por eso creemos que es fundamental que el Ministerio de Ambiente de la provincia se pronuncie al respecto, si de alguna manera, hace algún tipo de control de la venta libre, porque esto vuelve a marcar que son más importantes los intereses comerciales de las multinacionales de los cereales produciendo con mayor cantidad de veneno que la salud humana y la del ambiente«.

Asimismo, el legislador pide en su informe conocer “si el ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático tiene estadísticas oficiales, controles y seguimientos sobre la cantidad y calidad de productos agroquímicos que se utilizan en cada campaña agrícola en la provincia”.

Cabe indicar que “la actual agricultura se compone” de un paquete tecnológico compuesto por la siembra directa, las semillas transgénicas y los agroquímicos. “La modernización de la agricultura y el incremento de las producciones, tanto en volumen como en extensión cultivada, han ido acompañados de un aumento en la utilización de plaguicidas y fertilizantes, denominados agroquímicos”, señaló el periodista rosarino.

Asimismo, el término genérico “agroquímicos” se refiere a las sustancias manufacturadas por la industria química utilizadas en la actividad agropecuaria. Se componen por dos grupos principales: los fertilizantes y los plaguicidas (pesticidas o productos fitosanitarios). Estos últimos, a su vez, están compuestos por los herbicidas, insecticidas y fungicidas, entre otros.

Mira la nota completa a continuación:

FUENTE: conlagentenoticias.com

Todas las vidas del río que se lleva la Hidrovía

Vivir al lado del río, estar en el río, ser parte del río. Tomar la lancha para ir a visitar parientes, transportar las artesanías, pescar la comida del día, refrescarse en el verano de más de casi 40 grados. Seres vivos, entre ellos personas, viven dentro y alrededor de esta inmensa corriente de agua dulce y marrón. El Paraná es un centro de vida con 4800 kilómetros de extensión y más de 2500 millones de kilómetros cuadrados de cuenca, no una vía navegable.

La discusión está abierta: el 30 de abril vence la concesión de la Hidrovía, esa infraestructura que el modelo extractivista impuso a América Latina y que desde 1995 administra –sin controles—la compañía belga Jan de Nul en sociedad con la argentina Emepa. Después de un primer movimiento de formación de un consorcio entre el estado nacional y las provincias costeras, en el que la estatización parecía una posibilidad, el cuestionado decreto 949/20 planteó un nuevo proceso de licitación y, por lo acotado de los tiempos, asoma la posible prórroga de la actual concesión.

Una voz emerge para discutir esta intervención en el ambiente: Río Feminista, articulación de las voces y las luchas de las mujeres del Delta del Río Paraná. “Profundizar el canal, como ellos le llaman, tan simple y tan sencillo como un canal, y no como un río que tiene vida, con todo lo que ello implica, significaría mucha más que extracción de recursos”, plantea Valeria Enderle, de Río Feminista, que vive en Paraná, una ciudad que le debe su nombre al río. No es una sola voz, son muchas, y se entraman en asamblea. Después de más de una hora de entrevista colectiva por zoom, es Ana Fiol, residente en Victoria, quien resume la posición del colectivo: administración estatal con control popular feminista. Cada voz aporta una mirada, una riqueza, y una posibilidad de imaginar otro porvenir, para que el extractivismo deje de ser la única posibilidad productiva para América Latina.

“El debate en torno a la Hidrovía se está circunscribiendo en estatización o privatización y es importante, porque sabemos lo que es el colonialismo. Sabemos que no es lo mismo ser un país de América Latina que tiene un paso sobre su río a cargo de una empresa extranjera o de una empresa estatal. No es lo mismo, porque eso tiene que ver con el colonialismo que padecemos desde hace siglos. Pero el debate tiene que ser mayor, y tiene que permitir la posibilidad de decir: no. Eso es un río, no es una autopista. No queremos que pasen más barcos, no queremos que haya más dragado. Por acá no, habiliten otras maneras, organicen el sistema ferroviario, lleven las mercancías de otra manera. Queremos saber además qué mercancía están queriendo llevar y traer, qué es lo que están haciendo. Como ciudadanía estamos teniendo mayor conciencia, queremos saber qué está pasando y ese posicionamiento lo traen los ecotransfeminismos”, condensa Luisina “Yina” Egidi, de Comunidad Abejar, también en Río Feminista.

Soberanía y más

La discusión pública está centrada en un punto crucial, la soberanía nacional, pero para los ecotransfeminismos, el debate va más allá. Las voces de alerta sobre una prórroga o una nueva concesión tienen figuras políticas como el senador Jorge Taiana, quien pidió informes y se opuso a la profundización de lo hecho. Ante el decreto que convoca a la licitación, la senadora nacional María de los Ángeles Sacnun propuso una comisión bicameral de segumiento.

Desde este diario, Mempo Giardinelli alza sus artículos por la estatización, y alienta al gobierno nacional a escuchar a la ciudadanía. La socióloga y diputada nacional mandato cumplido Alcira Argumedo señala que

el contrabando que se escapa por el río significa, en solo un año, el total de la deuda de Argentina con el Fondo Monetario Internacional: 40 mil millones de dólares.

Alcira Argumedo

Por eso, propone administración estatal con control popular. El Foro por la Recuperación del Río Paraná se movilizó el 2 de abril contra la nueva licitación.

El diputado provincial del Frente Social y Popular de Santa Fe Carlos del Frade pide que durante seis meses se abra un proceso de participación, antes de tomar decisiones. Por su parte, el presidente Alberto Fernández, niega la posibilidad de una prórroga y en una entrevista radiofónica, comprometió la “transparencia” y los “controles” –algo que brilló por su ausencia desde 1995—dentro del paradigma de la concesión a grandes empresas multinacionales.

Las obras de infraestructura en el Paraná erosionan suelos, cambian paisajes y modifican ecosistemas pero sobre todo alteran modos de vida organizados

Lo que prima ahora son los intereses de los 36 puertos privados sobre el Paraná, que pertenecen a multinacionales como Cargill, Dreyfus, Cofco, Nidera, entre otras. Y por eso, la voz de las organizaciones populares debe alzarse más fuerte. Porque los impactos ambientales no son abstractos: modifican las vidas diversas que confluyen en el río.

“Formamos parte del Consejo Federal de la Hidrovía, como representantes de la sociedad civil y lo que nosotras hemos presentado como propuestas y lo que venimos trabajando desde hace varios años es que todos los impactos han estado totalmente invisibilizados. El punto es que el Estado no controló, no controla tampoco, y así como puede pasar un cargamento con estupefacientes, pueden pasar un montón de otras cosas, por delante de nuestros ojos, pero a espaldas de la ciudadanía o del funcionario o la funcionaria que debe controlar. El punto es empezar a que se vean esos impactos, que ya se vienen dando hace mucho tiempo”, plantea Enderle, de Río Feminista y también integrante de la Fundación Cauce, de Entre Ríos.

Si se vuelve a privatizar, Enderle pide que “por lo menos no se hagan las grandes obras de profundización, de rectificación. Si se va a mantener la Hidrovía, que por lo menos que se mantenga de la manera que está, que ya ha generado sus impactos, que se intenten minimizar pero que no se profundice mucho más el modelo”, sigue su argumento y recuerda que “ellos” –los sectores agroexportadores, quienes se benefician exclusivamente de esta infraestructura– los llaman recursos naturales, pero son otra cosa. “Para nosotros, son bienes naturales, son territorios donde se puede producir y de otra manera. Profundizar el modelo vigente sería aumentar los impactos en los territorios, por ejemplo, con mayor cantidad de agrotóxicos en el suelo, donde la exportación de suelo y de agua va a ser mucho mayor, entonces, creo que eso va a seguir afectando y mucho más los territorios y, en consecuencia, las personas dominadas”.

Los efectos ambientales de la Hidrovía fueron denunciados desde el inicio por organizaciones como Taller Ecologista, de Rosario. Gisela Rausch se especializó en este uso del río Paraná. “Siempre fue concebido desde una visión netamente mercantilista. Se utiliza por parte del estado para generar divisas y por parte de las empresas beneficiarias, es decir, de los usuarios de la Hidrovía, para generar ganancias. Desde una visión más territorial podemos decir que viene a ser el soporte infraestructural de lo que es en Argentina el modelo agroexportador. Lo que hace la Hidrovía es conectar los territorios donde se extraen ciertos elementos que son demandados por el mercado internacional, a los que estos actores llaman recursos naturales, para poder llevarlos a los centros de producción global. Es el soporte a partir del cual se puede hacer esa extracción de estos elementos”, define con claridad y subraya que “a partir de ahí hay toda una serie de impactos en el territorio. Si lo vemos desde una perspectiva feminista, quizás no es tanto hablar de mujeres sino de lo femenino, eso que fue concebido en la modernidad como lo dominado, lo débil, la naturaleza. Entonces, cuando hablamos de extracción de recursos, entre comillas, naturales, de extracción de biodiversidad, estamos hablando de una apropiación que se hace sobre lo que es considerado como dominable, utilizable”.

Rausch no se olvida del impacto que esa depredación tiene en las personas que viven en el territorio. “Tenemos múltiples impactos en el territorio, no sólo rurales sino impactos en el territorio urbano, tenemos en el Gran Rosario el centro de acopio, todo lo que es el cordón industrial”, comienza a esbozar un entramado que amplía la Hidrovía fuera del agua.

En 2020 se embarcaron en todas las terminales portuarias del país 56,5 millones de toneladas de granos (trigo, maíz, cebada, sorgo, soja y girasol).

El 67 por ciento de ese volumen salió por los puertos del Gran Rosario, según un informe del Centro de Estudios Agrarios publicado en Página/12. “Vivo en el cordón industrial, en Capitán Bermúdez, muy próximo a San Lorenzo, Puerto General San Martín, Timbués y lo que noto es que es una zona muy patriarcal. Los trabajos fundamentalmente están ofrecidos para los varones, en la sindicalización, los secretarios también son todos varones.

En relación a la Hidrovía, porque sin dudas los complejos portuarios que hay en esta zona tienen que ver con la Hidrovía, son totalmente invasivos, llevan a los concejales y concejalas a sesionar en enero, en situaciones extraordinarias pero que no cumplen totalmente con la legislación que las permite a las extraordinarias y así es como realmente de un día para el otro pasa una zona que es residencial a ser una zona industrial.

Esto se ve bastante”, plantea Cecilia Bianco, que pertenece desde hace años al área de Tóxicos del Taller Ecologista de Rosario. “Siempre hubo promesas de que iban a aumentar los controles, que ellos mismos se iban a dejar controlar y todo eso es una deuda totalmente pendiente.

Los controles en el cordón industrial lamentablemente no existen, pero eso es apenas algo que trabajaría sobre el daño, porque es evidente que estas empresas, que son muy grandes, son muy agresivas para todos”. Bianco también cree que “el Estado tiene que estar presente en las actividades más importantes que tiene el país, más allá de que la Hidrovía por supuesto refuerza, le da más vigor, a un modelo que nos está destruyendo por dentro”.

El Paraná es un río, un centro de vida de seres humanos y no humanos, antes que un canal de navegación.
Dominar la vida

El lenguaje crea realidades. Y una acción feminista es desnaturalizar cómo se habla, qué se dice cuando se habla. “No es inocente que no se expliquen los términos que se usan, por ejemplo, dragado, profundización, o la eliminación de meandros del río, que significa dinamitar islas. Son un montón de conceptos que suenan como inocentes y que en realidad producen gravísimos impactos”, plantea Ana Lucía Vergara, que trabaja en Comunicación en la Fundación Cauce, de Entre Ríos.

“Se escucha mucho esto de adaptar los ríos a los barcos y eso tiene un trasfondo de sometimiento de la naturaleza, de dominación hasta de los cursos de agua, y de un río tan importante como el Paraná, que millones de personas dependen de este río”.

Ana Lucía Vergara

Hablar de los impactos ambientales es también enlazar las distintas consecuencias del modelo. Durante 2020, se quemaron 350 mil hectáreas de los humedales del Paraná, en una amplia zona del país. En algunos momentos las noticias, el humo y las cenizas llegaron hasta la ciudad de Buenos Aires.

“El tramo de hidrovía que va tangenciando al delta, los trabajos de dragado y la deposición de todo el material que se quita, que tapona los ríos y riachos más chicos, eso hace que cambie la zoomorfología del lugar y se sequen y taponen pequeñas vías navegables, que se desvíen cursos y que ingrese literalmente menos agua al delta porque al canalizarse y profundizarse más el río grande, se va toda el agua hacia allá y seca y deja sin agua a los canales más chicos.

Eso produce modificaciones en sistemas de vida y sistemas productivos de pequeña escala de poblaciones isleñas y también los que no son en pequeña escala. A los habitantes que están sobre la autopista, sobre el río Paraná hemos visto cómo se les ha ido comiendo la costa y familias enteras tuvieron que desplazarse”, describe Sole Ferrería, arquitecta integrante de Taller Flotante y también parte de Río Feminista.

Sobre la urgente necesidad de relacionar estos impactos del modelo extractivista, Ferrería subraya: “Nos pasamos todo el año intentando enlazar todos estos temas, diciendo, ojo, no son solo los incendios, es todo esto. Alzamos la voz todas las que estamos acá todo el año, sabíamos que los incendios eran coyunturales, pero hay todo un tejido por detrás de eso”.

Ferrería reside en Victoria. “Todas estas ciudades que estamos en el corredor industrial desde Puerto San Martín o desde Santa Fe hasta La Plata, somos parte de esta cuenca del Paraná, y somos parte de la Hidrovía también. Cuando hablamos de los imaginarios y el imaginario seco de las ciudades, construido así desde la colonización, y planteamos revertirlo por un imaginario del agua, tiene que ver con entendernos a todos los habitantes urbanos también parte de esa cuenca, para comprenderlo también como problema propio”, sostiene esta voz de Río Feminista.

Desde la ciudad de enfrente, Rosario, Magalí Imbern sostiene que no se trata solamente de quienes viven a la orilla del río. “El humedal regula las aguas y es el oxígeno que respiramos poblaciones mucho más allá de la vera”, dice otra de las integrantes de Río Feminista, quien recuerda que “los incendios fueron intencionales, para seguir profundizando el sistema agroexportador mercantilista, y eso también se conecta con la cuestión de la Hidrovía”.

Futuros posibles

Victoria está unida a Rosario por un gran puente, inaugurado en 2003 y que forma parte también de la infraestructura requerida para transportar mercancías hacia otros países, dentro de una organización económica internacional que relegó a América Latina al rol de proveedora de esos bienes naturales escasos en otras geografías. A Ana Fiol le preocupa que este modelo no se discuta ni siquiera en los proyectos más emancipadores de América Latina.

“Este paradigma del desarrollo es un problema serio, político, muy bien armado, porque todos los gobiernos de América Latina, no importa si es Nicolás Maduro, o es Evo Morales, o es el fascista colombiano o el fascista chileno. Todos están comprometidos estructuralmente con el extractivismo.»

Ana Fiol

«En América Latina hay toda una lucha, y en Argentina, en mi lectura, es el campo popular versus el enemigo, el 99 por ciento del que habla (Nancy) Fraser. Entonces, (la ex presidenta) Cristina Fernández de Kirchner, que es una figura popular, un ícono, una política posible, una mujer real, ella está comprometida absolutamente con este modelo, porque está metida en la lógica de que hay que pagar la deuda, y de que hay que sacar a la gente de la pobreza, y de la miseria y sacarla del problema de la deuda”, plantea sobre la dificultad de accionar por fuera del paradigma económico vigente.

Allí, sobre ese punto, interviene Egidi. “Consideramos necesario que las personas que nosotros votamos, que nos representan en el Estado puedan dar el paso de una conciencia social a una conciencia que pueda integrar la biodiversidad del planeta, una conciencia ecológica. Una conciencia de la tierra. Y creo que la ley Yolanda, que fue decretada hace poco, intenta, de alguna manera, comenzar a crear conciencia sobre las personas que están en esos cargos y esto se va a ver a futuro.

De la misma manera que no podemos pedir que se cambie el modelo agroexportador la semana que viene, es necesario insistir como ciudadanía en la importancia de que esto tiene que ocurrir.

Esta conciencia tiene que llegar hasta la esfera de las decisiones. Entonces, nosotros tenemos que acompañar esos procesos, insistir y confiar también en los procesos de concientización que de alguna manera también son los que llevaron a que este movimiento siga creciendo”, dice desde la perspectiva de los ecotransfeminismos.

Los discursos masivos y hegemónicos sobre la Hidrovía hacen hincapié en un valor económico de dudoso beneficio para millones de argentines, ya que la vía navegable hasta ahora fue un canal privilegiado de evasión de granos. Un ejemplo: muchos cargamentos se declaran como oriundos de Paraguay. Así lo hacía, por ejemplo, la empresa Vicentin, tal como documentó el diputado santafesino, escritor y periodista Carlos Del Frade. El cambio de paradigma puede necesitar tiempo, pero la primera urgencia es evitar que el río siga drenando riquezas sin control, y que se profundicen obras de infraestructura que dañan al ambiente.

La participación ciudadana es, entonces, un punto de partida hacia una mayor conciencia sobre de qué se habla cuando se dice “recursos naturales” y por qué Río Feminista –como tantas otras voces—contrapone que son “bienes naturales”. No son recursos disponibles a la mano depredatoria de la civilización. Enderle está enojada. “La necesidad de abrir la participación en las decisiones a la población la tenemos plasmada en un montón de leyes y la verdad es que parece hasta un tanto hipócrita de parte del Estado. Es totalmente loable la firma de un convenio como es el Acuerdo de Escazú, que entrará en vigencia el 22 de abril, pero por otro lado es bastante hipócrita abrir la participación después de que ya las decisiones están tomadas. En parte, tenemos que transformar esto. Cada vez la ciudadanía está mucho más presente, mucho más atenta a todas estas cuestiones y empieza a poner unos primeros basta, hasta que en algún momento yo creo que se va a terminar con una gran revolución ciudadana”.

¿De qué se trata el Acuerdo de Escazú?

Es un tratado internacional convertido en ley argentina en octubre de 2020. “Es el resultado de varios años de trabajo de expertos, diplomáticos y representantes de la sociedad civil con el objetivo de detener la destrucción del medio ambiente a través de una fuerte acción colectiva, solidaria, de alcance global, junto a un Estado que proteja el ambiente, impulse iniciativas de desarrollo sustentable y mitigue los impactos negativos del cambio climático”, describió el senador Jorge Taiana en este mismo diario.

Este tratado pone especial énfasis en el derecho al acceso a la información, en la libertad de expresión, en la preservación de la vida y en el respeto de los defensores de los derechos humanos y ambientales.

El Río Feminista sostiene una diversidad vital que también se expresa en la conversación. “El Estado debería producir una transformación muy profunda, para dar lugar a otras voces y a toda la ciudadanía, y a las poblaciones que están sufriendo los impactos de este modelo, que tengan lugar en las decisiones de alguna manera, implementar mecanismos para escuchar a quienes sufrimos los impactos, y no solo a los funcionarios que solamente ven crecimiento económico en términos de Producto Bruto Interno y pagos de deuda”, plantea Rausch.

Mientras tanto, como una corriente subterránea, la perspectiva ambiental crece.

Ferrería subraya que las organizaciones que integran Río Feminista crean futuros posibles “con herramientas culturales, artísticas, en clave política. Porque imaginar nuevos porvenires posibles, tiene que ver también con desarrollar esos imaginarios posibles”.

Mientras esos cauces suman caudal, los conflictos ambientales se suceden dentro de un modelo que depreda todas las formas de vida. “Lo vemos en distintos conflictos urbanos y en algunos un poco más grandes que se van desarrollando en espacios puntuales del territorio. Esto tiene que generar que la mayoría despertemos de ese letargo que es ‘mirá, pasa un barco, ah mirá, es un barco carguero, qué lindo’.

A nosotras, en la ciudad Paraná, nos pasa, y no tenemos la cantidad de barcos que seguramente pasan si una se sienta en la costanera de Rosario, por ejemplo. Pero una lo ve, estás sentada en el parque tomando mates, en la costanera, y ves que pasa la barcaza. Nadie sabe qué trae, ni de donde trae ni adónde va. Entonces, el punto de pensar a sentir y a decir: ‘Esto lo quiero para mi territorio’. Y ahí me parece esencial una frase de Eduardo Molinari, que es parte de una investigación de Casa Río y otras organizaciones, y plantea realmente quién diseña los territorios y para quién. Eso es fundamental empezar a pensarlo y a cuestionarlo de manera colectiva”.

FUENTE: Página 12

Por Sonia Tessa

Masiva movilización en repudio a los incendios en las islas del delta del Paraná

En el día de la Pachamama, más de 3000 personas se congregaron en el puente Rosario-Victoria, del lado de Rosario y hubo manifestación también en la ciudad entrerriana, para protestar contra la quema de las islas del delta del Paraná y reclamar por una ley de humedales que proteja ese ecosistema.

Marcha al puente Rosario-Victoria en defensa del humedal atacado

Pidieron sanciones para los responsables del ecocidio que genera daños irreversibles, con más de 55 mil hectáreas quemadas, una cifra que sube día a día con nuevos focos de incendio.

Gran cantidad de personas llegaron en bicicletas, también hubo quienes fueron en motos y algunas tantas en transporte público.
Desde la organización se pidió en todo momento el respeto por el distanciamiento social.

«Estamos en una situación particular, les pedimos el cuidado de usar los barbijos y tratemos de no compartir el mate»

rogó uno de los manifestantes que tomó el megáfono antes del inicio de la asamblea, que evaluaba cómo continuar con las protestas.

La decisión de la asamblea fue volver a cortar el puente la semana que viene, ante la falta de respuestas concretas al pedido más acuciante: que cese el fuego.

«La Pachamama está llorando», decía un cartel escrito a mano, que llevaba una manifestante junto a la bandera whipala.

La manifestación empezó con un ritual de invocación a la madre tierra, realizada por las copleras del Paraná.

Gran cantidad de artistas se acercaron a expresarse, y por eso toda la tarde la cabecera del puente tuvo un tono festivo y colorido, aunque enmarcado por la bronca contra la pérdida irreparable de flora y fauna.

La caravana de bicicletas y otros vehículos salió del Monumento a la Bandera y llegó hasta la cabecera del puente, sobre Rondeau.

«Somos muchos y estamos acá por la ley de humedales»

arengó uno de los manifestantes antes del comienzo de la asamblea, y pidió que «todos participen», al considerar que «esta es una voz gigante que se tiene que escuchar y se tiene que hacer realidad».

Desde la Asamblea, y mientras hablaba el diputado provincial del Frente Social y Popular Carlos Del Frade, Rodo Martínez aseguró que «hay mucha gentes en los alrededores, que no se quieren acercar mucho a la asamblea por el tema de la pandemia, pero está mostrando su apoyo». Al mismo tiempo, una manifestación de unas 60 personas cortaba la ruta del otro lado del Puente, en Victoria.

Por su parte, Del Frade consideró que la movilización de ayer fue «algo histórico».

«Ustedes son muy pibes pero los que venimos en esto de la ecología hace más de treinta años nunca vimos en Rosario una movilización tan extraordinaria para defender el medio ambiente»,

dijo el diputado provincial en la asamblea que evaluó diferentes medidas para frenar la destrucción del humedal. Y propuso una Asamblea Ambiental Interprovincial entre Entre Ríos y Santa Fe.

Fue una «movilización histórica» en repudio a los incendios que destruyen el ecosistema

«Cada minuto que pasa, son tierras que se están incendiando para mantener la misma lógica de producción que vienen teniendo hasta ahora. Nos preguntamos hasta cuándo, cuál es ele limíte de todo esto.

Si es posbile pensar otro tipo de desarrollo, con alimentos, con una humanidad que se sienta parte del medio ambiente y no afuera, para dominarla», expresó Martínez, que integra la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario.

Es el tercer sábado que se corta el Puente Rosario-Victoria para visibilizar el hartazgo social con las quemas en el Delta del Paraná.

«Todos somos el humedal»,

fue una de las pancartas llevadas por una manifestante. Cada cartel casero aportaba lo suyo, como «ganadería es igual a ecocidio» o «Humedales sí, extractivismo no».

Entre las propuestas de la Asamblea se evaluó volver a cortar el fin de semana que viene. «No queremos más mataderos, no queremos más ecocidio», levantaba una mujer un afiche amarillo, escrito con fibrón.

También hubo movilización del lado de Victoria, donde «se fue formando una Multisectorial en Defensa de los Humedales –contó Ana Fiol, integrante de esa organización–, en la que convergieron distintos sectores preocupados y ya organizados y se fueron organizando otros sectores, con un compromiso enorme con el río y la ecología del río, con un compromiso ambientalista y con la diversidad».

También en Victoria hubo una mayoría de jóvenes.

«Se hizo una guardia permanente toda la semana frente a la Municipalidad»

relató Fiol, quien contó que «la articulación con Rosario es permanente». En Victoria también hubo tambores, y una decisión de cortar el tránsito de forma intermitente, de modo de conversar con las y los conductores para explicarles la situación.

«Somos pacíficos y poco confrontativos, por eso la manifestación fue muy festiva, tranquila, a la entrerriana, al aire libre, todos con barbijos y con distanciamiento.

Acá en Victoria nos cuidamos y no hay casos. Aún así vamos y reclamamos por lo que es nuestro y el futuro», describió Fiol.

FUENTE: Página 12

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«Para salvar Vicentin, lo primero que hay que hacer es sacar a los delincuentes de guante blanco del directorio»

Periodista de investigación y diputado provincial, Carlos del Frade denuncia desde hace años los negocios espurios que manejaba la aceitera: fuga de divisas, malversación de fondos y lavado de activos. En diálogo con El Grito del Sur habla sobre la situación de la causa y las movilizaciones en defensa de la empresa. «Hay que tratar la expropiación de Vicentin en el Congreso. Cualquier otro lugar es mesa chica», concluye.

Periodista de investigación y diputado provincial, Carlos del Frade puso el ojo en Vicentin mucho tiempo antes de que el presidente Alberto Fernández anunciara la expropiación de la aceitera. Comprometido con el proceso de expropiación y la investigación de las responsabilidades de los empresarios, el representante del Frente Social y Popular (FSP) en Santa Fe señala la responsabilidad de los directivos en causas de lavado de dinero, fuga de capitales y malversación de fondos. Por otro lado, apunta a la construcción de una empresa estatal con participación de trabajadores, técnicos y cooperativas.

El proyecto del Ejecutivo por Vicentin proponía una expropiación, luego surgió la iniciativa del gobernador de Santa Fe para avanzar con una intervención y finalmente la causa judicial quedó trabada a instancias de un juez de primera instancia de Reconquista. ¿Cuál es la situación actual?

En este momento la cuestión judicial, especialmente del concurso preventivo de acreedores, efectivamente está llena de incidentes en materia leguleya y eso genera que se produzcan muchas demoras, especialmente en aplicar la intervención por 60 días para garantizar una investigación de verdad, para que sepamos quiénes son los corruptos del lado del Estado y del lado de la empresa. Eso está paralizado pero igualmente lo que avanza, y eso es muy importante, son las investigaciones en los procesos penales: en primer lugar en los Estados Unidos, en segundo lugar en Paraguay y en tercer lugar en la Argentina, en ese orden. Allí surge información de evidentes ilícitos, de delitos que ha cometido la empresa como por ejemplo la fuga de capitales: entre agosto y diciembre de 2019 se fugaron 790 millones de dólares. Lo que explica que, para salvar Vicentin, lo primero que hay que hacer es sacar a los corruptos y delincuentes de guante blanco que forman parte del directorio.

¿A quién le sirve que se dilaten los tiempos judiciales?

A la empresa. Es la principal interesada en que esto se paralice en el proceso preventivo de acreedores porque van a seguir con esa idea hasta declararse en quiebra. Y cuando esto pase no va a cobrar ninguno de los acreedores, ninguno de los productores y vamos a tener un drama social enorme porque hay 7 mil puestos de trabajo en forma directa y otros 21 mil más en forma indirecta que dependen de Vicentin. Vamos a un drama social muy grande si esto se sigue postergando.

El gobernador de Santa Fe dispuso intervenir esta semana el puerto de Reconquista. ¿Cómo se liga esto con la causa Vicentin?

Viene muy bien porque se demuestra que ese Ente Administrador del Puerto de Reconquista, que tomó gente de Vicentin, no presentó un solo papel desde el año 2004. En el medio hay casos de denuncias de narcotráfico, barcazas ilegales, prostitución infantil, todo vinculado a ese fondo que explotaba gente de Vicentin. Y eso es muy importante que la gente lo sepa, porque cuando manejás los puertos existen dos negocios: el legal y el ilegal. Es una moneda con dos caras. Lo legal aparece supuestamente en las exportaciones. Ahora, lo ilegal es contrabando de armas y narcotráfico.

Entre los dos modelos de estatización e intervención, ¿cuál creés que sería el más adecuado para la situación de Vicentin?

Yo estoy con lo que dijo en primer lugar el Presidente: intervención y después expropiación. La expropiación es solamente un proyecto de ley que habilita a discutir en el Congreso y no hay lugar más transparente de discusión que el Congreso de la Nación. Cualquier otro lugar es mesa chica. Así que lo que más necesitamos es transparencia y democracia, y eso es la ley de expropiación. Después, con la declaración de interés público, cuando el Estado se mete e interviene, dice qué modelo de empresa. Y en ese modelo yo elijo una empresa pública con participación estatal pero también con participación de los trabajadores, los productores y las cooperativas. Podríamos hacer algo extraordinario. Sumar a los técnicos emergentes de las universidades públicas. Podría ser algo realmente notable y terminaríamos con la historieta del Estado bobo y cómplice.

¿Qué te genera cuando ves sectores de la sociedad que salen a cacerolear bajo la consigna «Yo soy Vicentin»?

Hay una profunda desinformación alimentada por la gente del PRO que quiere arañar algunos votos el año que viene.

¿Qué reflexión te merece el rol de la Justicia, cuando un juez de primera instancia de Reconquista puede trabar la decisión de un Presidente electo por millones de argentinos y argentinas?

El Poder Judicial en Argentina siempre funcionó como red de pescadores invertida: pasan de largo los peces grandes y quedan atrapados los peces chicos. El juez no escapa de eso ni de algo más tremendo que es vivir en Reconquista, un lugar donde te parás y ves: «Panadería Vicentin», «Óptica Nardelli», «Sepelios Padoan», «Transportes Buyatti». Todo tiene que ver con la familia Vicentin, desde que te levantás hasta que te acostás. Es un mundo absolutamente feudal y controlado. No podés escapar. Entonces hay gente que de buena fe se pregunta qué va a pasar con Vicentin. Ahora, cuando empezás a informarte, la gente dice: «yo defiendo Vicentin pero no delincuentes».

¿Cómo sigue la causa?

Hay que profundizar la investigación, es básico, y decir que toda esta gente merece estar en la cárcel. Después la discusión política, que más allá de las opiniones divergentes, hay que seguir con el proyecto de ley de expropiación, que se debata en el Congreso y que éste decida. Es lo más democrático que nos puede pasar.

FUENTE: El Grito Del Sur
elgritodelsur.com.ar